Historia de un enano jiboso que se transformó en un ser regordete llamado Ekeko

Escribe: Juan Manuel Miranda.

Recientemente recuperado de una operación ocular, el arqueólogo e investigador, Carlos Ponce Sanjinés explica cuáles son los orígenes del Ekeko, cuya aparición surge conjuntamente con la cultura tiwanacota.

Un ser enano que se asemeja más a un amuleto que provee de bienestar y dones a los indios. Esa es una de las tantas conceptualizaciones que se le ha asignado a este estatuilla que, a decir del especialista, sufrió cambios en cuanto a su representación, más no así en lo que se refiere a su significado.

A propósito de este personaje, Ponce Sanjinés publicó un libro denominado "Tunupa y Ekako: Estudio Arqueológico acerca de las efigies precolombinas de dorso adunco". En esta obra, el autor apela a otros connotados expertos como Arturo Posnasky o Fernando Diez de Medina para describir el proceso que sufrió esta estatuilla de escaso tamaño y atributos especiales.

A poco de conocer más en detalle la historia del Ekeko, Carlos Ponce Sanjinés asegura que se encuentra mejor después de la cirugía a la que fue sometido con el fin de recuperar la vista. "Me sentía prisionero ya que no podía leer y ver televisión. Espero que pronto me reincorpore a mis actividades", dice don Carlos quien desde un principio muestra su interés por conversar sobre el tema en cuestión.

Bolivia.com: ¿Cómo es que surge esta divinidad en la cultura tiwanacota?
Carlos Ponce: La cosmovisión de Tiwanaku estaba constituida por tres planos superpuestos. El primero es el plano celestial donde moraba ahí el dios principal. Los modelos de todo lo existente en el mundo como la llama, el maíz y el rayo, que estaba divinizado, existían ahí.

Existía un segundo plano que es el plano terrenal, donde vivía el hombre y que era el plano medio. En tanto, el tercer plano es el subterráneo. En el plano celestial existía el paradigma del rayo divinizado que lo representaban con una estatua a manera de jorobado. La joroba estaba íntimamente vinculada a la expresión rayo.

En el altiplano cuando hay una tempestad es algo pavoroso porque los rayos caen cerca de donde uno se encuentra. Por eso debe haber cobrado significado el paradigma o divinización del rayo; dentro de su cosmogonía el significado del rayo está asociado a una imagen de un ser jorobado.

Las efigies del dios del rayo corresponden al estado regional de Tiwanaku que son las épocas IV y V de la era imperial. Esas dos épocas se extienden desde el año 374 al 1187, tiempo en el que Tiwanaku se destruye. En la Isla del Sol se han encontrado varias imágenes de estatuas de jorobados de unos 60 centímetros que fueron sacadas del agua por los campesinos el año 1942. Tal parece que en esta isla existía un templo dedicado precisamente al jorobado ya que encontrar cinco o seis estatuas juntas no podría ser algo casual.

De Tiwanaku se encontró una pequeña estatuilla de unos 15 centímetros de un jorobado que un investigador suizo se la robo y llevó a Suiza a mediados del siglo XIX.

Las primeras estatuillas llevaban un pututu en una de las manos. El pututu no era de cuerno o de res porque no habían las reses, era más bien una caracola marina. Esa caracola es la representación del trueno, cuya deidad no es la principal de la cultura tiwanacota. Esta cultura tenía su dios parecido al de los cristianos cuyo nombre respondía a Pacha Yatiri o maestro que enseña.

Una estatuilla que evoluciona

En su libro, Carlos Ponce Sanjinés describe al Ekeko como un ser con acondroplasia, que significa que tiene una anormalidad congénita ya que "los huesos largos de las extremidades dejan de crecer mientras la conformación ósea del tronco queda inafectada". Esa descripción física cambia con el transcurrir del tiempo tal como señala el autor, más las cualidades que le atribuyen se preservan.

Bolivia.com: ¿Cómo se produce la evolución del Ekeko?

C.P.: El año 1187 ocurre la destrucción de Tiwanaku a consecuencia de una guerra civil y, tras ser abandonada, el resto de la élite tiwanacota emigra hacia el Cusco y los descendientes de ellos son los que fundan el Imperio Inka, producto de las rivalidades que tenían con los otros grupos que habitaban en esa región.

El Imperio Inka viene a ser un sucesor de Tiwanaku y son ellos mismos los que dan fuerza a la tradición de creer que eran descendientes de Tiwanaku. Según una leyenda, los primeros Inkas salieron de Tiwanaku, según otra salieron del Titikaka, pero en ninguna de las dos se niega la estirpe tiwanacota. El Imperio Inka se forma en 1438 y termina el 1562, mientras que Imperio de Tiwanaku termina el año 1187.

El modelo imperial de Tiwanaku les sirvió de ejemplo a los Inkas para formar su propio imperio en 50 años. Consiguientemente, muchas de las imágenes de la religión y la cosmovisión del Imperio Inka coinciden con el de Tiwanaku. Es así que en el Imperio Inkaiko surgen unas figurillas de plata de un ser jiboso, desnudo y con un gran pene.

