La
festividad del Señor Jesús del Gran Poder
A
principios del siglo XX, la imagen de la Santísima
Trinidad, que pertenecía a una monja, viajó
por varias calles paceñas hasta quedarse en su actual
templo en la calle Gallardo.
"Yo
sí le tengo mucha fe. Cuando estuve a punto de perder
mi casa, pude pagar mi deuda", rememora doña Carmen
de Flores, de 45 años, mientras observa con profunda
devoción la estampa del Señor del Gran Poder,
lienzo que tiene su propio templo en la calle Antonio Gallardo.
"Yo bailo morenada cada año para agradecerle por
todo lo que nos cuida". Ella, madre de cinco hijos, tiene
hoy un puesto de enlatados en la calle Tumusla.
La
zona paceña de Chijini hizo que esta fiesta local,
tímida en sus inicios, haya salido del sector popular
y ahora tenga relieve nacional. Todo comenzó con un
lienzo anónimo que muestra la imagen de un Cristo con
tres rostros que representa a la Santísima Trinidad,
según el antropólogo Xavier Albó.
Y aunque los tres rostros tienen un significado religioso,
acabaron, más bien, asustando a más de una persona.
El
extraño y llamativo retrato tiene su historia. A principios
de siglo, perteneció a Genoveva Carrión, una
monja de clausura del convento de las Concebidas de La Paz.
Cuando ella murió, la imagen empezó a venerarse
en distintas casas particulares de Pura Pura, Cochupata, la
calle Mercado, la Illampu y la Murillo.
La imagen tenía muchos devotos, pero nadie quería
oficiar las ceremonias en su honor. "Según refieren
sus devotos, a fines del siglo pasado, la efigie del Señor
del Gran Poder fue declarada por las autoridades eclesiásticas
como imagen contra rito, es decir, no podía ser admitida
en el culto", cuenta el antropólogo.
La imagen finalmente se instaló en la calle Eloy Salmón,
en la casa de Braulio Salinas, quien le dedicó un amplio
salón.
En
1930, los mismos vecinos empezaron a construir una capilla
en un terreno de la calle Antonio Gallardo. Monseñor
Augusto Sieffert, obispo de La Paz, ordenó retocar
el cuadro a dos artistas peruanos que, según la leyenda,
huyeron sin cobrar, ahuyentados por la imagen.
La Iglesia no tuvo más remedio que aceptar este templo,
que fue encargado a la orden de los Agustinos. El templo se
convirtió en la parroquia a la que acudían tanto
el Gran Poder de Arriba o Viejo y el de la Max Paredes.
Con la construcción del actual templo y la extensión
del recorrido de la entrada, que antes apenas llegaba a la
calle Sagárnaga y Max Paredes, la festividad cobró
tal importancia que ahora ha vendido el derecho
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