La
Defensora del Pueblo respondió en 11 minutos
A
las 10.10 el empadronador Ramiro Calderón de la promoción
del Colegio Amor de Dios tocó el timbre de la vivienda
2400 de la calle Capitán Ravelo esquina Belisario Salinas.
La defensora del Pueblo, Ana María Romero, abrió
la puerta e invitó al joven estudiante a su domicilio.
Inmediatamente apareció en su sala su esposo, Fernando
Campero.
El censador inició su trabajo anotando la dirección
y las características de la vivienda (material de construcción,
servicios básicos, entre otros).
La entrevista se desarrolló con bastante amenidad. El que
más respondió fue el esposo de Ana María
Romero. El empadronador pidió disculpas antes de pedirle
a éste su edad, pero él respondió "no
tiene por qué disculparse, tengo 65 años".
Sin embargo, la excusa no se escuchó cuando solicitó
el mismo dato a la Defensora del Pueblo, lo que provocó
la risa de los esposos Campero-Romero. Luego de preguntar sobre
los idiomas que hablan, el número de hijos, entre otras,
la entrevista censal terminó a las 10.21.
"Es una maravilla estar a expensas de jóvenes y maestros
totalmente limpios y transparentes", comentó la Defensora.
Destacó la importancia del censo porque permitirá
conocer el mapa de la pobreza en el país.