En Cuaresma y Semana Santa privarse del alimento es un acto de penitencia


Previo al domingo de Resurrección, los cristianos, según reza la historia, deben realizar un acto de penitencia que coadyuveal reencuentro de un mismo en base a actos de profunda reflexión personal.

Ese acto de penitencia va más allá de la práctica habitual en estos albores del siglo 21. Está concatenado con la abstinencia de cualquier tipo de alimento en los viernes de cuaresma. Un sacrificio que llegará al Viernes Santo donde la abstinencia será de alimentos preparados con carne.

El viernes, según la liturgia católica, Jesús muere en la cruz y el creyente se priva de la carne como muestra de arrepentimiento y congoja. El fiel realiza el acto de penitencia como un ofrecimiento que busque perdonarse a sí mismo, por sus pecados y también para recibir el perdón de Dios

La pobreza versus la abstinencia

Para el salesiano Fernando Forgues la abstinencia depende de la situación en la que se encuentre la persona ya que no todos tienen las mismas posibilidades de alimentarse. Y en nuestra patria muchos no se alimentan debidamente.

“Desde 1966 los pueblos llamados en vías de desarrollo, pueden comer carne pero las personas que tienen ciertas posibilidades para escoger se abstienen de este alimento, pero incluso el pobre más pobre tiene que hacer como una penitencia del alimento que es lo que más le fatiga al cuerpo humano en vista de esta resurrección”, dice Forgues.

Por su parte, el obispo Gonzalo Del Castillo explicó que en este día hay que privarse de todo lo malo, no sólo en un sentido penitencial, sino también en un sentido de sentir hambre de la palabra de Dios.

“Si nosotros no nos alimentamos de la palabra de Dios nos debilitamos, somos más flacos. Por eso es importante ayunar para terminar en la gran fiesta, alimentarse de Jesucristo y darse un gran banquete”, dijo.


Un acto que abarca a todos


Conforme a lo explicado por Forgues, existen otros grupos religiosos que se abstienen del alimento en este tiempo para después recibir a la pascua con una fiesta

“Todas las religiones orientales tienen este tipo de abstinencia de comida. Los musulmanes por ejemplo son los que más se abstienen de comer, pero cuando finaliza su tiempo de penitencia tienen unas comilonas increíblemente grandes donde invitan a muchísima gente y son esas tradiciones las que hacen que se coma mucho en Pascua de Resurrección.


Los 12 platos, un invento mundano, pero que se cumple a rajatabla


Para Forgues, el hecho de cocinar 12 platos previo al Viernes Santo e incluso el mismo día es un contrasentido ya que precisamente la abstinencia se realiza en esa oportunidad, pero no sólo de la carne, sino también de platos fuertes.

“Eso de los 12 platos es invento de algunas personas porque tenían sus recetas. Esto no se inicia ni siquiera en la época de la colonia, sino en la república. Las familias comienzan a imitar las grandes comidas que se podían haber hecho en España. Entonces van recolectando algunos platos, algunas especialidades y no era que tenían un menú demasiado variado, entonces por eso llegan a los doce platos. Esto vendría a ser la parte de la cuaresma”.

Para el obispo, Gonzalo del Castillo, el Jueves Santo se come los doce platos para rememorar la presencia de Jesucristo reunido con sus doce apóstoles en la cena del Señor.

El obispo catalogó a esta costumbre como sana. “Otras personas comen frutas como un signo de unión, de fraternidad entre la familia, pero este acto no tiene ningún sentido litúrgico”, concluyó.


Purificación y desintoxicación


El sacerdote explicó que controlar el alimento es provechoso para la salud ya que lleva a la desintoxicación, no sólo del cuerpo sino del alma. Asimismo, dijo que las personas tiene que entrar en un sentido de ayuno que lo lleve a la conversión, sino no tiene ningún sentido.


“La gente no tiene que entrar a ese ritualismo de que  si hace ayuno ya está en paz. Ahora es un mandamiento de la iglesia de que las personas que verdaderamente pueden abstenerse de carne y de un plato fuerte durante todos los viernes de cuaresma deben  hacerlo y constituye un pecado permanecer en la arrogancia”, acotó.


La abstinencia tiene un simbolismo de purificación que le permita al creyente recobrar la humildad, con una penitencia que no conduzca al auto castigo.

“Se han acabado las penitencias y los ritualismos. Estamos en el mundo del espíritu no  de la carne. Entonces, hacer consistir la religión en ritos y sólo ritos pierde todo su sentido litúrgico”.

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Especial elaborado por el departamento de Prensa de Bolivia.com

Diseño Gráfico: Erik Cerruto
Programación: Boris Gutierrez C.
Prensa: Juan Manuel Miranda M.
Fotografías: La Razón y Catholic.org

Agradecimientos:
Padres: Fernando Forgues, Magno Huanto


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