Michel:
“Los indígenas buscan su reinvindicación”
Para
el Director de la carrera de Antropología de la Universidad Mayor de San
Andrés, Freddy Michel, el año nuevo aymara, representado a través del
solsticio de invierno, se constituye en un acto de carácter político.
La
aseveración tiene base en el hecho de que ciertos movimientos indígenas
buscaron espacios de reinvindicación política en los años 60. Los
referidos espacios tenían como fin principal el contar con una religión
propia, un partido propio y ser identificados como una nación cuya
historia tiene su propia lectura.
“Los
indígenas pretenden contar con un espacio propio de reinvindicación y qué
mejor lugar que Tiawanaku, donde se los considere como una sola unidad
entre quechuas y aymaras. Es por esos que surgieron manifiestos como el de
los Kataristas en 1973”, señaló Michel quien considera que la historia
boliviana no es la historia de los indígenas, sino mas bien la de los
blancos.
Fusión
entre aymaras y quechuas
Michel
también explicó que el ritual del solsticio de invierno se constituye en
una ceremonia que consta de símbolos tanto quechuas como aymaras, lo que
muestra la unidad étnica a la que quieren llegar.
“Ellos
buscan diferenciarse de los mestizos y se conjuncionan en una sola unidad
a través del culto al dios Sol de los quechuas conjuntamente con el culto
a la Pachamama por parte de los aymaras. Aquí se rinde honores al entorno
conformado por los Achachilas, los Tunupas y las demás deidades que
forman parte del mundo andino de los aymaras”, acotó.
Esta
fusión, dice Michel, representa a una nación que busca romper la
homogeneidad de los blancos en un país donde, casualmente, existe una
preponderancia de culturas originarias e indígenas.
“Detrás
de las apariencias religiosas y políticas de la sociedad actual, lo que
el indígena pretende es reflejar el derecho que tenemos de mostrar el
origen de nuestra cultura sin que esto quiera marcar diferencias entre
razas”, añadió a tiempo de aclarar que estos pueblos tienen en
Tiawanaku su marco de referencia así como los cristianos tienen en Belén
su punto de referencia.
La
deshidratación y el ritual
Al margen de su contexto político, la ceremonia del solsticio aymara
y quechua, a decir de Michel, no tiene la connotación de darle la
bienvenida al tiempo de siembra y cosecha. Lo que en realidad refleja es
que este es un tiempo en el que se procede al trellado de la cebada y el
trigo, al margen de la deshidratación de la papa y la conservación de
los alimentos como el chuño.
“En
el mundo andino existen dos estaciones, la húmeda y la seca. Con el
solsticio se da inicio a la época seca donde lo preponderante es el
cuidado del alimento, no tanto la la siembra, ahí existe una mala
interpretación”.
Asimismo,
el ritual se fundamenta en el hecho de dar gracias a las deidades andinas
por los favores recibidos durante el año. En ese marco se invitan mesas a
la Pachamama, Achachilas y demás deidades con el fin de brindar por las
bendiciones con coca y alcohol.
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