En
1965, el gobierno del general René Barrientos Ortuño
creó el Ministerio de Cultura que tuvo una existencia
efímera, por lo que la cartera retornó pronto
a la tutela del Ministerio de Educación y Cultura.
En 1970, el gobierno del general Alfredo Ovando Candia
publicó la "Declaración del Gobierno
Revolucionario sobre política educacional, cultural
y científica". Ovando Candia dejó el
mando ese mismo año y su Declaración fue
archivada hasta que cinco años después,
durante el gobierno del general Hugo Banzer, sirvió
para la creación del Instituto Boliviano de Cultura
(IBC).
El Decreto Supremo que establece la creación del
IBC es el Nº12302, de 14 de marzo de 1975, y pone
a la nueva cartera de Estado bajo la jurisdicción
del Ministerio de Cultura, pero otorgándole dirección
y presupuesto propios.
Entre
sus finalidades se contaban: elaborar proyectos específicos
de desarrollo cultural, redactar programas destinados
al mejoramiento de cualquier rama de la cultura y catalogar
y registrar el patrimonio cultural, arqueológico,
artístico, colonial y republicano, así
como registrar la propiedad intelectual.
La etapa del IBC es fundacional para la gestión
estatal de la cultura en Bolivia, en lo que se refiere
a los métodos de administración cultural
y conservación patrimonial.
La Secretaría Nacional de Cultura se creó
a través del Decreto Supremo N0 23660 del 12
de octubre de 1993 con todas las atribuciones concedidas
al IBC.
El
gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada introdujo
una reforma profunda en la estructura del Estado. Se
modificó la Constitución Política
del Estado en su artículo 1, declarando a Bolivia
"libre, independiente, soberana, multiétnica
y pluricultural". Mediante la Ley de Ministerios
del 12 de octubre de 1993 se disolvió el Ministerio
de Educación y Cultura y se creó el Ministerio
de Desarrollo Humano que tuvo bajo su cargo a la Secretaría
Nacional de Cultura (SENACULT). La SENACULT tuvo independencia
de gestión.
Bajo
el concepto de multiculturalidad se abandonó
la identificación de Bolivia como país
eminentemente andino y se recuperó los aportes
culturales de otras regiones del país, sobre
todo del Oriente. Además se fortaleció
la estrategia institucional hasta llegar a la creación
de la Dirección Nacional de Derecho de Autor,
el 5 de junio de 1996.
La SENACULT dejó de existir en virtud de la Ley
Orgánica de Ministerios de agosto de 1997. En
su lugar fue creado el Viceministerio de Cultura.
Estuvieron
a la cabeza de esta institución: Julia Elena
Fortún, Alfonso Finot, José Mesa, Fernando
Cajías, Teresa Gisbert, Walter Hermosa, Nestor
Taboada, Mario Bedoya, Alberto Bailey y Ramón
Rocha Monroy y Antonio Eguino Arteaga.
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