1. Evo Morales Aima, presidente clave

2. Crisis y transición política

3. La redistribución de escaños enfrentó al oriente con el occidente

4. ¿El lustro perdido? 5 años y 5 presidentes

5. Los discordes en discordia: 14.513 disturbios

6. La ley del gas no acabó con la confrontación

7. El futuro depende de la Asamblea Constituyente

8. La inseguridad llena de angustia al ciudadano

9. Heredarás la tierra

10. Mesa se fue luego de ceder en todo y renunciar 3 veces

11. Querido 2006

12. "El equipo de todos" decepcionó a todos

¿El lustro perdido? 5 años y 5 presidentes


Cinco años y cinco presidentes

Se intentó frenar la crisis económica con medidas que al final sólo sirvieron de paliativos. En ese escenario, la agenda nacional fue impuesta en las calles. Las protestas sociales cobraron fuerza en los últimos años y la de octubre de 2003 marcó una inflexión de la política

El rostro de la crisis en el primer quinquenio de este milenio se ve reflejado en los cinco presidentes que tomaron las riendas del país.

El bajo crecimiento de la economía, los altos porcentajes de déficit fiscal, así como el deterioro de la sociedad política producto del cuoteo y la corrupción marcaron esas administraciones, lo que derivó en el fortalecimiento de los movimientos sociales.

En este primer lustro, otro asunto que se destacó fue la aplicación de políticas hasta contradictorias sobre la demanda marítima y su relacionamiento con la exportación de gas.

Para el economista Rolando Morales, los gobernantes no se ocuparon de solucionar los problemas estructurales del país, tal el caso de la reforma de pensiones, que ensanchó el hueco fiscal, o la erradicación de coca. Según Morales, el talón de Aquiles de la economía boliviana fue y sigue siendo la falta de políticas de desarrollo de la agricultura.

De las medidas aplicadas por los Gobiernos para bajar el déficit fiscal y lograr crecimiento, el economista reconoce el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), aprobado durante la gestión de Carlos Mesa. De los otros Gobiernos ni recuerda medidas que se hayan ejecutado, como el caso del denominado "impuestazo" a la renta, del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, cuyo solo anuncio derivó en un amotinamiento policial y en los hechos luctuosos del 12 y 13 de febrero de 2003.

Sobre el tema, el ex presidente del Banco Central de Bolivia (BCB) Armando Méndez destaca el crecimiento, aunque insuficiente, de la economía pese a los múltiples conflictos sociales y políticos por los que atravesó Bolivia en las cinco gestiones recientes, aunque lo atribuye a las exportaciones de gas y al incremento del precio de las materias primas en el mercado externo.

Resalta también la estabilidad macroeconómica y los incentivos de algunos Ejecutivos para acrecentar el gasto público y fiscal, que ayudaron a que la economía creciera, con la generación de empleo temporal. La puesta en marcha del Plan Nacional de Empleo de Emergencia (Plane) en la gestión de Jorge Quiroga es una muestra de ello.

Lo deplorable en este quinquenio, principalmente en las gestiones de Hugo Banzer, Jorge Quiroga y Gonzalo Sánchez de Lozada, según el politólogo Raúl Prada, es el pacto de gobernabilidad basado en el clientelismo, la prebenda y la corrupción. "La democracia pactada no es otra cosa que el pacto entre partidos neoliberales para lograr una mayoría congresal. Dos poderes acuerdan legalizar el manoseo del país", opina.

En cambio, señala que los dos últimos Gobiernos, el de Mesa y del actual presidente, Eduardo Rodríguez, se condujeron por acuerdos políticos que emergieron de la imposición de los movimientos sociales en las calles. No obstante, ambos heredaron la estructura gubernamental de Sánchez de Lozada.

La analista y profesora de la carrera de Ciencias Políticas de la UMSA, Jimena Costa, considera que la repartija de cargos se consolidó en 1997 con la formación de la denominada "megacoalición", cuyos efectos fueron nocivos para la imagen del sistema político "por el cinismo con el que lo hicieron". Otro ejemplo es la coalición MNR-MIR tras los comicios de junio de 2002, a la que un año más tarde se sumaría NFR.

Costa sostiene que este tipo de pactos no garantizaron la gobernabilidad, aunque reconoce que fueron inevitables como parte de "su cultura política prebendal y clientelar".

A ello, dijo, habrá que sumar las demandas de los sectores políticos que en determinado momento los apoyaron. Costa cree que los partidos pudieron haber tomado la iniciativa de seleccionar a mejores técnicos antes que a gente que, en muchos casos, fomentó la corrupción.

El analista Marcelo Varnoux señala que en las administraciones de Banzer y de Sánchez de Lozada la gobernabilidad fue entendida como la mera operación de constituir una mayoría parlamentaria para distribuirse el poder del Estado.

