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(Diciembre/2000)
(COSAS)
Navidad en las embajadas
Costumbres y
tradiciones de países amigos
Socorro
de Viturro
Margarita
Diéguez
"Los
mexicanos somos celosos de nuestras tradiciones"
La
embajada de México se prepara con todo para las
fiestas navideñas. Posadas y pastoriles, guajolote y
tequila hacen parte de una celebración que no olvida
las tradiciones mexicanas.
La
Navidad en México es como su cultura, repleta de
tradiciones. El mexicano es un pueblo muy católico,
de manera que sus festividades más importantes están
relacionadas de una u otra manera con la religión. La
Navidad no podía ser la excepción. Desde principios
de diciembre, México se prepara para la Nochebuena
con ceremonias, eventos y, por supuesto, comida. El 12
de diciembre -día de la Virgen de Guadalupe, patrona
de México- se da inicio a las festividades navideñas
con las peregrinaciones al santuario guadalupano,
donde los mejores mariachis y artistas le cantan las
mañanitas a la Virgen. Casi inmediatamente comienzan
"las posadas". Aunque están más que todo
dirigidas a los niños, las posadas tienen un sentido
simbólico muy importante: representan el peregrinaje
de María y José por pueblos y aldeas durante nueve
días hasta encontrar acogida en un establo de Belén.
Las nueve posadas -que se inician el 16 de diciembre,
fecha en la que también se suele armar el nacimiento
en los hogares mexicanos- son una oportunidad para
cantar villancicos: un grupo pide posada,
representando a los peregrinos, y otro grupo contesta,
todo con cantos. También se comen tamales y se rompe
la piñata.
Esta
última, repleta de dulces y regalos, representa el
mal que es vencido al romperse la piñata.
Paralelamente se realizan las pastorelas, breves
sociodramas que cuentan la historia de la ruta que
siguen los pastorcitos para adorar al Niño Jesús,
venciendo los obstáculos que Luzbel (ángel del mal)
pone en su camino. Así, posadas y pastorelas son un
preámbulo delicioso para la Navidad de los niños.
Las familias se ocupan de que esta tradición se
conserve año a año.
Con
tanta preparación, la Nochebuena no podría ser menos
que espectacular. Las mesas de los hogares mexicanos
se ven colmadas de los más deliciosos platillos. El
guajolote es quizás el más tradicional, pero no
faltan los romeritos, la pierna de cerdo, el bacalao,
los tamales, los buñuelos y la capirotada, un
delicioso postre típicamente navideño. "Ese es
el gran día y se hacen varios platos, no sólo uno.
Se come abundantemente", comenta Margarita
Diéguez, embajadora de México.
Margarita
está en Bolivia desde hace tres años y, como buena
mexicana, conserva las tradiciones y costumbres de su
tierra con firmeza. "El pueblo mexicano es muy
celoso de su cultura, trata de preservar sus
tradiciones y no olvidarlas desde hace varios
siglos", añade y asegura que eso hace que, pese
a las influencias occidentales, en México no se
pierdan las viejas usanzas.
El
nacimiento, una puesta en escena
El
pesebre es el centro de la decoración navideña. Las
familias tradicionales arman sus nacimientos con mucho
detalle. Según Margarita Diéguez, en las ciudades
mexicanas los belenes se convierten incluso en
atracción turística. Se representan en ellos no
sólo el nacimiento de Jesús, sino una serie de
pasajes bíblicos relacionados a éste. "El Papá
Noel ha entrado en escena en la celebración
navideña, pero nunca reemplazará al nacimiento, ni
al Niño Dios. La tradición del nacimiento la traemos
desde nuestras culturas indígenas. Los aztecas
esperaban el nacimiento de Huitzilopochtli con grandes
fiestas; entonces, para nosotros esperar el nacimiento
del Niño Jesús es algo que viene aun antes de los
españoles", sostiene.
La
exquisita cena navideña y la misa de gallo son el
preámbulo al día de Navidad, el 25 de diciembre,
fecha en la que se reúne toda la familia para
almorzar. Cuando hay niños pequeños los regalos se
entregan ese día, de otro modo se los entrega la
noche anterior.
