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La inseguridad llena de angustia al ciudadano


Una escena del entierro de la niña Estéfani. Fue en julio en el Cementerio General de La Paz. El caso conmovió a la población en general.

Nadie frena a la creciente ola delictiva que hay en el país. La inseguridad ciudadana habla de al menos seis crímenes a menores que estremecieron a tres ciudades. De los 16 robos y atracos a mano armada contra entidades financieras del eje troncal del país, sólo cinco se resolvieron. La fuga masiva en Palmasola alarmó a Santa Cruz.

Los asaltos violentos a mano armada a entidades financieras, los robos de vehículos, los asesinatos, las violaciones, los hurtos y las muertes en las carreteras develaron que la inseguridad ciudadana en el país crece, mientras ninguna autoridad ni institución frena esta ola delictiva.

Ante la seguidilla de robos, atracos, asesinatos y violaciones registrados en las nueve capitales de departamento y ciudades intermedias, el Ministerio Público, la Policía y el Poder Ejecutivo improvisaron a diario.

El argumento recurrente al que acudieron fue la falta de infraestructura, recursos económicos, equipos de comunicación y vehículos.

Los casos que conmovieron a la sociedad fueron los crímenes a dos menores y cuatro adolescentes en las ciudad de La Paz, Tarija y Santa Cruz.

La niña Estéfani (8), el 4 de julio, fue violada y asesinada por Juan José Poma Pocacoma (24) en la sede de gobierno. En la capital oriental, a principios de diciembre, el niño Ariel (9) fue asesinado por su tío, cuando este último ingresó a la casa de su hermano a robar porque ya no tenía dinero para seguir comprando bebidas alcohólicas y mató al menor para que no lo denuncie.

En Tarija, el 2 de febrero, dos estudiantes del colegio Belgrano de Tarija fueron halladas muertas en un barranco en la zona Tembladerani del barrio Alto Senac. Los cuerpos de las dos jóvenes presentaban signos de abuso sexual, vejámenes y torturas. Además, también en La Paz, dos primas que salían de una reunión cristiana fueron raptadas, violadas y asesinadas por sus agresores el 26 de noviembre. El caso aún es investigado por la Policía.

Pero además de esos crímenes, las ciudades del eje del país sufrieron al menos 16 grandes robos y atracos a mano armada. La Paz registró tres; Cochabamba seis y Santa Cruz siete. Sólo cinco se resolvieron.

Una de las primeras fue el robo a la casa de cambios Sudamer -ubicada en la avenida Camacho esquina Colón, en el centro paceño- de donde los ladrones se llevaron más de un millón de bolivianos. Ellos entraron por un negocio deshabitado que se encuentra junto a la casa de cambios, perforaron dos paredes para ingresar al sótano y abrir la caja fuerte con soplete. Los antisociales aprovecharon la despedida del carnaval para trabajar sin interrupciones con taladros eléctricos. Incluso comieron e hicieron sus necesidades.

En Cochabamba, un grupo de asaltantes ingresó a plena luz del día a la sucursal del banco Los Andes, ubicada en la Av. Simón López. En noviembre se registró otro atraco a una sucursal de la misma entidad, de donde los antisociales se llevaron un millonario botín. Ninguno se esclareció.

La violencia también llegó a El Alto. Un grupo de antisociales, en su mayoría presuntamente de nacionalidad peruana, irrumpió con los rostros descubiertos y armas en mano en la sucursal del banco Los Andes de la zona 16 de Julio. Las cámaras de video de circuito cerrado registraron las escenas del robo. Los ladrones se llevaron 14.500 dólares. La Policía, presionada por la ciudadanía, esclareció el caso, detuvo a los autores e hizo que los enviaran a la cárcel.

El 2 de diciembre, un grupo de antisociales ingresó a una tienda importadora de repuestos de la zona de Miraflores de La Paz. El botín no pasó de los mil dólares. Este robo se registró antes de que la Policía ejecute el denominado Plan Navidad, que contempla medidas de seguridad en ferias navideñas, entidades financieras, terminales, aeropuertos de las capitales de departamento. El objetivo del plan es neutralizar a la delincuencia.

En la capital oriental hubo siete atracos a mano armada a los bancos Unión Crédito y Sol, además de cooperativas. De ellos sólo cuatro fueron esclarecidos por la Policía.

En septiembre, la fuga masiva de 28 reos de Palmasola, aumentó el clima de inseguridad en la capital oriental. Sólo 17 fueron recapturados.

Estos actos delictivos hicieron que las Fuerzas Armadas cooperen con la Policía en el control y vigilancia en cuatro ciudades del eje: La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz.

La falta de control en las carreteras y la irresponsabilidad de los choferes se manifestaron en diversos accidentes de tránsito. El más grave se registró a principios de enero, cuando 25 personas murieron y 56 resultaron heridas en una triple colisión entre las flotas Imperial, Aroma y El Dorado. El trágico hecho se registró en el ingreso a la localidad de Ayo Ayo, en la carretera La Paz-Oruro.

Las Fuerzas Armadas reforzaron el control y vigilancia en cuatro ciudades del eje troncal.

LOS PROTAGONISTAS

Jorge Gutiérrez
El Fiscal del Distrito de La Paz dio paso a la institucionalización del Ministerio Público. Esclareció el caso Estéfani.

Cnl. Juan Carlos Centellas
El Director de la PTJ de El Alto movilizó en agosto a sus efectivos hasta dar con los ladrones del banco Los Andes.

Gral. David Aramayo
El Comandante de la Policía justificó la inseguridad en la fuga de Palmasola y los asaltos a joyerías en La Paz.

Cnl. Miguel Estremadoiro
El Director de La PTJ de La Paz esclareció la violación y asesinato de la niña Estéfani. Atrapó al autor del hecho.

Almte. Marco A. Justiniano
El Comandante de las Fuerzas Armadas no dudó en apoyar a la Policía en tareas de seguridad ciudadana.



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