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La
Fogata : En la cosmovisión de Los Andes
omo
todas las fiestas patronales, San Juan procede del español Calendario
Gregoriano, que, como es sabido, sufre una serie de transformaciones en
la época de la Conquista.
Javier Romero, antropólogo, recalcó que para entender el sentido de la
fogata o del fuego, elemento central de la Fiesta de San Juan,
previamente se debe hacer una aproximación hacia la comprensión de la cosmovisión andina, que tiene tres componentes:
Las deidades
La naturaleza
La comunidad humana.
Estos componentes son concebidos como una totalidad y están
interrelacionados entre sí.
La relación recíproca entre los componentes es un requisito que
permitirá entender el sentido de la vida. Resume una forma de ver la vida a través de lo que Romero llama,
"la incompletitud", donde cada uno de los elementos necesita
uno del otro.
A diferencia de la visión judeo cristiana, donde las deidades, o Dios
en este caso es omnipotente,
todopoderoso, no necesita de la ayuda de los seres humanos, en la visión
andina las deidades necesitan
del ciclo recíproco, del cual San Juan es un ejemplo muy claro.
La tradición recuerda al 23 de junio como el día más frío del año.
Y según los relatos que la conforman, El Sol o dios Inti se estaba apagando, entonces, y para que esto no ocurra,
los pobladores debían darle calor a través de las fogatas.
Las deidades no son consideradas ni buenas ni malas, pueden inclinarse a
cualquiera de los extremos, en función de la reciprocidad con ellas.
Por otra parte, la cosmovisión andina
está arraigada en la agricultura, a través de la cual se
entiende el ciclo de tiempo, se piensa en un tiempo seco, húmedo de
siembra, de cosecha.
En la época de San Juan es tiempo de barbecho en el que hay que
trabajar la tierra para que prospere, lo que no sería posible sin la
ayuda del sol, para lo que hay que ayudar
con fuego para que no desaparezca.

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