Ostentación y mucha bebida en el ensayo del Gran Poder 2003

Desde las 8.00, 58 grupos danzaron ataviados con trajes diseñados exclusivamente para el convite. No faltaron la cerveza y la fiesta.

Desde las 8.00 del domingo 8, la fiesta y la devoción se posaron en la zona de Chijini con mucho colorido en las vestimentas y gran consumo de bebidas alcohólicas. Fue tiempo de realizar la Promesa a Nuestro Señor Jesús del Gran Poder, a través de la preentrada que partió de la calle Granier hasta llegar a la plaza Marcelo Quiroga Santa Cruz, un preludio de lo que será la fastuosa entrada del sábado 14.
Hace un par de semanas, los organizadores aseguraron que no se iba a permitir ni políticos ni bebidas alcohólicas. Pero, la tradición de calmar la sed con cerveza mientras se baila o se espera el turno se mantuvo; los más jóvenes optaron por gaseosas o trozos de naranja.

El ensayo general fue organizado por la Asociación de Conjuntos Folklóricos, liderada por Dora Peñarriel, quien coordinó y organizó todas las actividades que tenían que ver con la danza y la música, mientras los vecinos organizaban el festival folclórico que despidió la noche.
Junto a las actividades folclóricas, la devoción partió con las atenciones de los pasantes que desde 1923 celebran esta fiesta. Los trajes de civiles, ternos confeccionados en costosos casimires, en el caso de los hombres, y polleras y mantas hechas de selectas telas en el caso de las mujeres, serán utilizados en la diana, al siguiente día de la gran entrada.
Los devotos del Señor Jesús del Gran Poder iniciaron su desfile por las arterias a manera de ensayo, realizando una promesa personal al santo patrono, agradeciéndole por los favores recibidos a través de la danza.

Los preparativos para la festividad del Gran Poder empezaron en noviembre, cuando las directivas de los diferentes grupos folclóricos organizaron sus fraternidades. Para esto, los prestes ya fueron nombrados en el transcurso del año y recibieron al anterior pasante en su casa, que llegó acompañado por una banda musical.
"Hacemos las invitaciones para cada uno de los tres ensayos, otras para la preentrada y las últimas para la entrada", cuenta Javier Escalier, de la fraternidad de la Morenada los Señores Maquineros de la Eloy Salmón. Él y su madre, junto a otras tres parejas, son los pasantes de este año. El pasante es un miembro de la fraternidad que logró una mejor posición económica gracias a la solidaridad de su grupo y que tiene la obligación moral de devolver el apoyo recibido, motivo por el cual corre con los gastos más representativos de la festividad, una recuperación del ayni andino. "Cuando ya estás varios años en la fraternidad y te va bien, la gente empieza a comentar que ya va siendo hora de que pases el preste". Sin embargo, los gastos que implica ser preste ocasionaron que varias fraternidades recurran a más de una pareja de pasantes.

Por tradición, un pasante jamás dirá cuánto se gasta cuando pasa el preste. Eso lo saben bien Víctor Roque y su esposa Guadalupe Reyes, quienes no sólo pasan el preste de su fraternidad, Los Morenos X del Gran Poder, sino que fueron seleccionados para ser los pasantes mayores. Esta última designación les conminó a preparar la fiesta en que se recibirá a todos los representantes de cada una de las 58 fraternidades, que durante dos días festejarán al son de Sabor Sabor y Mámbole. "Para mí es un honor, porque quiere decir que la gente nos reconoce como somos, una familia buena y devota", afirma Víctor, que ya lleva siete años dentro de la fraternidad.
De la pareja dependerá la fiesta del día 14, además de la celebración de las novenas para pasar a la fiesta en que tendrá listo el ponche con que los fraternos esperarán la misa matinal, en el momento de la diana.

Para Javier, los gastos empezaron con el pago de las bebidas de cada ensayo y la fiesta celebrada ayer en uno de los locales y la que se avecina para la entrada, en que corren con los gastos de comida y bebida. La cuota de 150 dólares que se cobra a cada fraterno sirve para cubrir algo de los costos de la fiesta y los disfraces con que bailarán. "Tenemos que darles lo más que se pueda, lo que sea de mejor calidad. Por eso hemos traído a la banda Poopó desde Oruro y a los grupos tropicales del momento".

Es deber de los pasantes definir la ropa de civiles, consiguiendo las telas y manteniendo a la vez el máximo secreto. También deben correr con los gastos de la banda, el alquiler de las salas de fiestas y cada una de las misas. Pero el prestigio que recibirán a cambio no tiene precio.

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