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Los
llantos de NFR
La Razón
La
inútil campaña de desprestigio que continúa
sustentando la NFR en contra de la CNE, no sólo
amenaza su imagen y perspectivas como partido, sino
debilita irresponsablemente la institucionalidad democrática.
El
país ha vivido, seguramente con el mismo grado
de sorpresa que el capitán retirado Manfred Reyes
Villa, el proceso electoral que subió a unos
y bajó a otros, como ocurre en todas las elecciones
del mundo.
Si
la Nueva Fuerza Republicana (NFR) estaba muy alto en
las preferencias del electorado, según lo detectaban
las encuestas, sucedió que luego cayó
hasta el tercer lugar. Una cosa peor le pasó
a Libertad y Justicia de Alberto Costa Obregón,
que estaba también muy alto en las simpatías
de la gente y terminó por debajo del nivel de
tres por ciento. Más motivos que la NFR tiene
el partido LyJ para llorar, pero no lo hace. El Movimiento
Ciudadano por el Cambio (MCC) tuvo una suerte parecida.
Es que ésas son las reglas del juego. Costa Obregón
y René Blattman saben que cuando uno se somete
al veredicto popular debe estar preparado para aceptarlo.
También se debe aceptar que a veces unos caen
y otros suben.
Lo
que está haciendo ahora la NFR, a través
de sus variados voceros, es someter al proceso postelectoral
a una tensión que el país no merecía.
Bolivia
está superando, con increíble entereza,
los momentos de dudas acerca de la estabilidad financiera,
lo que es una muestra de la salud de nuestras instituciones
y de nuestra propia fe. Los bancos del país han
tenido un rol ejemplar en estos días de incertidumbre.
Además,
el país ha esperado con mucha ansiedad la llegada
del acuerdo político que garantiza la estabilidad
del próximo gobierno. Los jefes políticos
de esos partidos han dicho que éste es un momento
especial para el país y que es preciso que todos
hagan esfuerzos y sacrificios.
La
NFR ha quedado tercera. Y está reclamando en
tonos excesivos y con demasiada insistencia. Ese partido
no parece saber que en nuestro proceso democrático,
comenzado en 1982, hubo más de un partido que
salió primero en otras elecciones y terminó
en la oposición. Las majaderías de la
NFR no parecen tener fin. No ha presentado ante la Corte
Electoral las pruebas de su bulliciosa denuncia en el
plazo establecido. Pero sigue poniendo en duda los resultados.
El llanto de la NFR se está haciendo patético,
pero sobre todo se está haciendo peligroso para
la democracia boliviana. Quizá haya llegado el
momento de que Manfred Reyes Villa haga un llamado a
sus seguidores, sobre todo si es que él no comparte
ese comportamiento tan detestable.
Si
la NFR ha de tener futuro, seguramente no será
porque ahora se haga dar pataletas y trate de desprestigiar
un proceso electoral que ha sido elogiado por los propios
observadores internacionales. Por lo demás, ésta
es la primera elección general en que participa
la NFR. Seguramente si actúa ahora con madurez,
el país lo sabrá reconocer en el futuro.
Pero para que ello ocurra deberá por ahora secarse
las lágrimas, aceptar los resultados y ponerse
a trabajar, como lo espera todo el país.
Los
bolivianos no se merecen partidos majaderos. Se merecen
políticos que estén a la altura de los
desafíos del momento.
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