El dios de la fertilidad

Bolivia.com: ¿Esa es la transformación que los Inkas le dan a esta figura?
C.P.: Esa es la transformación, porque las estatuas fueron reducidas aún más. Hay una transformación de material, pero no de ideas porque esa figurilla desnuda, al tener un gran pene, está asociada a la fertilidad. Hasta ese momento la joroba se había asociado al rayo y a la fortuna por que tiene los mismos atributos que se manejaban en Tiwanaku. Lo que cambia es la forma de representación. En ese entonces, el Ekeko llevaba un gorrito a la manera de lluchu, pero sin orejas como ahora.

Bolivia.com: Eso quiere decir que la asociación que se le da a la estatuilla con la fertilidad es herencia de la cultura de Tiwanaku
C.P.: Es herencia de Tiwanaku ya que en la cultura de Tiwanaku no hay expresiones sexuales.

Bolivia.com: ¿En qué momento la estatuilla deja su denudez?
C.P.: Cuando viene la conquista española y la revolución de 1781 de Katari y Amaru, viene la represión española y entre ellas una disposición por la cual se prohibía el uso de la ropa precolombina. La indumentaria del hombre era una especie de camisa que llegaba hasta las rodillas, sin mangas y una túnica (unku). No existían los pantalones, entonces la ropa que usaban era el "unku" con su fajita, sus sandalias de cuero y la mujer llevaba una pollera hasta los pies con una especie de blusa.

Entonces, los españoles dictan una ordenanza por el cual se prohibía que la vestimenta precolombina perdurara e implantan la vestimenta española. Ahí viene la pollera y la manta.

Conforme a lo que indica el autor en su libro, las mujeres de aquel entonces, sin importar su condición social, compraban la ambicionada estatuilla desnuda y "tenían la obligación de vestirla con fundas para los brazos, chaleco, bufanda y lluchu con orejeras de lana de vicuña".

Bolivia.com: Para el cambio de la fisonomía del Ekeko, ¿tomaron como ejemplo al gobernador Segurola?
C.P.: Puede ser, ya que era un ser chaposo, blanco y regordete. En todo caso, lo convierten en una figura española con sombrero. Desde entonces ha perdurado como una representación de la fiesta de Alasita en La Paz.

Según las referencias que tengo, la Alasita era una fiesta distinta de la que es hoy en día, no estaba asociada al Ekeko. Entonces el gobernador Segurola une las dos festividades pasado el año 1781. Al parecer la fiesta de Alasitas era el 20 de octubre y la fiesta del Ekeko a finales de diciembre, coincidiendo con el solsticio de verano. En ese marco, el año indígena terminaba y comenzaba el 21 de diciembre. Eso que dicen que el año aymara empieza en junio es una burda falsificación, no hay datos plenamente históricos de eso.

Bolivia.com: Sin embargo, ¿al Ekeko que conocemos hoy en día lo vemos con indumentaria indigenista?
C.P.: Es que viene la corriente indianista, de la que yo participé en la revolución de 1952. Esa vez tratamos de reinvindicar los valores nativos. En 1952 un campesino no podía pasar la Plaza Murillo. Por eso es que nosotros apelamos a los festivales folclóricos para reinvindicar la cultura nativa.

Así es que se ha tratado de indianizar al Ekeko, pero éstas no son expresiones que toman la motivación tiwanacota o Inka. Es un neoindianismo con atuendos actuales ya que el lluchu con orejas no es precolombino, ni el pantalón, ni la guitarra, ni el sombrero. Es una cosa un poco híbrida.
Posteriormente le aumentan una serie de aditamentos relacionados a la provisión de materiales ya que tiene el carácter de ser un dios de la abundancia.

En ese marco, todo lo que uno quiere poseer en el año se compra en Alasitas. Unos se compran un camión, otros un auto, una bolsita de harina, precisamente porque es un dios de la fortuna.

Un amuleto

Utilizado a la manera de un talismán o amuleto, el Ekeko conserva su popularidad manifestada cada 24 de enero, oportunidad en la que se inicia la Feria de Alasitas.

Bolivia.com: ¿Cómo califica Ud. al Ekeko?
C.P.: Técnicamente es un amuleto que da buena suerte. Es un ser que da fortuna y por eso es alegre. El movimiento neoindianista, que le da nuevos elementos representantivos, no le quita el significado al Ekeko.

Además, entre los Kallawallas que están en el norte de La Paz hay un amuleto pequeño hecho de una piedra blanca con un ser desnudo y jiboso al que le llaman Keko no Ekeko, y que también es un ser de la abundancia que emerge de la copia de la figurita de plata. El rayo está asociado a la lluvia y la lluvia a la fertilidad.

Bolivia.com: ¿Y cuál es el significado de la palabra Ekeko?
C.P.: No tenemos una traducción. Bertonio trae la palabra en su vocabulario y lo pone como equivalente a Tunupa, quien ha sido en la época del Inkanato el dios redentor, una especie de Cristo andino. No tenemos mayores explicaciones sobre esto.

Historia|Expositores|La Feria |Fotografías|El Ekeko |Notas|Inicio

Especial desarrollado por el equipo de Bolivia.com
Prensa@bolivia.com

Bolivia.com  Derechos Reservados 2002