La mamá de Cid, doña Beatriz

Escribe: Juan Manuel Miranda.

Para Beatriz de Martínez el ciclismo se constituyó en un aliado valioso en la crianza y formación de sus tres hijos: Klaus, Cid y Benjamín, destacados ciclistas bolivianos que han desplegado su talento por diversas pistas de Bolivia y el mundo.

No cabe duda de que el gusto por el deporte del pedal y las ruedas de parte de los tres hijos fue heredado del padre, Rubén. En ese marco, doña Beatriz explica que alguna vez le tocó quejarse ante su esposo y sus hijos ante la falta de contar con un vehículo. "Pero en contrapartida me siento feliz porque tengo 16 bicicletas", señala, a tiempo de reconocer que el ciclismo es una disciplina deportiva muy cara.

Sin embargo, ese aspecto no fue óbice para que doña Beatriz, conjuntamente con su esposo Rubén, le brinde todo el apoyo posible a sus tres hijos para que alcancen éxitos deportivos. Mientras Klaus estuvo presente en los Juegos Olímpicos de Atlanta 2000, Cid y Benjamín representaron al país en los Juegos Deportivos Bolivarianos de Ambato, Ecuador, el año pasado.

"El ser madre de tres deportistas excelentes es un orgullo muy grande, es una satisfacción que no se suple fácilmente con otra cosa y gran parte de eso se debe al deporte, disciplina que es muy buena", manifiesta.

Uno por uno

Doña Beatriz no tiene ninguna queja en cuanto al comportamiento y la formación de sus hijos. Asegura que los tres, al margen de ser buenos deportistas, siempre han respondido en los estudios y en el trabajo.

Cuando se le pregunta sobre la personalidad de cada uno de ellos, explica que Klaus es el diplomático de la casa, Cid el renegón y Benjamín el independiente y alegre. De igual manera, no tiene reparo en destacar lo satisfecha que se siente por contar con unos hijos especiales que han recorrido el camino correcto en la vida.

"No me gustaría que cambien porque tienen rasgos de su propia personalidad. Cada uno en su forma de ser es bueno y eso es lo que yo quiero. Conmigo son excelentes y cariñosos", asegura.

Nombres y recuerdos

Klaus y Cid son nombres poco comunes. En ese marco, doña Beatriz explica que estableció un acuerdo con su esposo para bautizar a sus hijos con nombres originales. "Quedamos con mi esposo que si nacía mujer yo pondría el nombre y si nacía varón le tocaría a él esa responsabilidad. Pero como tuve tres hijos al final yo me impuse en el tercero y lo bauticé como Benjamín".

Cada 27 de mayo lo que más se le viene a la mente a doña Beatriz son los agasajos en el colegio y los afanes que sus hijos tenían cuando eran niños. Compartir el almuerzo en torno a la mesa y recibir regalos son dos de las actividades que más destaca en esta fecha especial.

Lo que dicen de ella

Rubén, el esposo, nos escatima en palabras para describir lo que su esposa representa para él y sus tres hijos.
"Toda la vida ha sido una madre y esposa abnegada, siempre ha estado sacrificándose por nosotros, por nuestra salud, el trabajo, por nuestra vestimenta y todo lo que tiene que ver con el buen andar de un ser humano. Por todo esto quiero agradecer profundamente a mi esposa y si tuviera que volver a casarme lo haría mil veces con ella", asegura.

Por su parte, el hijo mayor, Klaus, afirma que los valores, la disciplina y la guía que su madre le supo inculcar en sus primeros años de vida le han servido para afianzarse en la vida y alcanzar los éxitos deportivos y profesionales.

"Mi madre siempre está velando por nosotros, es la que nos organiza, es la que nos trae las soluciones a la casa y es la que genera las ideas. Tiene un sinfín de virtudes y no podría resaltar una en particular", explica Klaus haciendo eco del sentir de sus dos hermanos, Cid y Benjamín.


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