La
familia Quiroga dio el ejemplo
El
Presidente de la República, su esposa, sus cuatro hijos,
su madre y una trabajadora del hogar le
pusieron el hombro al censo.
Un
poco después de las 07.00, el presidente Jorge Quiroga
levantó la bandera a cuadros para el inicio del Censo de
Población y Vivienda 2001. Fue el primer ciudadano boliviano
que recibió a los empadronadores.
El día comenzó temprano para los miembros de la
familia del Jefe de Estado, integrada por el Mandatario, su esposa
Virginia, sus cuatro hijos, su madre, Sonia Ramírez, y
una empleada.
Los niños aún vestían sus pijamas cuando
llegó la empadronadora a la sala principal de la Residencia
Presidencial. Los últimos bostezos de la noche aún
no se habían ido de sus caritas. El más pequeño,
Jorge Christian, estaba en pañales y en los brazos de su
mamá.
La encuestadora fue Wendy Hensler, estudiante de Comunicación
Social de la UMSA, quien estaba feliz porque le tocó censar
al Presidente de la República. Dos días antes se
enteró de que la casa presidencial estaba en el área
que le asignaron, así que ayer lucía radiante.
Quiroga habló poco. Volvió a pedir a los bolivianos
cumplir con el censo. Los datos, explicó, tendrán
importancia para el manejo de los indicadores económicos
y también para fines políticos, porque de ellos
dependerá la futura distribución de escaños
para las diputaciones uninominales. De igual manera servirán
para el reparto de las concejalías en las elecciones municipales.
Después, el Jefe de Estado pidió a los periodistas
salir del salón para responder a las preguntas de la empadronadora,
porque dijo que los datos son confidenciales. En tanto, sus hijas
Vanesa, Cristina y Adriana miraban con curiosidad la boleta censal.
Después de que la encuestadora cumplió su tarea,
el Mandatario volvió a hablar con los periodistas, pero
ya no dentro la residencia sino en el patio del inmueble, donde
la familia Quiroga se mudó hace una semana.
Explicó que a la pregunta de que si vivía en casa
propia o era inquilino respondió que no correspondía
ni lo primero ni lo segundo, porque él estaba ocupando
la vivienda que da el Estado a los presidentes de turno.