Marco Coca: De empadronador en 1992 a Jefe de Sector el 2001

Para Marco Coca trabajar en el Censo Nacional de Población y Vivienda no representa ninguna novedad ya que en 1992 le tocó ser empadronador del censo que se hizo ese año. En aquella oportunidad cursaba el cuarto medio en el colegio Amor de Dios.

Hoy, a punto de titularse como ingeniero comercial, Marco Coca se ofreció como voluntario para trabajar en este proceso de vital importancia para el país. Y ese desprendimiento surgió a raíz de que la primera vez, afirma, la pasó muy bien, al margen de que considera trascendental el hecho de recopilar esta información para nutrir a las universidades y entidades especializadas de información veraz y oportuna sobre la población en Bolivia.

Cambios sustanciales

En 1992 la labor de empadronamiento fue asignada a los estudiantes de la prepromoción y la promoción de los colegios del país. Hoy no solamente los estudiantes de secundaria participarán de este trabajo, sino todos aquellos estudiantes y profesionales voluntarios que deseen coadyuvar con la labor que se llevará a cabo el próximo miércoles.

Para Marco Coca la preparación del censo 2001 difiere notoriamente del que se realizó en 1992, sobretodo en la toma de conciencia de los empadronadores.

"Me parece que ahora apelan un poco más a la responsabilidad de los empadronadores porque ellos son los que tiene que buscar al jefe de sector y eso no ocurre mucho con los chicos de colegio", dice a tiempo de señalar que gracias al sistema del escaneado de las boletas censales se podrá conocer datos sobre la población actual en el país horas después de terminado el empadronamiento.

La experiencia de 1992

Un hecho significativo se quedó marcado en la memoria de Marco Coca después de participar en el Censo de 1992. "Nos tocó censar la zona de San Jorge y solamente teníamos que empadronar a las familias y a las viviendas cuando nos encontramos con mucha gente que vivía bajo el puente de la gruta en la Avenida del Poeta, entonces tuvimos que improvisar ese momento y nosotros mismos entrar al puente. Con un poco de miedo, hablamos con gente alcohólica que no sabía mucho de lo que estaba pasando, pero tratamos de salvar esas dificultades porque en esa época no había muchas de las viviendas improvisadas que hay ahora", recuerda.

Sin lugar a dudas, ése hecho dejó sorprendido a Coca ya que no se tomaron las previsiones del caso para atender a personas que viven en la calle. "Fue un error por omisión", se anima a decir Coca a poco de manifestar que para este año se han tomado todas las previsiones necesarias para censar a las personas que viven en la calle con el incremento de brigadas especiales como los cadetes del Colegio Militar o la Policía Nacional que irán a los lugares de mayor riesgo.

Otra de las características distintivas que Marco Coca recuerda del anterior censo es el de la atención en las casas, donde en más de una oportunidad fue recibido con un plato de comida o un refresco que no pudo rechazar.

"Yo estaba en colegio y me asignaron una zona que es la misma que me ha tocado ahora en calidad de Jefe de Sector. Empezamos temprano, muchas familias nos recibían con el desayuno, con un refresquito, en algunas nos dieron comida a pesar de que nos dijeron que era prohibido comer en las casas y en algunas no te ofrecían nada, ni siquiera tenían para comer", rememora.

Su labor como Jefe de Sector

Tras ser sometido a un examen de competencia, Marco Coca fue designado como uno de los Jefes de Sector de la zona de San Jorge, zona que casualmente le tocó censar en 1992. El cargo le obliga a cumpllir una serie de obligaciones como el de orientar a los cinco empadronadores que tiene a su cargo con el fin de absorver las dudas y los problemas que puedan tener durante la jornada del próximo miércoles. Para tal efecto instalará una mesa de control donde se puedan acercar los empadronadores a consultar.

"Mi labor como Jefe de Sector es el de convecer a las personas de que este censo es útil para elevar el nivel de vida y la información no será utilizada para individualizar a las personas para los impuestos y esas cosas", señala.

Coca explica que él depende de un Jefe Zonal, quien está a cargo de entre siete a ocho sectores. Cada sector consta de entre cinco a seis segmentos; cada degmento está a cargo de un empadronador que tendrá que censar a 85 personas.

Coca remarca que esta actividad requiere de mucha responsabilidad y trabajo eficaz ya que no puede quedar ningún cabo suelto. Por eso es importante censar a todas las personas, indigentes incluidos. "No se puede presentar el caso de que una casa o una persona no esté censada porque no me cae. Y si se trata de mendigos es conveniente tomar la mayor cantidad de datos relacionados que se puedan recopilar para establecer los índices de pobreza".

En caso de que la persona hable un sólo idioma, el empadronador tendrá que valerse de un traductor amigo de la familia o que viva en el barrio para realizar el censo correspondiente.

"Censar es un poco parte de la historia del país, participar en el censo es participar de la información que muchos profesionales y mucha gente que está en la universidad van a necesitar porque va a generar trabajo e investigación. Por eso me ofrecí de voluntario", concluye.


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