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Bolívar
ganó 3-1 a Unión Central
(La
Paz - La Razón)
La
Academia ganó 3-1 al equipo de Salinas, que fue un
hueso duro de roer. La dupla Ribeiro-Botero sacó a
flote un partido que se presentó complicado. El triunfo
le sirve para enfrentar el martes a Paranaense.
Qué
susto pasó ayer Bolívar, que tuvo que sufrir
para ganarle 3-1 a Unión Central, en un atractivo partido
jugado en el estadio Hernando Siles de Miraflores. Esta victoria
lo reconforta porque le permite reivindicarse de las últimas
dos derrotas que sufrió en la Copa Libertadores de
América y en la Liga, aparte de reanimarlo para su
compromiso copero de pasado mañana frente a Atlético
Paranaense, de Brasil.
Bolívar
tiene que agradecerle a tres jugadores por el triunfo de ayer:
a Joaquín Botero, que hizo dos goles y con cinco en
total ya es el nuevo goleador del torneo; a Luis Gatty Ribeiro,
que nunca para de correr y es el amigo ideal de Botero en
el ataque; y a Oscar Sánchez, un líder nato
en defensa y un impulsor en la salida.
Ayer,
Unión Central fue un hueso duro de roer. Tiene un plantel
de experiencia, que no se desespera, toca y juega bien, y
cuenta además con figuras como Mauricio Ramos y Vidal
González, que saben poner pausas y cambio de ritmo
a un cotejo. Pero al final no pudo resistir el embate celeste,
se desconcentró y se ocupó más de reclamar
que de jugar.
El
encuentro empezó con un Bolívar rápido
y con juego vistoso. El rival aguantó, marcó
bien y tuvo la virtud de no desesperarse.
No
jugó José Carlo Fernández en la Academia
porque le pusieron mal una inyección y su glúteo
derecho se inflamó. No puedo ni sentarme,
dijo ayer el golero.
En
el primer tiempo, el juvenil Daner Pachi estrelló a
los 3' el balón en el poste derecho de Bernardo Rea.
Luis Gatty Ribeiro, que se desempeñó en el medio,
organizó el juego ofensivo y tuvo rápidas salidas
personales. Percy Colque se lució por el carril izquierdo
con hábiles jugadas. Desentonaron Gonzalo Galindo,
enredado; Edgar Olivares, que tarda en meterse en el juego;
y Miguel Mercado, desatento a veces.
Bolívar
manejó el balón, pero el rival marcó
bien, se paró ordenado en la cancha y no desordenó
su esquema.
Los
goles llegaron en el segundo período. A los 17', Ribeiro
volvió a su carril derecho ante el ingreso de Pedro
Guiberguis por Pachi. Sacó de la derecha un centro
preciso y Botero con un cabezazo venció a Rea.
A
los 28', Ramos, desde 30 metros, sorprendió a un adelantado
Machado. Un golazo.
Sobre
el final, del otro lado, Ribeiro lanzó un tiro libre
indirecto, el balón lo peinó Botero y otra vez
a festejar. Y mientras el rival reclamaba, a los 49', después
de una brillante jugada de Botero, Iván Castillo selló
la victoria celeste, al final merecida y justa.
Un
hecho curioso, el travesaño del arco sur se cayó
cuando Machado se colgó para celebrar el segundo gol.
Fue colocado de nuevo y se reanudó el juego.
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