Sheila Delgadillo

Sheila Delgadillo tiene una familia numerosa y unida

Ir de excursión a Mallasa, Viscachani o Achocalla y compartir el almuerzo familiar cuando llega algún cumpleaños o fecha importante, esas son dos de las actividades que la familia de Sheila Delgadillo Mendoza suele realizar para mantenerse unidos.

Al parecer, estas acividades son típicas para muchas familias paceñas que buscan divertirse y no resulta nada del otro mundo que la familia de Sheila también lo haga. La diferencia radica en el número de personas que participan de estas reuniones en familia.

Celestina Llusco, la abuela materna de Sheila, tal vez nunca se imaginó que iba a tener ocho hijos. 28 nietos y 9 biznietos. Probablemente su marido Vicente Mendoza tampoco se lo imaginó, pero para Sheila este hecho no hace más que confirmar que el tener un hijo es un regalo de Dios que no tiene precio.

La unidad entre los hermanos

El humilde hogar de Carmen Mendoza de Delgadillo alberga a cinco de sus ocho hijos. Sheila es la tercera hija de Carmen, se casó hace un tiempo atrás y sólo viene de visita al hogar de su madre para cuidar de sus hermanos menores.

"Mi madre Carmen trabaja vendiendo periódicos y revistas todo el día en la calle Mariscal Santa Cruz esquina Almirante Grau. Suele salir a las cinco de la mañana y retorna tipo 10.30 de la noche. Por eso vengo a su casa para cuidar de mis hermanos", dijo Sheila, quien tiene en Jaime (32) y Wilmer (26) a sus hermanos mayores.

Sheila, con sus 23 años, está a cargo de sus otros hermanos: Miguel (21), Marcelo (18), Odilia (15), Danitza (12) y Mauricio (10). De todos sus hermanos menores, tan sólo Marcelo trabaja colaborando a su madre en la venta de periódicos; los otros se dedican a estudiar.

"A veces me hacen renegar, pero normalmente se portan bien", señaló Sheila en el momento que en que hija menor Fernanda, de tres años de edad, lloraba porque su cochecito se le rompió cuando jugaba en el patio de la casa.

Y esta unidad entre hermanos se refleja también en los hermanos de su madre Carmen, quienes siempre están en contacto para las fechas importantes a pesar de la distancia.

"Mis tías Dora y Susy radican en Argentina, mientras que mi tía Roxana y mis tíos Victor, Ramiro y Marcelo viven cerca de nosotros. Siempre nos reunimos y compartimos en familia", apuntó.

Contratar un bus

Sheila señaló que cuando la familia decide ir de día de campo o viajar tienen que contratar un bus grande para que todos entren en él ya que actividad que se programa es actividad en la que todos deben participar.

"Cuando nos reunimos para almorzar, todas las mujeres nos reunimos en la cocina, mientras que los hombres se llevan a los niños a la cancha para hacerlos jugar".

Y si se aproxima alguna fecha importante, la abuela Celestina toma un bus desde Soapi, Yungas, lugar donde vive con su marido, para llegar a la ciudad y reunirse con sus hijos, nietos y biznietos. La oportunidad sirve para traer desde esa localidad frutas, coca y algunos animales de crianza que tiene en su casa en Soapi.

En ocasiones, toda la familia se reúne para ir a ver a los Kjarkas en concierto, cuyo favoritimso dentro de la familia es indudable.

Y si la familia es numerosa por parte de los abuelos maternos, lo es aún más del lado de Tereza lizarazu y Jorge Delgadillo, los abuelos paternos de Sheila. "Mis abuelos paternos tienen 9 hijos, cerca de 40 nietos y 7 biznietos. Así y todo, solemos reunirnos con la familia de mi padre, especialmente cuando es el cumpleañosde alguno de los niños".

Una profesión a la vista

Al momento, Sheila se encuentra cursando la carrera de secretariado ejecutivo en el instituto Setal ubicado en la zona de la Portada. Le falta un semestre para concluir sus estudios y después de concluir los mismos se ha trazado una meta: sacar a sus hijas Valeria y Fernanda profesionales y trabajar por darle una vida mejor.

"Mi marido se llama Mario Paucara y siempre se preocupa por mis hijas, trabaja como chofer de minibús y es muy bueno con ellas", señaló Sheila, quien se siente tranquila por cómo marcha su vida y no se arrepiente de nada de lo que ha hecho hasta ahora, aunque reconoció que la gente le criticó un poco por haber tenido su primera hija a tan temprana edad.

Esta experiencia le ha permitido crecer como persona y sentirse tranquila ya que, como ella misma indicó, tener un hijo es lo mejor que le ha pasado en la vida.

De esta manera, Bolivia.com entró un poco en la intimidad de la familia de Sheila Delgadillo, una familia numerosa, feliz y unida.