El turismo todavía no explota sus recursos

Tarija tiene en el turismo una potencial fuente de recursos. Belleza natural no le falta y es conocida la cordialidad de sus habitantes. Pero, según datos del Viceministerio de Turismo, ocupa el séptimo lugar en cuanto a la llegada de visitantes a Bolivia, considerando las ciudades capitales.

Conscientes de las riquezas que se podrían explotar, las autoridades locales y nacionales están en campaña para promocionarlas. La lista es larga.
Los que gustan de la naturaleza y deportes de aventura disponen de sitios como Erquis, Villa Montes o la represa de San Jacinto donde se practican caminatas, natación, canotaje y pesca.

La vegetación también abunda en los balnearios naturales como Coimata, a siete kilómetros de la urbe tarijeña. Es una especie de piscina con una caída de aguas cristalinas que salen de entre dos cerros. Tomatitas, a cinco kilómetros, es otro balneario formado por los ríos Guadalquivir y Erquis. En sus alrededores hay un puente colgante y un bosquecillo.

El año pasado, según datos preliminares del Viceministerio de Turismo, disminuyó la cantidad de visitantes. 11.779 extranjeros y 52.989 ciudadanos de otros departamentos pasearon por las calles de la capital tarijeña el 2003. El promedio de estadía en los hospedajes, por persona, fue de dos días y medio.
Entre 1992 y el 2003, sólo el 2000 fue el año en que Tarija recibió más visitantes, 73.872.

Lo que ha subido, desde el 2002, es la llegada de turistas estadounidenses. Ocupan actualmente el segundo lugar del mercado emisor para Tarija, después de los argentinos.
Pese a los números, en el último año se han abierto más empresas de hospedaje: eran 40 y ahora son 42.

Para la Prefectura, el mayor impedimento para que lleguen más turistas es el mal estado de las carreteras. También el precio del transporte aéreo. Los pasajes del interior del país y viceversa, "muchas veces sobrepasan en costo a los vuelos con destino internacional. Además de que existe sólo un vuelo por día", explica la entidad.

Localidades como Padcaya, que posee en sus alrededores fósiles de dinosaurios, son sin embargo, visitadas todo el año.
Similar interés merecería, por ejemplo, la ruta del vino por la campiña chapaca o el recorrido por el sendero de sidras o el camino prehispánico de Tariquía. O la fiesta de Pascua en San Lorenzo, con coplas, zapateo y comida y bebida de la región.

Los vinos tarijeños tienen su paraíso en el valle de Concepción, un pueblo de diseño colonial donde anualmente se celebra la Fiesta de la Uva. La empresa vitivinícola abre sus bodegas para deleite de los turistas.


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Fotografías: Viceministerio de Cultura
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