Incluso
cuando se trata de obsequiar, las costumbres mexicanas
son abundantes. Además de los regalos de Navidad, los
niños reciben regalos el día de Reyes, cuando se
hace una típica rosca y se toma chocolate o atole con
la familia. "La costumbre es comer la rosca de
Reyes, en la cual se ponen uno o dos muñequitos
enterrados en la masa. Al partirla entre la familia se
descubre a quiénes les ha tocado las figuritas, y
esas personas son las encargadas de hacer la tamaliza
de la Virgen de la Candelaria, el 2 de febrero",
cuenta Margarita.
Con
tanta tradición viva y latente, la embajadora
mexicana se siente comprometida, desde la distancia, a
acercar a sus compatriotas a sus costumbres. Por esto,
al acercarse las festividades navideñas, se empeña
en organizar eventos típicos de su país. "Aquí
la colonia mexicana hace su posada, eso no lo
olvidamos. Procuramos hacerla un día cómodo porque
mucha gente viaja a México para las fiestas. La
llamamos pre-posada porque no es el día clásico (a
partir del 16 de diciembre), sino antes. Hacemos la
posada con piñata, villancicos, comida mexicana,
tequila, atole, etc. ".
Margarita
Diéguez tiene a sus hijos, de 30 y 28 años, viviendo
en México; sin embargo, se reúne con ellos en las
fiestas. "Los dos últimos años vinieron a
Bolivia y la pasamos en familia,pero esta vez
estaremos separados". Pese a la distancia de los
hijos, la embajadora no está dispuesta a olvidar sus
costumbres de Navidad. Preparar una pierna de cerdo y
una capirotada son el objetivo de su celebración.
"Gracias a Dios en Bolivia se pueden hacer casi
todas las comidas mexicanas, son pocas las cosas que
no encontramos. Además, tenemos muchas cosas en
común, sólo que con diferente nombre", asegura.
Para aclarar estas diferencias, la Asociación de
Damas Mexicanas ha publicado un recetario donde,
además de las equivalencias de los nombres, se puede
encontrar las más sabrosas recetas de la abundante y
diversa gastronomía mexicana. N
Pierna
de Navidad
La
embajadora de México, Margarita Diéguez, ofrece su
receta favorita.
Ingredientes:
Una
pierna de cerdo de tres a cuatro años, 300 gramos de
ají rojo, cinco dientes de ajo, dos cebollas grandes,
una cucharada de vinagre, sal y pimienta al gusto,
piña en rebanadas para adorno, aceite (lo necesario),
papel estañado.
Preparación:
Un
día antes de Navidad se licuan las cebollas con un
poquito de agua y se agrega sal y pimienta al gusto.
Debe quedar una pasta suave para untar la pierna.
Posteriormente, se desgrasa la pierna perfectamente y
se le unta con la preparación de cebolla. A
continuación, se fríe la pierna en aceite hasta que
tome un color dorado. Reservar. Después se elabora un
ahogado con el ají rojo de la siguiente manera: al
ají se le quita la pepa y se tuesta en una sartén
con los ajos; después, se licuan con sal, pimienta y
una cucharadita de vinagre. Debe quedar una salsa lo
más espesa posible. Una vez fría la pierna, se unta
por todas partes con la preparación anterior. La
pierna de cerdo debe quedar bien impregnada; incluso
se puede realizar algunos cortes a la carne para que
se empape de ella. Se deja reposar la carne por lo
menos 24 horas. Luego se coloca en una fuente para
hornear y se cubre con papel estañado. Se hornea
durante tres horas y media a 300 grados o hasta que
quede bien cocida. Media hora antes de sacarla del
horno, se le quita el papel estañado para que la
carne quede dorada por todos lados.
Se
deja enfriar, se la acomoda en una fuente grande y se
la adorna con la piña y las cerezas en almíbar. Para
servir, se cortan rebanadas de medio centímetro y se
bañan con salsa bien caliente. Se acompaña con una
ensalada de papa o de manzana.

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