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Carnaval
del Beni
El
carnaval en la ciudad de Trinidad es celebrado con la
alegría propia de los pueblos moxeños.
El domingo se realiza la entrada de las comparsas, donde
puede verse disfrazados con motivos nativos y criollos,
siempre evocativos de la naturaleza del llano.
El mismo día los trinitarios acostumbran jugar
con agua, harina coloreada con tintas, serpentinas,
papel picado y talco perfumado.
La
costumbre de "enterrar" el Carnaval, en Trinidad
se efectúa -según nos refiere Miguel Domingo
Saucedo-, el miércoles por la tarde. El centro
de la despedida es la plaza Ballivián, donde
hasta 1932, una persona solía disfrazarse de
negro, portando un gran muñeco que representaba
el Carnaval difunto. Las comparsas seguían al
disfrazado hasta las cercanías del cementerio,
donde el muñeco era enterrado. Este desfile se
efectuaba al son de una melodía fúnebre
llamada Atatango.
Carnaval
rural
En
el área rural del Beni, el Carnaval se celebra
en el rancho, a donde llegan las gentes en carretón
adornado también con flores, a caballo, o en
bueyes también enflorados. Luego, pasados los
bailes y libaciones, la caravana visita otros ranchos.
En
cada sitio la comitiva se engrosa con el paso de los
días: el carnaval llega a todas partes. Acompañan
esta peregrinación, numerosas bombillas y orquestas.
Las
bombillas están formadas por una caja, un bombo
y una flauta; las orquestas por mandolinas, guitarras,
y flautas, violines, concertinas y acordeones. Se baila
carnavalitos, machicas, zambas y taquiraris.
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