Actualización: Vie, 20 / Mar / 2015 5:14 pm
Viernes, 20 / Mar / 2015
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CAF inicia programa en el país para que las reclusas tengan negocio propio

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El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) puso en marcha un programa para ayudar a las reclusas de una cárcel de la ciudad boliviana de La Paz a tener negocios propios sostenibles de panadería y tejidos.

  • CAF inicia programa en el país para que las reclusas tengan negocio propio

    Presentación de un programa para ayudar a las reclusas de una cárcel de La Paz a tener negocios propios sostenibles de panadería. EFE

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    Presentación de un programa para ayudar a las reclusas de una cárcel de La Paz a tener negocios propios sostenibles de panadería. EFE

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    Presentación de un programa para ayudar a las reclusas de una cárcel de La Paz a tener negocios propios sostenibles de panadería. EFE

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    Presentación de un programa para ayudar a las reclusas de una cárcel de La Paz a tener negocios propios sostenibles de panadería. EFE

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    Presentación de un programa para ayudar a las reclusas de una cárcel de La Paz a tener negocios propios sostenibles de panadería. EFE

La directora de la Iniciativa de Innovación Social de la CAF, la colombiana Ana Mercedes Botero, explicó a Efe que el proyecto en Bolivia se diferencia de otros similares, en penitenciarias de otros países, en que las bolivianas serán propietarias de los negocios.

Se trata de un modelo novedoso frente a proyectos tradicionales en los que las reclusas trabajan en un sistema de maquila, que consiste en producir desde la cárcel para los contratistas.

"En cambio aquí, ellas son las dueñas. Ellas están produciendo su pan y su tejido. Ellas van a ganar sus utilidades. La innovación a nivel penitenciario es el hecho de que la misma comunidad privada de libertad es la que es dueña de la empresa", sostuvo Botero.

La funcionaria del organismo financiero presentó el programa en la cárcel de la zona sur de La Paz, donde hay unas 250 reclusas, un 70 % de ellas en detención preventiva y muchas viviendo con sus hijos menores, ya que no tienen dónde dejarlos fuera del penal.

El inédito programa comenzó hace más de un mes con la capacitación de veinte reclusas en la panadería y salteñería (producción de unas típicas empanadas bolivianas), pero de las que hoy solo quedaron cuatro para arrancar con el negocio.

El plan para los tejidos está en la fase de elaboración de un catálogo con la producción que podría presentarse en las próximas semanas para su venta.

La iniciativa también busca apelar a los consumidores sobre la importancia de la producción con una marca social, ya que los productos que se compran generan un beneficio directo en la población recluida.

El representante de la CAF en Bolivia, Emilio Urquillas, destacó ante los medios la necesidad de ensayar nuevas ideas para atender los problemas de los centros penitenciarios en Latinoamérica.

Subrayó que la CAF, como banco de desarrollo, "decide construir este modelo de empresa social que contribuye a la generación de capacidades al interior" de la penitenciaria para hacer posible la reinserción social y laboral de las reclusas.

Una de las beneficiadas, Carmen de los Santos Camacho, de 49 años, dijo a Efe que está entusiasmada por la capacitación que recibió en la penitenciaria, y en cuanto salga próximamente de prisión, pondrá un negocio propio de producción de pasteles y salteñas.

"Dios sabe por qué me ha enviado aquí. Ahora estoy aprendiendo algo", dijo Camacho.

La mujer, que cumple una segunda condena por tráfico de sustancias controladas, agregó que no quiere "saber nunca más" de ese negocio ilícito y que ahora apuesta por su rehabilitación con lo aprendido en prisión.

Su compañera Deysi Paz destacó que el programa de producción tiene un nivel de calidad e higiene que les permitirá vender sin problemas sus productos alimenticios fuera de la prisión y asegura que se siente privilegiada por haber tenido "aquí dentro, lo que no tuvo fuera", es decir, la capacitación para tener un negocio propio.

Además de la CAF, apoyan el plan la embajada de Alemania, la Asociación Semilla de Vida y el Banco Mercantil Santa Cruz. EFE

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