|
...
Y resultó un partidazo
(Bolivia.com)
Escribe Fernando Cabezas Mariscal
Bolívar
(4) y Oriente Petrolero (2) protagonizaron un vibrante partido
que de yapa (añadidura) tuvo seis golazos. Fue un resultado
justo porque Bolívar siempre tomó la iniciativa.
Oriente estuvo cerca de llevarse puntos de La Paz.
Hacía
tiempo que en el Hernando Siles no se tenía una exhibición
futbolística como la que vivimos esta tarde-noche
de septiembre. Hacía tiempo que no se veía a
la gente, dejar el estadio con sonrisas y gritos de aliento
para sus jugadores, contenta por el generoso fútbol
que se le mostró. Hacía tiempo que al aficionado
no se le regalaba media docena de goles de la jerarquía
que tuvieron los 6 de esta jornada... Hacía tiempo
que los equipos bolivianos no daban motivos para el piropo.
Vladimir
Soria, el Director Técnico de la Academia, mandó
a la cancha al mejor equipo del que disponía, tanto
así que no utilizó (no es obligatorio hacerlo)
ninguno de los cambios que le permite el reglamento. Soria
puso sobre el gramado de Miraflores a Fernández, Ribeiro,
Sánchez, Lígori, Sandy, Colque, Tufiño,
Iván Castillo, Mercado y Botero.
Néstor
Clausen que dirige a Oriente Petrolero, mandó a Higa,
Hoyos, Arana, Abrigo, Méndez, Justiniano, Melgar, Giménez,
Suárez y José Alfredo Castillo. Es decir que
el DT argentino, también utilizó a su mejor
gente. Los 2 equipos entraron para ganar, poniendo toda la
carne al asador.
Bolívar
era el local y por tanto debía llevar la batuta en
el encuentro, los celestes habían declarado antes del
partido que pretenderían ganar por varios goles de
diferencia, tomando en cuenta que la clasificación
en la Sudamericana puede definirse por diferencia de goles.
Los
de Oriente, concientes también de esa alternativa,
se guarecieron en su defensa, pero con hombres como el Sucha
Suárez y José Alfredo Castillo, el contragolpe
nunca deja de ser el arma feroz y mortífera.
El
primer tiempo no fue del mismo nivel que el segundo, pero
a pesar de los errores en las entregas de balones y a las
defensas (que fueron los puntos más flojos en ambos
cuadros) Bolívar y Oriente ya anunciaban la lucha sin
cuartel que llegó en la segunda mitad del partido.
Corría
el minuto 16 de la primera fracción cuando arrancó
un nuevo ataque celeste. Rubén Tufiño emprendió
veloz carrera por la izquierda, mandó un buen pase
al centro, la recibió solo Joaquín Botero (habilitado
por Arana que se durmió en sus laureles) y el goleador
la puso por encima de la cabeza de Pedro Higa que había
optado por salir desesperado. Nada pudo hacer el arquero,
para evitar que el goleador de marras lo colgara. Bolívar
ponía el marcador uno a cero. Las tribunas gritaban
el primer golazo de la noche.
En
el segundo tiempo, Bolívar siguió apretando
a Oriente; pero a momentos, la traslación de la pelota
de su defensa al ataque le resultó complicada, por
la predisposición de los orientales y por la imprecisión
de sus propios jugadores.
A
los 4 minutos del complemento, salió un centro de los
pies de Luis Gatty Ribeiro. Botero se tiró en plancha
y de palomita cabeceó fuerte, hacia abajo;
el rebote superó a Pedro Higa, pero la pelota dio en
el travesaño. La hinchada celeste se tomaba la cabeza...podía
haber sido el gol definitivo.
Catorce
minutos después, es decir a los 18, el contragolpe
de Oriente pilló a la zaga celeste absolutamente desprevenida.
Fue una estupenda corrida de Róger Suárez que
llegó al fondo de la cancha y lanzó un centro.
La pelota picó en el suelo, desubicó a José
Carlo Fernández y llegó mansita a los pies de
José Alfredo Castillo. El gran goleador ponía
el uno a uno y enmudecía al Siles.
Tras
el gol, Oriente comenzó a tocar la pelota lejos de
su arco con la intención de ocultársela a los
bolivaristas, pero no habían pasado 4 minutos del baldazo
de agua fría, y los celestes no dejaban pasar la posibilidad
de su reivindicación. Fue Miguel Mercado quien saltó
más que sus cancerberos, fue un gran cabezazo que por
artimañas del destino no entró en arco de Higa.
La pelota volvió a dar en el travesaño y ya
eran 3 los postes malditos para la Academia. El rebote fue
tomado por Marco Antonio Sandy que de cabeza también,
la mandó al fondo. 2 a 1, pero faltaba mucho y la diferencia
no satisfacía.
Lo
que seguiría después sería tan electrizante,
que narrarlo no es tarea fácil. Todos pensaron que
Oriente cuidaría el resultado... (total, pensaban muchos...
En Santa Cruz podría revertirse el marcador) Pero Oriente
sorprendió a todos y si a los 18 minutos fue el Sucha
quien se la dio a José Alfredo, a los 24, es decir
dos minutos después del gol de Sandy, fue José
Alfredo quien se la sirvió en bandeja al Sucha. El
goleador mandó un remate al ras del piso... imposible
para el Gato Fernández. La cosa estaba 2 a 2... y aun
habría mucha historia en el tintero.
De
puro corajudos, los bolivaristas se mandaron al arco del frente,
Iván Castillo estuvo a punto de convertir y obligo
a que les cedieran un córner. Salió el centro
desde la derecha y fue el turno de Oscar Sánchez, de
cabeza... la cosa estaba 3 a 2. Tuvo que ser otro zaguero
en que vuelva a poner a Bolívar al frente.
Hasta
allí, las 12.348 personas que poblaron las gradas del
estadio, habían sido testigos de 5 golazos. Faltaba
uno. La cereza sobre el pastel llegaría a los 32 minutos
del segundo tiempo, del pie derecho de Gonzalo Galindo. El
mismo ya había intentado en un tiro libre a los 42
minutos de la etapa inicial y el madero le dijo no. Esta vez,
Gonzalo volvió a apuntar, y cuando todos esperaban
un centro, el cochabambino la puso junto a uno de los palos.
Higa se estiró, pero su esfuerzo fue estéril.
La pelota estaba en el fondo de su valla. Bolívar había
logrado dos goles de diferencia, pero más allá
de todo, Bolívar y Oriente habían alegrado a
la gente. Hoy bolivaristas y orientistas podrán dormir
tranquilos, orgullosos de sus jugadores y del fútbol
que mostraron.
|