|
Jamil
Chávez es un padre agradecido con la vida
y con Dios
Escribe:
Juan Manuel Miranda.
Desde
que quedó viudo hace dos años, el
fotógrafo Jamil Chávez tuvo que
mostrar fortaleza para ser un ejemplo para sus
dos hijos, Jean Pierre y Jamil. Tras ese duro
golpe, los tres afrontaron juntos los momentos
díficiles y fortalecieron su unión.
El
trabajo de Chávez no tiene horario. Ser
fotógrafo de un medio de prensa es sacrificado
ya que uno no sabe en qué momento va a
suceder un hecho de interés o algún
acontecimiento sorpresivo. Esa situación
le impide contar con un tiempo extra para estar
con sus hijos y coincidir en horarios.
Sin
embargo, y como él mismo señala,
muchas veces sus dos hijos lo acompañaron
en el desarrollo de su faena, aunque esto haya
representado muchos momentos de privación
y preocupación. Con la muerte de su esposa
parecía que la estantería se le
venía abajo, pero gracias a la entereza
que tuvo supo sacar adelante a sus dos hijos.
"A
veces yo tenía que recoger a mis hijos
y como no podía ir hasta mi casa para dejarlos,
muchas veces me acompañaban en mi trabajo.
Pero hay lugares donde ellos no pueden entrar,
entonces se quedaban en el auto y les compraba
refrescos y papas fritas para que se distraigan.
Soy franco al decir que mientras yo no terminaba
de trabajar ellos no almorzaban. Ellos han sufrido
conmigo esta situación, pero cuando ya
teníamos más tiempo íbamos
a comernos un pollo", relata.
La
presencia de la mamá
Para
Jamil Chávez, el ser papá no tiene
mérito alguno si no se considera a la mujer,
ya que es la madre la que en realidad hace padre
al hombre. En ese marco, para él resulta
imprescindible la labor de la mamá dentro
del seno familiar.
Y
aunque a veces le toca cumplir las funciones de
mamá, considera que nunca suplirá
ese rol. Más de una vez se ha visto en
figurillas ante la imposibilidad de coordinar
sus horarios con los de sus hijos, ya que su trabajo
y los afanes diarios perjudicó que llegue
a tiempo a recogerlos del colegio.
"Se
me complicaban las cosas ya que también
tenía que ver que se alimenten a sus horas.
Ellos tienen que tener un sistema de vida que
no va sólo por el hecho de asearse o hacer
sus tareas, sino que también tienen que
tener responsabilidades en el hogar. Por eso creo
que para tener una familia estable tiene que haber
una mujer", añade.
En
ocasiones, cuando el tiempo le faltaba, era la
empleada la que se encargaba de dar alimento a
los chicos y mantener los uniformes del colegio
limpios. "Mucha gente debería reflexionar
y saber que el padre y la madre tendrían
que estar unidos en torno a los hijos, para que
se formen de buena manera y no tengan desviaciones
al quedar abandonados. La base fundamental para
cualquier niño es el hogar".
Una
nueva vida
Tras
el fallecimiento de su esposa Silvia Méndes,
la vida de Chávez estuvo dedicada por entero
a sus hijos y a su trabajo. Pero, con el transcurrir
del tiempo, superó las heridas y los malos
momentos hasta que se le dio una nueva oportunidad.
El
matrimonio con Ana María Valdivia el año
pasado le dio una nueva tónica a su vida
por lo que se siente eternamente agradecido a
Dios por este nuevo suceso. La llegada de su tercer
hijo, Lucas Mateo, representa una nueva bendición,
hecho que contribuye a ratificar su pensamiento
de que la presencia del Supremo Creador es vital
para vivir.
"La
vida les ha enseñado a mis hijos que el
padre es lo más lindo que ellos pueden
tener. Ellos me valoran mucho, me tienen mucho
respeto y saben que las cosas no son tan fáciles
como parecen. Por ejemplo, son conscientes de
que a veces hay que esperar a tener plata para
comprar los útiles escolares. Afortunadamente
están en un buen colegio, pero no siempre
se tienen los recursos para cubrir otras demandas".
Jamil
Chávez es feliz con lo que la vida le regala
a diario. Sus tres hijos y su nueva esposa son
el principal motivo que tiene para superarse día
a día en la faceta profesional.
<<< volver
|