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La
magia de la trompeta de Adolfo Colque
La
trompeta es, ni duda cabe, su compañera inseparable. Aprendió a
tocarla en el Conservatorio Nacional de Música y hoy por hoy, es
una fuente de trabajo extra que le permite tener ingresos
adicionales, ya que su trabajo oficial está en las aulas,
dictando clases de música en los colegios Amoretti y Federico
Joffré Salinas.
Y
si bien sabe tocar varios instrumentos, Adolfo Colque tiene un
romance con la trompeta; un idilio que data de hace nueve años.
La necesidad de contar con ingresos fuera de su trabajo como
profesor hizo que trabajara como músico de banda.
En
ese marco, Colque tuvo la oportunidad de tocar para bandas como
Los Ilegales, Los Rebeldes, Magistral y Central Poopó de Oruro.
Hace unos años que formó su propia banda denominada Señorial 6
de junio, en honor al Día del Maestro, banda de la que es el
director general.
La
fiesta tomada como un trabajo
Para
Colque, tocar en la entrada del Gran Poder representa una
responsabilidad ya que es una labor seria. En ese contexto, trata
de responder a las expectativa de las personas que lo contratan
por lo que la fe y la devoción al Señor del Gran Poder se
combinan con el trabajo.
Este
año, Colque no participará de la entrada con su banda ya que no
fue contratada por ningún conjunto folclórico. En cambio, sí
tocará para la banda Mirlos, cuya especialidad es el baile del
Phujllay.
“Cuando
no nos contratan mis músicos suelen tocar en otras bandas ya que
trabajo no falta y se hace el intercambio de personal. Ahora tocaré
con la banda Mirlos, banda que está catalogada entre las livianas
ya que toca danzas como la Kullawada, los waca waca, los caporales
y el Phujllay”, dijo.
Asimismo,
Colque dijo que las únicas bandas consideradas pesadas son las
que tocan la morenada ya que es una danza que sobrepasa, en muchos
casos, los 50 componentes. El resto de los bailes son tocados por
bandas livianas ya que no requieren demasiados músicos.
Los
ingresos
Si
bien existe una división de las bandas en pesadas y livianas,
Colque manifestó que los ingresos económicos no son
diferenciados y que incluso las bandas livianas suelen ganar más.
“Cada
banda tiene un ingreso entre 120 a 150 bolivianos por músico
durante un día. Hay veces en las que nos contratan tres días
seguidos por lo que el cobro se multiplica”, señaló.
Innovaciones
para este año
En
lo que se refiere a la música, Colque dijo que este año la banda
Mirlos estrenará cerca de 12 temas nuevos cuyas composiciones
corresponden a la propia banda. Este año no habra recopilaciones
e incluso ya se puso a la venta el cassete con los nuevos temas a
partir del próximo martes.
“Las
composiciones surgen de las entradas zonales en las que tocamos en
honor a los pasantes y las fraternidades que nos contratan”, añadió.
En
cuanto a la coreografía, la banda improvisará una serie de pasos
que Colque realizará conforme se haga el recorrido de la entrada.
“No hay problema en ese sentido ya que ellos me van a seguir”,
aseguró.
No
hay ensayos
Aunque
no es el denominador común, gran parte de las bandas no suelen
ensayar antes de las entradas folclóricas. “No necesitamos
reunirnos para practicar ya que nos aprendemos de memoria las
partituras y tan sólo hacemos un repaso de los temas antes de
hacer el ingreso”.
De
igual manera, indicó que para no sentir cansancio después de
tocar durante cinco horas consecutivas resulta vital dominar la técnica
del instrumento.
“Algunas
personas creen que los trompetistas tocamos fuerte hasta ponernos
morados pero en realidad no es así, todo depende lleves el compas
y la técnica para soplar”.
La
cerveza, la rubia infaltable
Colque
se mostró contrario a excederse en el consumo de bebidas alcohólicas
y reconoció que a veces se sirve unas cervezas que los directores
de las fraternidades suelen invitar.
“A
veces el labio se adormece y el cansancio es grande por lo que una
cerveza no viene mal. La cerveza también es utilizada por los músicos
para proteger a los bombos del calor del sol, por lo que no
resulta raro ver cómo unas gotas de esta bebida son derramadas en
los orificios de resonancia y el cuero”, concluyó.
Este
es Afolfo Colque, un trompetista que heredó el gusto por la música
de su abuelo y que muy probablemente sus dotes queden como legado
a sus tres hijos quienes ya mostraron la inquietud por aprender a
tocar este instrumento tradicional de las bandas folclóricas.
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