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Con
Argentina fue un partido aparte
(gol.rm,
festejo.rm)
La progresión de los goles, el penal fallado… el gol inmediato, son
parte de las razones que determinaron que aquel partido encuentre
una página especial en la historia del fútbol boliviano, y sin duda una
página que también enriquece al fútbol sudamericano; sin embargo, ya
antes del encuentro, en la concentración boliviana se lo percibía de
manera diferente. Recurrimos a tres personalidades para recordar el golazo
que dio la victoria al equipo verde y es así que Roberto Cainzo nos
contará cómo se vio desde la cancha el furibundo cabezazo de Camacho.
Edgar Quinteros lo miró desde el banco y Cucho Vargas recordará cómo se
lo vio desde la tribuna.
Entre los jugadores, 3 eran nacidos en Argentina; Eulogio Vargas, Eduardo
Espinoza y Roberto Cainzo, de ellos, el Pocho Cainzo fue el único que jugó
el encuentro.
Argentina se puso 2 veces arriba en el marcador, Bolivia tuvo que
esforzarse al máximo para reponerse de los contrastes, quedaban 5 minutos
y los nuestros presionaban el arco gaucho custodiado por Andrada, un
guardameta que pasó a la historia porque fue a él a quien Pele, años más
tarde, le convertiría su gol mil. Y la presión rindió frutos. Una
infracción en el area determinó un penal a favor del elenco verde.
Cainzo recuerda con nitidez aquel momento “el que tenía que patear era
Ugarte, pero hacía 5 minutos que lo habían cambiado” al salir de la
cancha, Ugarte dejó un mensaje que tenía tono de instrucción: “Si hay
penal, patealo vos, Pocho”. Llegó el momento, pero Cainzo no se animó.
“no, les dije... Imagínate, si la llego a errar qué van a decir… que
entregué el partido porque yo era argentino. No era oportuno” “… el
Chino Ramirez pateó, Andrada atajó y la pelota fue enviada al córner…
pero en el fútbol hay vivezas. Fortunato Castillo tomó la pelota a la
carrera, el árbitro autorizó el corner y fracciones de segundo después,
Willy de un frentazo la clavaba en el arco” “…esa jugada era una
especie de fórmula que utilizábamos en Municipal, Willy entraba por
delante y yo detrás suyo. No se… pero creo que si Willy no la
cabeceaba, la cabeceaba yo”. El relato había sido completo. El Pocho
contorsiona el cuerpo en el sillón del living de su casa donde nos
recibió, para revivir como saltaron del córner
al éxtasis. El arco imaginario está en la puerta de entrada y la pelota
del 63 yace en el fondo del arco, justo al lado de la maceta; esa que me
la señala con la vista, el ceño fruncido y el índice de la mano
derecha. Por un instante, el Pocho y yo vimos el arco norte del Siles
metido en su sala. Todos los gestos para recordar el gol, el ímpetu y la
gloria.
Cucho
Vargas recuerda ese momento como “el gol que hizo estallar de alegría
al país”
El 25 de julio de 1993, Marco Antonio Etcheverry llenó de alegría a toda
Bolivia tras convertir, desde un ángulo muy difícil, el gol que rompería
el invicto de Brasil en las Eliminatorias Mundialistas.
Treinta
años antes otro gol llenaría de júbilo al país. El 28 de marzo de 1963
el viejo estadio Hernando Siles fue testigo del gol anotado a la Argentina
por Wilfredo Camacho en el Sudamericano. Ese tanto fue vital para que
Bolivia acceda a la final del torneo contra Brasil tres días después.
Para Cucho Vargas, ese gol fue el que más gritó durante ese torneo.
"Faltaban
tres minutos para la conclusión del partido y hay un penal para Bolivia.
Lo ejecuta Ramírez, lo detiene Andrada desviando la pelota al córner.
Mientras se están abrazando los jugadores argentinos, viene el córner
desde la izquierda ejecutado rápidamente, con viveza, por el tarijeño
Fortunato Castillo y Camacho a la altura del penal le aplica un frentazo a
la pelota pero imparable y la misma entra por el ángulo superior derecho
del arco de Andrada y se produce el tercer gol, que fue el de la victoria
de Bolivia. Eso nos abrió la puertas al título porque, cuatro días
después, debíamos jugar la final contra Brasil en Cochabamba",
recordó Vargas.
Ese
partido fue uno de los más emocionantes del campeonato ya que Bolivia
estaba obligada a ganar para disputar el título.
¿Cómo
se vio el frentazo desde el banco de suplentes?
Para
Edgar Quinteros, puntero izquierdo de aquel conjunto, el momento que más
recuerdos le trae a la memoria, es el tanto convertido por Camacho ante
Argentina.
"Ese gol fue preponderante para ganar el título. Afortunadamente,
después del penal errado por Ramírez, Castillo cobró el córner rápidamente
para que Camacho metiera el cabezazo. Si no ganábamos ese partido
Paraguay nos alcanzaba", rememoró.
Ese es el gol, el que da alegrías y tristezas, el que alimenta las
esperanzas de todo un país o las desmorona. Ese señor, el gol, dio a
Bolivia dos momentos memorables que difícilmente podrán ser borrados de
la memoria. Gracias Wilfredo Camacho y gracias Marco Antonio Etcheverry
por esas alegrías.
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