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Crisis
y transición política
Eduardo
Rodríguez jura a la presidencia, fue el 9 de
junio de 2005
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A
pura presión se acomodaron las leyes para ir a la transición.
Los parlamentarios trataron, por todos los medios, ponerle
freno a las elecciones generales. Voces a favor del cambio
político sonaron más fuerte y se impusieron.
La
pregunta que nadie respondió es: ¿Qué
viene después? Bolivia vive, desde el año 2000,
una crisis cuyo final es aún incierto. Gonzalo Sánchez
de Lozada, Carlos Mesa y Eduardo Rodríguez son una
especie de parches que la clase política encontró
para que la situación no estallara.
Sin
embargo, a diferencia de los dos primeros, Rodríguez
representa la ruptura de un período constitucional
para que los bolivianos, a través del voto, elijan
al nuevo gobierno.
No
fue fácil llegar a ese punto. En el camino murieron
decenas de bolivianos y perecieron o, al menos, fueron heridos
algunos partidos y líderes políticos que cargan
con la responsabilidad de lo sucedido.
Esos
mismos partidos y líderes, a fuerza de presión
social y política, tuvieron que legalizar este año
la transición política, en lo que fue una especie
de harakiri para ellos.
Era
9 de junio y, como nunca, Sucre, la tranquila capital de la
República, había amanecido atestada de marchistas,
parlamentarios y periodistas. Allá se decidiría
el futuro de Bolivia tras la renuncia del presidente Carlos
Mesa.
En
sucesivas reuniones de bancadas y brigadas, el entonces presidente
del Congreso, Hormando Vaca Díez, intentó articular
un bloque de apoyo para suceder a Mesa; sin embargo, la muerte
del minero Carlos Coro en una manifestación en su contra,
echó por tierra sus planes.
El
asedio de los marchistas cargados de dinamita no cesó
aquel día hasta que por la noche Vaca Díez y
Mario Cossío, entonces presidente de la Cámara
de Diputados y tercero en la línea de sucesión,
renunciaron y dejaron el camino libre para que el presidente
de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez, asumiera el
mando.
Así
fue. Cerca de la medianoche, Rodríguez se convirtió
en el Presidente que llevaría adelante la renovación
del sistema político.
No
hubo banda ni medalla. Todo estaba en La Paz, junto a Carlos
Mesa, quien salió del Palacio aquella noche pidiendo
disculpas a la Patria por no haberla conducido bien.
Luego
se revelaría un plan que buscaba preservar a Mesa en
el poder hasta la realización de las elecciones.

Rodríguez recibe los símbolos del mando
presidencial
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La
llegada de Rodríguez al Palacio no fue suficiente para
despejar la incertidumbre, pues él sólo estaba
habilitado para convocar a elecciones de Presidente y Vicepresidente.
En
el Parlamento, entonces, se desató una lucha de quienes
deseaban mantenerse en el cargo alegando que la ley así
se los permitía.
No
fue sino hasta el 4 de julio que el Congreso se puso de acuerdo
y, apelando a una ley de Necesidad de Reformas aprobada en
el gobierno de Jorge Quiroga (2002), aprobó la reforma
del artículo 93 de la Carta Magna, para permitirle
al Presidente la convocatoria a elecciones de Presidente,
Vicepresidente y parlamentarios. Además, se aprobó
una ley especial para que los prefectos salgan de las urnas
y luego sean ratificados por el Presidente.
Y,
precisamente fue este acuerdo político el que puso
en vilo el proceso con cuatro demandas planteadas por los
legisladores Juan Gabriel Bautista, Marleni Paredes, Dante
Pino y los miembros de la brigada potosina. Sin embargo, el
Tribunal Constitucional los rechazó.
Las
demandas aducían que para el acuerdo político
se había vulnerado la Constitución puesto que
no se siguió el procedimiento establecido y porque
la atribución de nombrar prefectos es privativa del
Presidente de la República.
En
todo este proceso, el presidente Rodríguez jugó
un papel protagónico, puesto que dejó claramente
establecido que su misión era llevar al país
al proceso electoral.
Y,
pese a las insinuaciones de algunos parlamentarios, rechazó
la posibilidad de quedarse en el mando con lo que hubiera
prorrogado también el mandato de los parlamentarios.
Si
bien las elecciones no solucionarán la crisis estructural
del país ni acabarán con la ingobernabilidad
-según predicen los analistas-, al menos abrirán
un nuevo escenario político como parte de estos parches
que se vienen colocando desde el 2000 para que la bomba no
estalle.
Analistas
y los mismos políticos coinciden que la inestabilidad
continuará. La pregunta que nadie ha podido responder
es qué viene después.
El
parto fue difícil, pero, luego de cuatro intentos,
el proceso electoral está a punto de ver la luz. Los
intentos son las cuatro fechas fijadas para el voto. Las dos
primeras por Mesa para la elección de prefectos y las
otras dos por Rodríguez, para la elección general.
"Van
a salir descuartizados", es la amenaza lanzada por un
dirigente a los parlamentarios, en sucre, en junio.
LOS PROTAGONISTAS
Eduardo
Rodríguez
Asumió la presidencia en un momento difícil
con la única misión de garantizar las elecciones
que se desarrollaron sin sobresaltos el 18 de diciembre y
que determinaron el triunfo de Evo Morales Ayma. <hr>
<b> Julio Terrazas </b>
Impulsó el proceso de diálogo para hallar una
salida a la crisis. El resultado fue que el país quería
elecciones.
Hormando
Vaca Díez
Intentó articular apoyo para asumir la presidencia
por sucesión, pero luego retrocedió y posesionó
a Rodríguez.
Carlos
Mesa
El ex presidente renunció al mando en pleno proceso
de diálogo impulsado por la Iglesia. La transición
se precipitó.
Evo
Morales
El jefe de MAS fue una pieza clave en la caída de Carlos
Mesa en el bloqueo a la sucesión de Hormando Vaca Díez.
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