|
Los
muñecos se visten de pies a cabeza en
la feria
Lo
último de la moda se diseña en miniatura
En muchos puestos se encuentran
trajecitos desde los más sencillos hasta los que llevan bordados y lentejuelas.
Por si no fuera suficiente, el ropero y las perchas están a la vuelta de la
esquina.
De niño, Esteban Elías jugaba
con su muñeco Falcon, al que vestía y desvestía improvisando trajes de los
trozos de tela que encontraba en su casa. Muchas veces se sentía frustrado pues
el juguete no lucía tan elegante si no era con su propio vestuario. Poco a poco
y observando los modelitos de los muñecos de sus amigos, Elías se fue
convirtiendo en un diseñador de miniaturas.
La Alasita fue el mejor estímulo y
hoy, a sus 30 años, el artesano no sólo se sostiene cosiendo trajes para muñecas
y muñecos, sino que ha involucrado a toda su familia en ese afán.
El original taller de confecciones está
en Pasankeri. Además de darle forma a las telas "directamente sobre los
cuerpitos", Elías orienta a sus colaboradores en la confección de botas,
cinturones, zapatitos de toda forma y color logrados en cuerina.
Niños y niñas tienen en el puesto
toda la ropa para vestir a sus juguetes como a un ser humano.
Este año Elías trabajó delicada
ropa interior: un brasier con el calzoncito y el portaligas haciendo juego, además
de las medias de encaje con soporte.
Afanado y perdido entre los modelos de
plástico y goma, el diseñador los viste eligiendo cuidadosamente los
accesorios.
Mientras coloca las zapatillas
deportivas a la Barbie, tiene listo sobre sus rodillas un trajecito de dos
piezas muy chic.
Ya en la pasarela, rubias, morenas y
pelirrojas visten top con pantalones de cuero, faldas mini de telas brillosas,
enterizos con cinturón, bermudas, etc.
Las carteras de perlas y cuerina son
apenas un detalle dentro de una variedad que incluye lentes oscuros, adornos
para el cabello y joyas de plástico.
Los varoniles GI Joe y otras
imitaciones no se quedan atrás. Tienen trajes de calle, pero sobre todo una
variedad de indumentaria militar y hasta de mercenarios.
Listos
para bailar
Más exclusivo, Eynar Rubén es un
universitario que para la Alasita prepara el vestuario de las danzas folclóricas
bolivianas.
Su pequeño puesto ubicado en el
sector Decanos muestra tocados de fieltro, perlas, plumas y metal, según se
trate de las danzas de la morenada, el sicuri, la kullaguada, los tobas, el
tinku, etc.
Polleras multicolor, mantas y blusas
bordadas, corazas del achachi moreno visten a las blondas figuras de Barbies y
Kens.
Estos diseños
llegan a costar Bs 65 la pareja de caporales y Bs 70 el traje de moreno.
Es que vestir bien a un muñeco es también un presupuesto.
 
|