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Historia |
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La
Alasita nació y sigue vigente en la tradicional zona de Santa Bárbara Remontándonos
en el tiempo veremos que al haberse reestablecido la fiesta del mercado de
miniaturas, allí se practicaba el intercambio y sus asiduos visitantes, eran
principalmente los indios. El intercambio al que nadie se negaba y que
practicaban con alegría, con la esperanza de tener, durante el año, los
productos adquiridos. Este año,
como en los precedentes y en los precedentes de éstos, se encontrará
miniaturas… casas pequeñas, bolsas de arroz, de azúcar, fideos, pan, etc,
etc. pro el principio de la magia imaginativa,
la gente del campo adquirirá con preferencia, figuras de animales
vacunos, camiones, camionetas, bicicletas; en cambio, los expositores esperan
que los vecinos de las ciudades compren casas, edificios, artículos de
construcción como palas, picos, ladrillos, celulares y plata, para ello ya se
imprimieron bolivianos, dólares y aunque no se crea… euros, la moneda de la
Comunidad Europea. Pero Santa
Bárbara no es exclusividad de la Alasita ya que muchos años la zona de San
Pedro la acogió. La Alasita se montaba en torno a la plaza de San Pedro y todo
el barrio se convertía en feria. La plaza
de Churubamba y la avenida Montes también cobijaron a la Alasita hasta que, por
el crecimiento de la ciudad y de su parque automotor se decidió reponerla al
lugar donde creció, la zona Santa Bárbara. El campo utilizado para este propósito se extenderá en todo lo que era el zoológico de La Paz, ganará las calles que lo circundan, la avenida del Ejército, la calle Roosevelt y tomará por algunos días la plaza Alfredo Domínguez, en el atrio del Teatro al Aire Libre y el Parque del Scout. Serán 2 semanas y media de miniaturas, juegos de azar, comidas y tradición. Una
challa del Ekeko abre la feria A
las 19.00 la cita es en el Tambo Kirkincha, donde habrá baile con Kollamarka. A
la medianoche y al pie del monumento al dios andino, en el campo ferial, los
artesanos harán una milluchada.
La
Casa de la Cultura ha organizado una muestra histórica que se abrirá el
jueves, mientras que en la Cúpula de adobe habrá un coloquio sobre Alasita y
tecnología, además de fotografías. El
Ekeko, principal protagonista de la Alasita paceña, será el centro de la
atención de los artesanos y de las autoridades municipales desde hoy. A las
19.30, en el Museo Tambo Kirkincha de la Evaristo Valle, el diosecillo andino de
la abundancia será challado en un acto que tiene el ingreso libre para todos
los interesados. La
ceremonia consistirá en una mesa ritual o kallpa que dirigirá el antropólogo
aimara Emo Valeriano. Las
personas que asistan pueden llevar las imágenes del Ekeko. Presidiendo el acto
estará una figura en bronce que pertenece a la colección del museo.
El
único requisito es llevar serpentina, coca y cigarrillos. Luego de la celebración
se bailará al son de Kollamarka. Este
ritual se realiza
desde hace cuatro años y,
según el director del repositorio Gonzalo Iñiguez, convoca a gran
cantidad de personas que tienen fe en la reciprocidad del Ekeko.
Una
milluchada En
el mismo campo ferial del ex zoológico, hoy a la medianoche se reunirán las
autoridades de la Oficialía Mayor de Culturas y Comunicación Social,
ejecutivos y expositores de la feria. Entre
todos harán una milluchada o rito de agradecimiento y pago a la Pachamama y al
Ekeko, por favores recibidos. Más
de 4.000 expositores tendrá la Alasita este año. Sus representantes armarán
una
mesa dulce para que el acontecimiento sea exitoso. El
lugar preciso es al pie del monumento al Ekeko, figura en piedra que trabajó el
escultor ya fallecido Víctor Zapana. Mañana
a las 12.00, sirenas anunciarán el inicio de la fiesta al tiempo que indicarán
que es la hora precisa para comprar lo que se desea que se haga realidad en el año. Otras
actividades Para
el viernes 26 a las 18.00, la oficialía ha organizado un coloquio sobre el
Ekeko y la modernidad. Este se desarrollará, con el ingreso libre, en la Cúpula
de adobe ubicada entre la Av. Simón Bolívar y la calle Roosevelt (bajando por
Las Velas). Allí
mismo se expondrán fotografías de la Alasita en diferentes épocas. Una
parte de esas imágenes acompañará a la exposición de objetos premiados que
se está montando en la Casa de la Cultura. Son más de 150 artesanías
conservadas desde 1952 en el museo Juan de Vargas. Esta exposición se abrirá
el jueves a las
19.30 en la sala
Arturo Borda, donde permanecerá durante
tres semanas aproximadamente. La
Cinemateca ha prestado una serie de cortos anónimos correspondientes a los años
40 y 50 que serán constantemente proyectadas en la sala de exposición. La
figura del dios de la fortuna cambió con el tiempo. Pasó de un jorobado hecho
en piedra y cerámica durante la época tiwanakota, hasta el actual hombrecillo
con barriga fabricado en yeso, plata y oro entre otros materiales. La
fiesta
anual, según el historiador Fernando Cajías, tiene cuatro lenguajes: el
mágico religioso, el social, el artístico y el lúdico.
El
primero es el eje central de la fiesta porque la persona compra un objeto en
pequeño con la confianza de
que se transformará en realidad. Pero, para que así ocurra no basta
comprar, se necesita un
dios intermediario. En
este plano se confunden las creencias populares con elementos del catolicismo.
Junto a la koa o challa en
honor del Ekeko, los objetos son bendecidos al mediodía del 24 de enero
también en las iglesias. |
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