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Evo
Morales Aima, presidente clave
El
idilio del líder con el pueblo
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Sin
más conflictos que los que amenazaban al principio,
el proceso electoral derivado de una última sucesión
constitucional terminó el domingo 18 con una victoria
histórica de Evo Morales Aima, del que ahora depende
preservar la gobernabilidad del país.
El
52,9 por ciento que hasta el martes 20 le otorgaba el recuento
oficial de la Corte Nacional Electoral (CNE) al líder
del Movimiento Al Socialismo (MAS) le permite a éste
constituirse en el único Presidente de la República
de la historia reciente del país directamente elegido
en urnas, sin la necesidad de una segunda vuelta en el Congreso
Nacional.
Sin embargo, ese resultado pierde fuerza a la hora de hacer
cuentas en la Cámara de Senadores, el órgano
legislativo de las decisiones difíciles del Congreso
Nacional. Es que Morales Aima tiene sólo 13 de 27 senadores,
el mismo número que consigue en el escrutinio Jorge
Quiroga Ramírez, de Poder Democrático Social
(Podemos), que, seguro, se convertirá en un duro opositor
en las definiciones legislativas que pretenda el MAS.
Así, puede ser blanco de trabas de gobernabilidad,
a las que se pueden sumar los movimientos sociales descontentos
y los mismos prefectos de tendencias contrarias.
Los
analistas coinciden en que todo depende de él y del
que sepa capitalizar ese poder en gobernabilidad.
Morales Aima es mandatario electo por una decisión
que el 6 de junio obligó la renuncia de Carlos Mesa
Gisbert, cuando pidió adelantar las elecciones.
Así, luego de la sucesión, en poco más
de seis meses, el presidente Eduardo Rodríguez Veltzé
ha conseguido consolidar el objetivo principal de su Gobierno
de transición, como fue la celebración de los
comicios.
Sin
embargo, ese mandato tuvo que pasar por una serie de negociaciones
políticas y hasta trabas regionales, que, en algún
momento, hicieron peligrar su cumplimiento y, consiguientemente,
pusieron en riesgo la estabilidad democrática del país.
La noche del 5 de julio, luego de más de un mes de
desacuerdos, la Cámara de Senadores sancionó
la modificación del artículo 93 de la Constitución
Política del Estado (CPE) y permitió así
dar viabilidad al mentado proceso electoral. El cambio permitió,
en vez de sólo convocar a la instituida elección
del Presidente y el Vicepresidente de la República
(para completar el periodo vigente), también llamar
a comicios para renovar el Congreso Nacional. Así,
los senadores y los diputados acortaron su mandato hasta el
22 de enero de 2006.
Es que el sistema político había perdido credibilidad
desde octubre de 2003, cuando, luego de una represión
militar contra las movilizaciones sociales, renunció
el entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Aunque el Congreso Nacional había sobrevivido a la
rebelión, con la caída de Carlos Mesa Gisbert,
en junio de este año, era improbable que los legisladores
continúen su mandato hasta terminar el periodo constitucional
que se inauguró en agosto de 2002 y debía cerrarse
en 2007.
A regañadientes, algunos diputados y partidos, que
no querían perder sus privilegios y su vigencia, intentaron
frenar desde su inicio las inminentes elecciones.
El 6 de julio, Rodríguez Veltzé promulgó
el Decreto Supremo 28228 y con él convocó a
la votación, cuya fecha fue fijada para el 4 de diciembre.
Paralelamente, llamó a comicios para la selección
de prefectos, decisión que había asumido antes
Mesa Gisbert, con la diferencia de que la fecha era el 12
de agosto.
En
curso el proceso electoral, no tardaron en ponerle zancadillas.
El senador potosino Juan Luis Choque Armijo, del Movimiento
Nacionalista Revolucionario (MNR), lideró una demanda
ante el Tribunal Constitucional contra la convocatoria a elecciones.
Siguieron sin éxito sus pasos la senadora Ana María
Flores, de Nueva Fuerza Republicana, y la diputada Marleny
Muñoz, del MAS.
Aunque su propuesta fracasó en la Cámara de
Diputados el 28 de julio, la Brigada Parlamentaria de Santa
Cruz interpuso el 4 de agosto una demanda de inconstitucionalidad
del artículo 66 del Código Electoral ante el
Tribunal Constitucional, con la que buscó una redistribución
de escaños a su favor, como le permitía el Censo
de Población y Vivienda de 2001.
Entre
el 22 de septiembre, cuando salió el fallo favorable
a los cruceños, y el 1 de noviembre, cuando Rodríguez
Veltzé tomó acción directa sobre el problema,
los diputados se tomaron al menos siete semanas para intentar
cumplir la Sentencia 0066/2005 del Tribunal Constitucional,
aunque había claras evidencias de boicotear las justas.
