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Fe y tradición expresados en significativos rituales.
Para
explicar su perspectiva, costumbres y tradiciones religiosas de
esta celebración, es imprescindible, para los aimaras, comenzar
hablando de sus dioses y el enfoque de su cultura en el marco de
la religiosidad andina.
Deidades
aimaras
Para
los aimaras, el mundo está controlado desde afuera, por fuerzas
sobrenaturales. Las deidades del bien y del mal tienen que ver mucho
con la gente; sobre todo en lo que toca a la vida humana, en todos
los aspectos y en todos los niveles. Las deidades del Acapacha tiene
una relación directa con los hombres, más que el dios
Auqui de Alaxpacha, como también las deidades del mal de
Manqhapacha.
Los
Achachila, Pachamama y todos los demás espíritus tutelares,
son los que controlan directamente la vida, interrelaciones, personales,
actividades y demás. El control que ejercen sobre el comportamiento
humano es con el fin de corregir mediante enfermedades infringidas
a los individuos o a las comunidades mediante fuerzas adversas a
la naturaleza.
Demandan
de los hombres cumplir con sus obligaciones. El primero es cumplir
con los ritos de agradecimiento por los beneficios de la vida; además
acordarse del os antepasados (difuntos) y en un día especial
del año, el Día de los Difuntos, rezar por su salvación
eterna y esperar su llegada.
Como
el aimara enfoca su realidad desde el punto de vista religioso,
los agentes catalizadores también tendrán carácter
religioso. Por estas razones muchos especialistas aimaras aún
en el campo de cambios sociales siempre actuarán con un carácter
religioso.
Los
rituales que involucran a los difuntos, ocupan una gran cantidad
de días y noches al año y son de gran intensidad social.
También en los ambientes urbanos. Pero en las zonas aimaras,
si el difunto ha colaborado, realizado cargos, intercambio de servicio
en la comunidad, ella llora y participa activamente en la serie
de rituales. Estos significan que la existencia humana aimara es
primordialmente comunitaria.
Importancia
de los difuntos
En
los lugares más alejados y recónditos no se acepta
la religión cristiana y aún se practica la religión
ancestral.
Cuando
una mujer da a luz a un niño muerto o este muere al nacer,
es llevado al cerro Pachjiri, (el que hace explotar) allí
existe un lugar destinado específicamente para los niños
de corta edad que mueren; allá se los entierra o quema, según
lo que disponga su madre y el Yatiri que la acompaña. Los
que no pueden ir al Pachjiri, también van donde el sacerdote
para que los bendiga y entierre. Los niños que mueren después
de ser bautizados son enterrados en los alrededores de la casa,
con la convicción de que protegerán la casa y la cuidarán
de malos espíritus, ya que se los considera ángeles.
Existen
los Chamani (dueño de la oscuridad) que son especialistas
religiosos ambivalentes. Algunos ven en él una persona que
de modo particular practica la magia negra, causando desgracias,
infortunios, enfermedades y hasta la muerte. Otros lo consideran
también capaz de hacer bien, atrayendo la fortuna y curando
enfermos. Su poder consiste de modo muy especial en comunicarse
con los distintos espíritus, tanto malignos como benévolos.
Por su contacto intenso con ellos puede esclarecer muchas cosas
ocultas. Actúa solamente en la oscuridad, por eso el nombre.
Los
espíritus en el mundo aimara
Al
morir, nos convertimos en tierra, en Pachamama, pero mientras vivimos
nuestro cuerpo tiene espíritu, hay un espíritu grande,
mediano y pequeño; el pequeño también se llama
coraje", comenta Rufino Paxi. Cuando el hombre pierde
un espíritu grande, cae y muere al momento. Cuando pierde
el espíritu pequeño, solo hay que llamarle de la siguiente
manera: "espíritu, ánimo, coraje, vengan, vengan...",
entonces regresan al cuerpo.
Cuando
por una caída se pierde el espíritu, es una ofrenda.
A veces los rayos o el agua pueden tomar el espíritu y para
rescatarlo se realiza otro tipo de ritual. En otros casos son los
animales los que quitan el ánimo y para devolverlo al cuerpo,
se le quita un poco de pelo. Lastimándolo pero solo un poco.
Las
almas que andan en las noches y no dejan descansar son las almas
que vagan aún cuando la persona está viva y sólo
falta uno o dos meses para que muera, se las llama almas flojas.
El alma es el espíritu de los hombres que están próximos
a morir.
El
Ajayu
Espíritu,
alma. Es el principal de los espíritus que tiene el hombre.
Está relacionado con la conciencia, con el razonamiento y
también con la fuerza vital. Se diversifica en distintos
espíritus que vitabilizan las distintas partes del cuerpo
humano. El más importante, llamado Jacha Ajayu, está
en la cabeza; los otros, Jiscka ajayu, se encuentran en las
otras partes del cuerpo, en especial en los miembros. Juntos son
como nervios que se comunican.
El
ajayu puede salir del cuerpo, particularmente durante el sueño,
pero también a causa de sustos. El ajayu de un difunto puede
regresar a su casa y puede anunciar la muerte de otro miembro de
su familia.
Las
Mesas de Todos Santos.
También
llamadas tumbas, desde el punto de vista andino, son rituales que
representan la espera del alma de los difuntos y tienen elementos
muy particulares en la zona andina de Bolivia. Estos se explican
con mayor detalle en la página elementos para la mesa.
Esta
tradición permanece durante los primeros años del
fallecimiento de la persona, aumentando gradualmente. El tercer
año, la tradición es "despedir" al difunto
con una gran fiesta, donde se incluye el baile y un día de
campo en familia luego de distribuir los alimentos en el cementerio.
Estas
tradiciones se dan con mayor fuerza en el área rural del
país, pero en la ciudad la situación no es muy diferente.
Otra costumbre es la de invitar a las familias conocidas, una bandeja
llena de masas y una copa de vino, con una tarjeta con el nombre
del alma por quien rezar. Si no hay rezo, no hay alimento.
En
las comunidades campesinas, existen rezos especiales para cada generación
o sexo de los difuntos. Algunos optan por convertir los rezos en
cantos, llamados también "Phulura". Uno de los
más conocidos, cantado en lengua aimara:
...
Phulur,
phulura,
Taik'am ak'a apanucuwaita
Auk'im apanucuwaita
Phuluray angela
Gloriay angela
Aurur, aurura
Aurur, aurura
Alaxpacharu sarjtha
Taik'am ak'a apanucuwaita
Awk'im apanucuwaita
Phuluray angila
Gloriay angila
Aurur, aurura
Aurur, aurura
La
traducción al castellano, es la siguiente:
"...te
has ido,
te has escapado,
has dejado a tu madre llorando,
pero ahora estás en la gloria del Señor..."
La
frase pronunciada al final del rezo es: "Que se reciba la oración"
y seguidamente, quien rezó recibe su paga en masas, frutas
y platos de comida.
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