"Esto desnaturalizó la idea de 'gobernabilidad' y generó un creciente rechazo ciudadano a la política, pues la corrupción fue asociada al cuoteo, y la ineficiencia estatal para resolver los problemas cotidianos de la gente fue vista como el producto directo de esa lógica de pactos", afirma Varnoux.
Durante estos cinco años los movimientos sociales tuvieron un protagonismo marcado. Prada y Costa coinciden en que el fenómeno cobró fuerza a partir de la crisis de la denominada "guerra del agua", en abril de 2000 en Cochabamba, paralelamente a las movilizaciones en el altiplano paceño y también en el Chapare, hasta llegar a la crisis de octubre de 2003, que precipitó la caída de Sánchez de Lozada fruto de la represión a la rebelión popular contra su Gobierno. La crisis de junio de este año llevó al poder a Rodríguez para que convocara a las elecciones generales y prefecturales.

Prada sostiene que estas manifestaciones dieron un salto cualitativo, pues ya no se trata sólo movimientos sociales, sino también políticos. El analista indica que lo único que hicieron las administraciones guy bernamentales fue tratar de controlarlos con el diálogo, pero no tuvieron más que ceder porque "eran demasiado intensos e irreversibles".

Según Costa, los movimientos políticos surgen en las calles porque la gente aprendió a que en democracia puede manifestarse y que hay libertad de expresión.

Varnoux dice que las dirigencias que operan como portavoces de los "movimientos sociales" lograron imponer una agenda política, que no ha conseguido mejorar la situación general del país.

"En octubre de 2003 estalló en El Alto la 'guerra del gas' con un saldo trágico y ¿hoy día el país se beneficia realmente con sus enormes reservas de gas natural?", cuestiona. <hr>

BANZER NO EVALUÓ LA MAGNITUD DE LA CRISIS ECONÓMICA

Si algo cabe atribuir a la gestión del ex presidente Hugo Banzer es la incapacidad de sus colaboradores para prever que la crisis económica del mundo también afectaría al país. Banzer comprometió un crecimiento anual de 7 por ciento, pero un año y medio después (1999) éste fue de sólo el 0,44 por ciento.

Influyeron también los fenómenos naturales de El Niño y La Niña, así como el terremoto de Aiquile, Totora y Mizque (los recursos destinados a los damnificados fueron supuestamente desviados por su ministro de Defensa Fernando Kieffer). En 2000 se viabilizó la exportación de gas a Brasil.
También este año se congeló el precio interno de los carburantes pese al alza del petróleo en el mercado internacional.

De esta gestión es notoria la repartija de cargos a la que fue sometida la administración pública por los socios de la megacoalición: ADN, MIR, Condepa NFR y UCS. Condepa se retiró antes de cumplirse un año de gestión y NFR dejó la "mega" luego de la "guerra del agua" de 2000. Los cargos que dejaron estos partidos fueron disputados por el MIR y UCS.
En abril de 2000 estalló la "guerra del agua", ni un estado de sitio (entre el 8 y 21 de abril) pudo sofocar el levantamiento.

A la protesta se sumó la movilización en el altiplano de La Paz y Oruro, la demanda principal fue la anulación de la Ley de Aguas, congelada en septiembre de ese año. En junio de 2001 se anunció del proyecto LNG
-formado por las petroleras Repsol YPF, Britsh Gas y Britsh Petroleum- que impulsaría la exportación de gas a California a través de un puerto en el Pacífico, pero fracasó.

TUTO QUIROGA ACORDÓ LA VENTA DEL GAS POR PATILLOS
Jorge Tuto Quiroga se hizo cargo del Gobierno luego de que Hugo Banzer renunciara por motivos de salud. Quiso mostrarse como un nuevo Gobierno y para ello reemplazó el Plan Operativo de Acción de Banzer, que se erigía sobre cuatro pilares (Dignidad, Oportunidad, Equidad e Institucionalidad), por el Plan 12 Meses, que consideraba cuatro agendas de trabajo: Política, Económica, Social e Internacional. En la agenda política logró la designación de vocales electorales departamentales, se adoptó la declaración de bienes y rentas de funcionarios públicos y la institucionalización de los servicios de Impuestos y de Caminos y de la Caja de Salud.

En lo económico aplicó el Plan Nacional de Empleo de Emergencia (Plane) e impulsó Fondo Especial de Reactivación Económica (FERE), aunque sin resultados visibles. En 2001 el crecimiento mejoró a 2,5 por ciento y en 2002 superó el 3,5 por ciento. El repunte en la economía fue fruto del apoyo que recibió de la cooperación internacional, con más de 90 millones de dólares para el Plane, cuya finalidad fue crear 70 mil empleos de emergencia.

En el ámbito internacional acordó, en las negociaciones con el Gobierno de Chile, la exportación de gas a California por el puerto de Patillos. El plan fijaba un comodato de 99 años en dicho puerto pero sin una salida soberana al mar. Luego de los comicios, Manfred Reyes Villa denunció que el Presidente tenía listo el proyecto para exportar gas por un puerto de Chile, versión que fue confirmada por el presidente de ese país, Ricardo Lagos, en la Cumbre de Monterrey, en enero de 2004.

