El
Carnaval de Oruro fue declarado por la Organización
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)
Obra Maestra del Patrimonio Intangible y Oral de la Humanidad
en el año 2001, debido a la importancia religiosa
y cultural de las danzas representandas el sábado
de carnaval.
El
historiador Augusto Beltrán Heredia considera
que el Carnaval de Oruro es único en el mundo
por su sentido religoso: proveniente del mundo autóctono
andino y el cristianismo traído por los conquistadores
españoles.
Por
su parte, el investigador Joselmo Murillo Vacarreza
considera que el carnaval orureño es una compleja
expresión que armoniza el folklore, la fe religiosa
y el mito pagano, sublimando en la música y en
la danza las ansiedades, angustias, insatisfacciones
y frustraciones individuales y colectivas acumuladas
por el subconsciente.
En
la entrada de carnaval se interpretan la Diablada, Morenada,
Potolo, Pujllay, Tinku, Kullawada, Tobas, Caporales,
Llamerada, Waca Waca, Suri Sikuris, Kantus y otras danzas
autóctonas y mestizas, parte del patrimonio intangible
de Bolivia.
La
danza emblemática del Carvanal de Oruro es la
Diablada, caracterización en que se representa
la lucha del bien y el mal con personajes bíblicos
como el arcángel Miguel y las Siete Virtudes
y Lucifer y los Siete Pecados Capitales.
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