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Carnaval
en Cochabamba
Por José Antonio Arce
En Cochabamba, las fiestas precarnavaleras empiezan
dos jueves antes del domingo de carnaval con el "jueves
de compadres" y continúan una semana después
con el "jueves de comadres", día en
que algunas comunidades campesinas realizan también
su entrada; aunque por lo general ésta se efectúa
el sábado de carnaval.
Para
la entrada se organizan pandillas: grupos de gente que,
enganchados del brazo, recorren las calles y campos,
enfilados por parejas, a paso ligero y acompasado, zapateando,
jaleando, haciendo curvas y ruedas en medio de gritos,
aplausos y silbidos de los espectadores. Detrás
de cada comparsa camina los músicos que tocan
charangos, guitarras y acordeones.
Si
en las capitales de provincia, el carnaval se realiza
de sábado a martes, en algunos lugares del campo
se prolonga hasta el siguiente jueves e inclusive el
domingo de tentación, denominado kacharpaya (despedida).
Las fiestas dan paso, además, a las visitas entre
comunidades, parientes cercanos, ahijados y amigos.
Durante los carnavales, los campesinos lanzan confites
a sus sembradíos. Pero es el martes de Ch'alla
cuando realmente se agasaja a la Pachamama con flores,
chicha, serpentina, mixtura y comida. Ese día
también se pide a la Madre Tierra buenas cosechas,
salud y prosperidad.
La música y el baile están presentes en
cada escena del carnaval valluno, al igual que los "takipayanakus"
o contrapunteos, certámenes espontáneos
de copleros que se organizan cuando dos o más
pandillas se encuentran. Las coplas tienen carácter
gracioso y pícaro y son cantadas indistintamente
en quechua y español; su estructura responde
a esquemas tradicionales, pero siempre renovados con
la improvisación de letras actuales.
En
los pueblos y la ciudad de Cochabamba es tradicional
el uso de máscaras para mantener el anonimato
de los copleros, quienes además se envuelven
el cuello con serpentinas multicolores.
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