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Concluyó
el paso gris de Bolívar por la Copa Libertadores
(La
Paz - La Razón)
Joaquín
Botero y Horacio Chiorazzo anotaron los dos goles del local.
Los celestes jugaron un buen primer tiempo y luego se durmieron.
Olmedo vino a evitar la goleada y aprovechó todas las
ocasiones para dejar pasar el tiempo.
Bolívar
selló su despedida de la Copa Libertadores ayer. En
realidad, ya había empezado a sacar el pañuelo
el día en que empató en casa con América
y luego dejó escapar otros dos puntos frente al Paranaense.
La
victoria por 2-0 frente a Olmedo, de Ecuador, tuvo dos méritos:
se jugó un buen primer tiempo, y por primera vez el
equipo mantuvo su valla invicta.
La
Academia jugó frente a Olmedo con vocación ofensiva,
marcando al rival en la salida y buscando los claros para
el remate de media distancia. Estaba obligado a marcar al
menos cinco goles y en el primer tiempo, en el que anotó
sus dos anotaciones, dio la impresión de que conseguiría
este objetivo.
El
equipo local impuso su libreto de voluntad y fuerza. Ya no
le importó contar con el hombre que lleve los hilos
del equipo, ni el que marque las pausas.
Usó la vieja receta: el desborde de Gatty Ribeiro y
las corridas de Joaquín Botero, ambos, otra vez, fueron
lo mejor de la Academia.
Eso
muestra que en esta versión de la Libertadores le sirvieron
de poco los refuerzos, al punto que el técnico prefirió
dejar en el banco a la mayoría de quienes se incorporaron
este año al renovado equipo celeste.
Machado
se mostró seguro, aunque lerdo cuando debía
apurar las jugadas. Oscar Sánchez y Martín Lígori
fueron los más seguros en la defensa. En el medio terreno,
no hubo un conductor, de manera que las salidas del local
fueron por conducto de Iván Castillo por la izquierda
y Gatty Ribeiro por la derecha.
Adelante,
Joaquín Botero buscó los espacios, anotó
el gol e hizo al menos tres pases claros a sus compañeros
para anotar. Horacio Chiorazzo volvió a mostrar que
no está en las condiciones
físicas del resto, corre poco y marca nada, aunque
anotó el segundo gol con un oportuno golpe de cabeza.
Olmedo
apeló al juego expeditivo y la marca fuerte en medio
terreno, pero no encontró oportunidad para el contragolpe.
Preciado fue su mejor valor y el más voluntarioso,
hasta que salió expulsado del terreno.
Bolívar
intentó anotar el primer gol por todos los conductos,
hasta que consiguió su objetivo con la vieja receta:
centro de Ribeiro y cabezazo de Botero. Eso ocurrió
a los 25'. Siete minutos después, Chiorazzo anotó
el segundo, y en los ocho minutos restantes los académicos
malograron al menos tres ocasiones.
En
el segundo tiempo Olmedo ajustó las marcas, maniató
a Botero y evitó sofocones.
Salvo dos remates de Botero y otro de Galindo, el dueño
de casa pareció haber mojado la pólvora en el
periodo de descanso.
La
Copa Libertadores terminó para el subcampeón,
que ahora vuelve a la realidad casera.
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