LA CRISIS SOCIAL SE HIZO MÁS EVIDENTE EN LA GESTIÓN DE GOÑI

Gonzalo Sánchez de Lozada tuvo que aliarse con el MIR el 25 de julio de 2002 para viabilizar su Gobierno. Ambos partidos se asignaron responsabilidades: el 40 por ciento de la administración pública fue para el MIR y el 60 por ciento para el MNR y todo bajo la modalidad de alternancia.

Pese al creciente descontento, Goni se alió, un año más tarde, con NFR. En su afán de satisfacer las exigencias de este partido, incluso creó para el dirigente eneferista Dante Pino el Ministerio de Servicios Financieros. Luego de una dura crítica por una primera elección, junto al MIR, en septiembre de 2003, ambos partidos designaron Defensor del Pueblo. Antes habían hecho lo mismo con el Tribunal Constitucional.

Goni dio continuidad al Plane. La reactivación económica no llegó, a pesar de la reestructuración voluntaria de empresas y el Código Tributario. A inicios de 2003 se diseñó el impuesto al salario, pero quedó sin efecto luego de la convulsión del 12 y 13 de febrero que terminó con 30 muertos.

Goni no se animó a tomar una decisión sobre el puerto de exportación de gas, aunque la empresa a la que pidió un estudio concluyó que lo más conveniente era Patillos, en Chile.

En septiembre se comenzó a gestar la movilización contra la venta de gas, pero inicialmente fue en defensa de un dirigente campesino detenido por abigeato. En octubre se precipitó una de las peores crisis. El Alto se paralizó por una demanda regional que pese a ser atendida no cesó y La Paz comenzó a sentir los efectos. El Gobierno declaró emergencia y sacó a los militares, lo que derivó en una masacre con un saldo de 59 muertos y 400 heridos.

MESA, VIENTOS FAVORABLES FUERA, ADVERSOS DENTRO

Carlos Mesa subió al poder tras la renuncia de Sánchez de Lozada, el 17 de octubre de 2003. La Asamblea Constituyente y el referéndum del gas fueron comprometidos y nació la denominada agenda de octubre.

En materia económica, el gran desafío era el saldar la brecha fiscal con un recorte del gasto público y el incremento de las recaudaciones nacionales.
Para ello puso en marcha un plan de austeridad que le ahorró al Estado 35 millones de dólares. También impulsó el Compro Boliviano para fomentar la industria nacional. Se aplicó el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). Mesa recibió el país con un déficit del 8,5 por ciento y lo redujo al
5,7 por ciento. En 2003 el crecimiento fue de 3,5 por ciento.

En la relación con Chile, desestimó la firma del TLC porque consideró que no era beneficioso para el país. Cobró importancia la demanda marítima y asumió la política de "gas por mar". Las relaciones con Chile cayeron a su más bajo nivel de los últimos años luego de que en el referéndum del 18 de julio se aprobara la política de utilizar el gas como un elemento estratégico para procurar un acceso útil y soberano al océano Pacífico.

Producto del referéndum fue derogada la Ley de Hidrocarburos de Sánchez de Lozada. Se aprobó una nueva norma, que sin embargo fue observada por Mesa, y el Legislativo tuvo que promulgarla. En enero de 2005 fue impuesta desde Santa Cruz otra agenda, la de las autonomías y la elección de prefectos. Las dos agendas, la de octubre de 2003 y de enero de 2005, chocaron en mayo y junio de este año. Mesa tuvo que renunciar y asumió Eduardo Rodríguez.

A RODRÍGUEZ LE TOCÓ LA TRANSICIÓN Y EL LLAMADO A ELECCIONES

Eduardo Rodríguez Veltzé asumió la Presidencia de la República el 9 de junio de 2005 por sucesión constitucional. Al ser un Gobierno de transición su mandato fue claro: convocar a las elecciones generales.

Los logros de esta gestión principalmente se traducen en materia política, pues en el ámbito económico dio continuidad a las medidas impulsadas en la gestión del ex presidente Carlos Mesa, tal el caso del ITF, o el Plane de Jorge Quiroga. Las recaudaciones por concepto de IDH también son importantes.

En materia política, el Jefe de Estado tuvo que afrontar varios problemas. Primero, que los parlamentarios decidan apoyar un mecanismo con el que se reforme la Constitución Política del Estado para viabilizar los comicios generales y recortarse el mandato que tenían hasta 2007. Se reformó la Carta Magna y se convocó a elecciones para el 4 de diciembre y se postergó la elección para la selección de prefectos también para esa fecha.

El conflicto de junio que derivó en la salida de Mesa fue frenado con el compromiso de realizar la Constituyente en julio de 2006 junto al referéndum autonómico.
Otro problema fue la redistribución de escaños. Parlamentarios de Santa Cruz interpusieron una demanda ante el Tribunal Constitucional que les dio la razón. Sin embargo el Congreso no pudo encontrar una solución por la oposición de las brigadas parlamentarias. Al final, Rodríguez, mediante decreto supremo, dio tres escaños más a Santa Cruz y uno a Cochabamba y le restó dos a La Paz, uno a Oruro y uno a Potosí y fijó la nueva fecha de elecciones para el 18 de diciembre de 2005.



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