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(23/10/2000)
(La Razón)
Bolívar
perdió el horizonte y está en el último puesto
La Academia ocupa el último lugar en la tabla de posiciones, en 11
partidos sumó siete puntos. El equipo jugó uno de sus peores
cotejos en el estadio Hernando Siles. El plantel cruceño definió
el pleito en tres minutos, Milton Coímbra y Martín Menacho
anotaron los goles.
Bolívar sufrió su tercera derrota consecutiva, está último en la
tabla de posiciones y ayer cayó en casa ante Oriente por 2-0.
La consecuencia inmediata de la derrota fue el alejamiento de los técnicos,
aunque el público también pidió la renuncia del titular de la
entidad Mauro Cuéllar, a quien sindica de todos los males.
Los jugadores ingresaron a su camarín pateando puertas, los
aficionados gritaron toda suerte de insultos a los jugadores, a
quienes acusan de no jugar por amor a la camiseta, mientras los
directivos prefirieron
no aparecer en escena para dar explicaciones.
Y el equipo volvió a mostrar su abulia, su falta de conceptos tácticos,
porque entre los mediocampistas y los dos delanteros de punta habían
como 40 metros de distancia y media docena de jugadores rivales, de
manera que los mediocampistas se ven obligados a lanzar balones sin
destino.
Para colmo de males, el juez Wilfredo Ortuño, expulsó a Gatty
Ribeiro a los 21
minutos y desde aquel momento el equipo académico fue un mar de
desconciertos.
Oriente, que empezó cauteloso fue tomando gradualmente el control
del partido, cerró bien su defensa y tuvo en el portero Pedro Higa
a uno de sus mejores valores, porque en dos oportunidades en el
primer tiempo atajó los remates de Joaquín Botero que llegó sin
marca hasta el área del equipo cruceño.
El primer gol del cotejo llegó a los 8 minutos del segundo tiempo
con un remate de Milton Coímbra y dos minutos más tarde una magnífica
combinación entre Luis Camacho y Martín Menacho culminó con un
remate colocado de éste decretando el 2-0.
El resto del cotejo sólo sirvió para desnudar las falencias del
local. La mayoría de
cuyos jugadores parece estar mal preparado físicamente, sin deseos
de jugar porque el grupo pasa por un mal momento anímico. Para
colmo de males, gran parte de sus integrantes, considerados
titulares, ve el partido desde la tribuna por suspensión o lesión.
Resulta difícil encontrar una vía de solución, porque todos los
jugadores bajaron su nivel de juego. Geloz no brinda confianza en el
pórtico, Julio César juega elegantemente pero comete gruesos
errores defensivos, Adrián Lozano no es ni la sombra del jugador
del primer torneo. En el medio terreno no hay un solo jugador que
arme al plantel y adelante está el principal máal de Bolívar,
porque Joaquín Botero y Richard Cueto están peleados con el balón.
La Academia volvió a dar la impresión de ser un equipo
aburguesado, que no se entrena bien y no puede levantar cabeza bajo
estas circunstancias.
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