En ese tiempo, las elecciones se mantuvieron en vilo debido
a que las regiones y algunas brigadas departamentales no encontraban
una salida concertada. Mientras, el calendario electoral estaba
a punto de colapsar, considerando que las fechas estaban venciendo
su plazo.
El 1 de noviembre, luego de una primera propuesta fallida,
Rodríguez Veltzé emitió el Decreto Supremo
28429, con el que dispuso la reasignación de escaños.
Santa Cruz sumó tres diputaciones y Cochabamba, una.
Al contrario, La Paz cedió dos curules, Potosí
uno y Oruro otro.
Considerando
que los plazos electorales habían sufrido retrasos,
el Presidente de la República fijó el 18 de
diciembre como una nueva fecha para los dos comicios.
Aún así, continuaron los obstáculos.
Los diputados de NFR Dante Pino y del Movimiento Indígena
Pachakuti (MIP) Juan Gabriel Bautista también demandaron
sin suerte la inconstitucionalidad del decreto de marras.
Y más, el Norte de Potosí se movilizó
por una semana en el afán de cambiar una diputación
plurinominal por la uninominal que había perdido. Otro
decreto, el 28445, del 19 de noviembre, dio solución
al conflicto.
Pero
aún quedaba la posibilidad de que el Tribunal Constitucional
ratifique una sentencia de la Corte Superior de La Paz respecto
de la instauración del voto de los bolivianos radicados
en el extranjero. Al final, la decisión no prosperó,
y las elecciones siguieron su curso sin mayores problemas
hasta el 18 de diciembre.
Tuto
Quiroga, el gran perdedor
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Tuto,
el gran perdedor
Jorge Quiroga Ramírez resultó ser el gran perdedor
de las elecciones del domingo 18. Con una estrategia política
y un despliegue mediático fuertes, no logró
alcanzar a Evo Morales Aima, su inmediato contendor.
De nada le sirvió alejarse casi en silencio de Acción
Democrática Nacionalista (ADN), partido del que fue
su último jefe nacional y con el que en las elecciones
de 1997 consiguió la Vicepresidencia de la República,
el mandato después del de Hugo Banzer Suárez.
Tampoco fue favorable su candidatura por una agrupación
ciudadana (Alianza Siglo XXI), primero, y un nuevo frente
(Poder Democrático Social, Podemos), luego. En ambos
casos quiso mantenerse ajeno. De Alianza Siglo XXI dijo que
la organización no era suya, sino de unos jóvenes
políticos; y de Podemos aseguró que es una gran
alianza de agrupaciones ciudadanas.
Y
más, no le fue bien con la acérrima disputa
con guerra mediática incluida con el Movimiento
Al Socialismo (MAS), de Morales Aima, al que le cuestionó
constantemente su vinculación con el presidente de
Venezuela, Hugo Chávez.
En esa estrategia incluso dijo que le importaba un bledo el
Gobierno de George W. Bush.
Con
el recuento oficial, que hasta el martes 20 llegaba al 71
por ciento de las mesas de sufragio, apenas tiene el 29,6
por ciento de la preferencia electoral, que, con la mayoría
absoluta que consigue el MAS, quedó fuera de toda posibilidad
de ser elegido Presidente en segunda vuelta en el Congreso
Nacional.
El ex mandatario Quiroga Ramírez regresó al
país por su reelección más de tres años
después de dejar el mando del país, en agosto
de 2002.
El MNR, la sorpresa
Quien sorprendió en los comicios recientes fue el ciudadano
descendiente de japoneses Michiaki Nagatani Morishita, que
salvó al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR)
de su fracaso electoral.
Él
mismo admitió que aceptó la invitación
de la dirigencia de ese partido para evitar un resultado catastrófico
en las elecciones. Es que, de todos los partidos llamados
tradicionales, el MNR es el que tenía menos opciones,
considerando su reciente pasado, derrocado junto a su líder
Gonzalo Sánchez de Lozada en la revuelta de octubre
de 2003.
Con el recuento oficial en curso, esa formación política
tiene asegurado el cuarto lugar, con el 5,6 por ciento de
los votos, detrás de Unidad Nacional (UN) (8,2), de
Samuel Doria Medina.
Los analistas han coincidido en que el caudal de votos que
logró fue gracias a su campaña contra Doria
Medina, a quien sindicó de buscar la eliminación
del pago del Bonosol. Así, se aseguró el nicho
electoral de los ancianos, de los cuales los beneficiarios
del bono alcanzan a cerca de 340.000 en todo el país.
UN no pudo reponerse de esa campaña negativa.
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