|
¡Bienvenido!
año 5510 del calendario aymara
Como
en años anteriores, desde la ciudad de La Paz la noche del
jueves 20 de junio, partirán hacia la provincia Ingavi varias
caravanas de estudiantes y turistas.
El objetivo: recibir en la madrugada del viernes 21 de junio el año
5510 del calendario aymara en el ya conocido Solsticio de invierno
en Tiwanaku.
El programa oficial del Solsticio 2002 fue preparado por el Gobierno
Municipal de Tiwanaku, el Consejo de Ayllus, las Comunidades Originarias
de Tayka Marka, la Junta de Vecinos y el Centro de Investigaciones
Arqueológicas de Tiwanaku.
Mañana, a las 08:00, las comunidades y las autoridades municipales
se concentrarán en Tiwanaku, donde a las 10:00 se inaugurará
una Feria Artesanal. Al mediodía, se realizará en el
templo de Kalasasaya una wajt'a o ceremonia ritual para pedir permiso
a los Apus y a la Pachamama.
Por la tarde el Consejo de Mallkus y Amautas viajará hacia
la ciudad de La Paz con el propósito de saludar a los nevados
de la Cordillera de los Andes. Cerca de las 21:00, las mismas autoridades
espirituales y comunitarias, solicitarán en la altura de Lloko
Lloko (camino Río Seco-Desaguadero) que los viajeros no sufran
ningún accidente.
De retorno a Tiwanaku, proseguirán los actos de agradecimiento
a las deidades naturales por diversos beneficios recibidos los últimos
365 días, como la buena cosecha o las lluvias. Hacia las 22:00,
en la plaza central del pueblo se prenderá una fogata al compás
de música autóctona.
Para las 02:00 de la madrugada del viernes, 21, se tiene programada
una conferencia de prensa, en la que los Amautas y autoridades comunales
explicarán a los periodistas y turistas el significado del
Solsticio en los Andes, sobre todo en el
altiplano boliviano.
Minutos antes de las 06:00 comenzará la ceremonia central con
la quema de cuatro mesas ceremoniales en el templete semisubterráneo
del complejo arqueológico de Tiwanaku. Los primeros rayos de
sol serán esperados frente a la Puerta del Sol cerca de las
07:00, instantes considerados oportunos para recibir la energía
cósmica del sol.
Los astrónomos de La Paz especificaron que el solsticio se
producirá a las 09:22 del viernes y no al amanecer. Sin embargo
esta variación no alterará el programa elaborado en
Tiwanaku.
El ritual
El solsticio de invierno, momento en el que el sol está más
alejado de la tierra, marcará para los indios aymaras el comienzo
de un nuevo año, el 5.510.
Cerca de un millar de aymaras inaugurarán el año nuevo
en medio de ritos y ofrendas al Inti (Sol) y la Pachamama (Tierra),
en el templo de Kalasasaya y la Puerta de Sol, las ruinas arqueológicas
más importantes de Tiwanaku, en el altiplano próximo
a La Paz.
La tradición señala que los primeros rayos del sol,
cerca de las 06.00 hora local (10.00 GMT), fecundan la tierra en el
inicio de un nuevo año agrícola para los aymaras que
repiten simultáneamente el rito de Tiwanaku en las ruinas arqueológicas
de Cochabamba y en el fuerte de Samaipata, en Santa Cruz, en el este
de Bolivia.
Tiwanaku, supuestamente la ciudad más antigua de Suramérica,
y el fuerte de Samaipata, un bloque megalítico, posterior a
la cultura tiwanakota, tienen el rango de Patrimonio Cultural de la
Humanidad para la UNESCO.
Según algunos antropólogos bolivianos, el sentido del
rito es asegurar la reproducción de la vida con las bendiciones
del Sol para la siembra y la cosecha y, aunque se realiza desde la
década de los años 80 en la ciudad de Tiwanaku, rememora
antiguas prácticas de las comunidades aymaras.
Los indígenas invocan también la fertilidad de la tierra
con el sacrificio de llamas, cuya sangre es una ofrenda al Sol y la
Tierra y otras deidades andinas para asegurar la prosperidad agrícola
y pecuaria, según el líder campesino, Alejo Veliz.
En su opinión, más que un año aymara para los
habitantes de los Andes, ésta es una fiesta de las naciones
originarias, porque el homenaje al Sol también la realizan
los indios quechuas, el otro grupo indígena mayoritario que
habita Bolivia.
La historiadora María Eugenia Choque señaló que
la celebración nació a fines del siglo pasado como un
movimiento de rescate y reivindicación de la identidad indígena,
después de que en la Colonia se prohibieron los ritos religiosos
andinos.
Sin embargo, el arqueólogo Jedú Sagarnaga, de la Universidad
Mayor de San Andrés, señaló que a pesar del valor
que se asigna a la cultura india, la celebración del año
nuevo aymara se convirtió en una iniciativa comercial, alentada
por las agencias de turismo y los pobladores de la zona con fines
de lucro.
"Los aymaras están en nuestro territorio hace sólo
unos 900 años y no hay un registro del calendario con más
de 5000 años, por lo que esta fiesta, si bien rescata la cultura
india, tiene que ver más con fines turísticos",
dijo Sagárnaga.
|