Faustino Calle baila, borda y vive para el Gran Poder

Caminar por la calle Los Andes, en la ladera oeste de la ciudad de La Paz, es percibir el ambiente de trabajo que impera y que pareciera sentírselo hasta en el aire. Ruidos de máquinas de coser y miradas vigilantes que supervisan el trabajo depurado de los bordadores es el común denominador de los talleres.

Tras un prolongado recorrido cuesta arriba se mira un cartel que dice “Artesanías y Bordados Mundial”. En la puerta, el propietario del taller, Faustino Calle trabaja concentrado en la costura de un cuello para un traje de Kullawa.

Un lunar de considerable tamaño sobresale en su parietal izquierdo y una delgada cicatriz de quemadura se extiende a los largo de su rostro, igualmente en el lado izquierdo. Ante la consulta sobre si está preparando algún traje para la entrada del Gran Poder, don Faustino responde que no, que él no suele realizar trabajos para esta entrada.

Lo que él suele hacer es bailar en esta festividad en honor al Señor Jesús del Gran Poder. “De todo te lo bailo, acaso se necesita estudiar para bailar, hay que dejarse llevar por la música y crear tus propios pasos”, dice, a tiempo de añadir que “hay que disfrutar del baile como si uno se estuviera sirviendo un plato”.

La fe y el gusto por el baile

Don Faustino reconoce que siempre le ha gustado bailar y que en muchas ocasiones le ha tocado diseñar sus propios trajes para esta tradicional entrada. “Este año no sé si voy a bailar yas que sufrí un accidente que me dejó el pie hinchado, me quemé hace algunos años. Además, estoy algo cansado y me duele la espalda”, se lamenta.

Como gran parte de los danzarines, don Faustino acostumbraba bailar en esta entrada por la fe que le tiene al Señor Jesús del Gran Poder. “Le voy a tener fe hasta que me muera”, señala y su rostro dibuja una sonrisa. Y es que para este bordador no existe algo más bello que mostrar y experimentar en carne propia lo que es el folclore del país.

“Sinceramente no sé si los demás bailarines participan de la entrada por fe o porque le han agarrado el gusto al baile, pero sí sé que que el Señor Jesús del Gran Poder es el patrono de los bordadores”, indica este bordador que agarró la aguja y el hilo desde sus 12 años.

Una entrada costosa

Sobre la cantidad de años que ha participado en la entrada folclórica, don Faustino asegura no recordar la cantidad de veces que lo hizo, lo que sí menciona es que cada año se hace más caro subvecionar este tipo de actividades por lo que el propio bailarín se ve obligado, en muchos casos, a bordar su propio traje.

“Los que organizan la entrada no pagan nada, somos nosotros mismos los que debemos gastar de nuestros bolsillos para tener nuestros trajes, pagar a la banda y otros detalles. Al margen de eso hay que considerar que somos gente humilde y no nos resulta barato participar del baile como mucha gente cree”.

Don Faustino también hizo alusión al consumo de bebidas alcoholicas. “Cuando uno está fatigado por el baile le viene bien tomarse una cerveza, pero muchos exageran y se farrean. Yo particularmente no me farreo, aunque digan que la cerveza es la rubia que no engaña, sí engaña”.

Los inicios en la danza

Más que la propia fiesta del Gran Poder, don Faustino recuerda los tiempos en los que formó, conjuntamente con sus compañeros Tomás Choque y Gregorio Ortíz, el grupo folclórico Bordadores del Gran Poder, grupo con el que empezó bailando la danza de los Waca Waca.

“La historia de nuestro grupo la iniciamos nosotros ya que nos gustaba bailar. En ese marco, tuvimos varias presentaciones en el Teatro al Aire Libre y en el Olimpic. Con el tiempo el grupo se expandió y llegamos a ser 65 personas que danzaban cualquier tipo de danza, desde la morenada hasta los auqui auqui”, recuerda.

Después de un tiempo, el empresario Pedro Tapia les tomó un examen de suficiencia para calificar a una gira que se haría por América y Europa en representación del país.

En ese momento, la más dura competencia era uno de los grupos folclóricos más renombrados de Oruro, sin embargo, el empresario optó por el grupo de don Faustino y es así que la gira se inició el 7 de agosto de 1969 pero ya no con el nombre de Bordadores del Gran Poder, sino como Bolivia Andina.

Para ese entonces, cuatro conjuntos formaban parte del grupo global de bailarines: el conjunto Umala, quienes tocaban música autóctona, típica del campo; los Chasquis de Potosí, la banda Marisma Mundial y los propios bordadores.

El recorrido del viaje duró cuatro meses, tiempo en el que tuvieron la oportunidad de estar en países como Perú, Ecuador, Venezuela, Puerto Rico, Estados Unidos, Bélgica, Holanda, Francia y España.

El baúl de los recuerdos

Como un tesoro guardado en el lugar más recondito, don Faustino muestra los recortes de prensa de la época donde se observa las fotos del conjunto en Madrid, España y en la ciudad de Lourdes, en Francia.

“Estos recortes son como si fuera mi señora, los llevo a todas partes y quiero aprovechar la oportunidad para decirles que nosotros valoramos lo nuestro ya que hemos sido los primeros en llevar el folclore del país a otras naciones”.

Sin duda, la vida de don Faustino Calle Parra estuvo dedicada por entero al folclore, a la danza y a los bordados. Hoy, sentado en su mesa de trabajo, con las notas de una morenada como música de fondo que sale de una vieja radio, este bordador recuerda con nostalgia los tiempos en los que se dedicó por completo al baile.

Los trabajos que ahora realiza no son muchos, confiesa, pero afortunadamente no le faltan clientes que le permitan tener ingresos. Y a pesar de estar delicado de salud, es probable que hoy se ponga su disfraz de Kullawa y se anime a dar unos pasos en la tradicional entrada del Señor Jesús del Gran Poder.

| Inicio | Raíces | La fiesta | Imágenes | El último ensayo | Recorrido | El traje ganador |

Especial desarrollado por el equipo de Bolivia.com
Prensabolivia@interlatin.com

Bolivia.com  Derechos Reservados 2003