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Los
principales dirigentes fueron identificados como los
autores intelectuales de los crímenes en Sacaba.
La Fiscalía de Cochabamba emitió 60
mandamientos de aprehensión.
El
Gobierno lanzó ayer una ofensiva contra los
productores de coca concentrados en Cochabamba y descabezó
en gran parte a ese movimiento con la intervención
de la sede de la Federación de Cocaleros del
Trópico. La Policía detuvo a 22 dirigentes
sindicales, entre ellos a Delfín Olivera, Feliciano
Mamani, Silvia Lazarte y Leonilda Zurita, todos considerados
parte del entorno del diputado Evo Morales.
La
Fiscalía de Cochabamba emitió 60 mandamientos
de aprehensión contra quienes supuestamente
actuaron durante los luctuosos hechos de violencia
que sacudieron a la población de Sacaba desde
el pasado martes 15 de enero. Evo Morales, Delfín
Olivera y Luis Cutipa fueron identificados por el
Gobierno como los autores intelectuales de los crímenes
de uniformados.
Quienes
sean detenidos serán procesados por sedición
y asesinato, entre otros delitos graves, según
fuentes policiales.
Los arrestos que comenzaron ayer y continuarán
tensionaron más el conflicto social y alejaron
la posibilidad de diálogo luego de tres días
de violentos enfrentamientos que cobraron la vida
de siete personas, dos cocaleros, cuatro soldados
y un policía.
El
Gobierno no está cerrado a una negociación,
pero rechazó como interlocutores a Evo Morales,
Luis Cutipa y Delfín Olivera, a quienes culpa
por los asesinatos del subteniente Marcelo Trujillo
y del policía Antonio Gutiérrez, quienes
fueron brutalmente golpeados y ejecutados. Tampoco
descarta la posibilidad de declarar un Estado de Sitio
en la zona de conflicto.
Ayer
por la mañana parecía que la tensión
bajaba tras la decisión de los cocaleros de
abandonar Sacaba y replegarse a la ciudad de Cochabamba.
Al parecer, el malestar en los mandos militares, cuyos
efectivos fueron enviados a reprimir a los cocaleros
sin armas de reglamento, precipitó los acontecimientos
de ayer.
El
presidente Jorge Quiroga señaló de manera
tajante a media mañana que no habrá
diálogo sobre los muertos y exigió la
entrega de los presuntos asesinos. Anunció
que el peso de la ley caerá sobre ellos. En
la mañana había llegado a Cochabamba
el fiscal general, Oscar Crespo, para iniciar las
detenciones e investigaciones del caso.
Los
cocaleros que deliberaban al mediodía acordaron
exigir al Gobierno volver a las negociaciones y derogar
el decreto que prohíbe y penaliza la comercialización
de hoja de coca del Chapare y determina el cierre
del mercado cocalero en esa población. Tras
las detenciones, Morales dijo que la situación
se complicará aún más. Sin embargo,
no pudo ocultar su preocupación debido a que
se encuentra cercado y casi solo. Pese a ello, se
animó a señalar que los cocaleros no
están dispuestos a replegarse al Chapare. Hoy
dará una conferencia de prensa.
En
el lado del Gobierno se anuncia que los 4.000 soldados
y policías que llegaron al Chapare en noviembre
siguen acuartelados para impedir el corte de la ruta
Cochabamba-Santa Cruz.
El
máximo líder de los campesinos, Felipe
Quispe, dijo por su parte que su sector podría
anticipar sus marchas escalonadas que deben comenzar
en Sucre el día 24 en solidaridad con los cocaleros.
El Gobierno descartó la posibilidad de que
el conflicto se propague hacia otros sectores.
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