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Jaime Paz tiene la llave
Raúl Garáfulic Lehm *
Según
diversas encuestas y percepciones de analistas, NFR
y MNR fortalecen su posición en los primeros
dos puestos de la preferencia electoral, en tanto que
el MIR queda relegado al tercer lugar y Jaime Paz ve
esfumarse la posibilidad de acceder a la presidencia.
La
difícil situación mirista es producto
de una serie de errores como la estratégica pero
costosa propuesta a una Constituyente, el frustrado
intento por reclutar un candidato vicepresidencial independiente
y una campaña electoral sin rumbo.
No
obstante, como lo más probable es que ni MNR
ni NFR lleguen al 50 por ciento más uno del voto
para acceder a la presidencia de forma directa, ambos
partidos necesitarán del apoyo parlamentario
mirista para llegar al poder.
Así,
todo parece indicar que el voto de Jaime Paz decidirá
quién es el futuro presidente de Bolivia. El
tiene la llave del Palacio.
En
esta perspectiva, lo más probable es que NFR
y MNR busquen un acercamiento con el MIR, y lo lógico
es que los miristas acepten el coqueteo. Primero, porque
así evitarían una guerra sucia contra
ellos y, segundo, porque obligarían al MNR y
NFR a una puja abierta, que concluiría con una
tajada significativa del próximo gobierno en
manos miristas.
Ante
esta situación, NFR se siente ganador porque
mantiene una cordial relación con el MIR y confía
en su demostrada capacidad negociadora, que les permitió,
por ejemplo, incorporar a su fórmula a gente
tan diversas como Kuljis, Joaquino y Véliz. Los
eneferistas también dan por descontado que ADN,
aunque reducida, votará por Reyes Villa en el
Congreso, al suponer que Tuto preferirá a Manfred
como presidente el 2002, para librarse de él
como contendor el 2007. En los cálculos de Tuto,
en cinco años, Goni podría estar retirado
por motivos de edad, y Jaime Paz con problemas para
remontar, en el frente interno de su partido, una tercera
derrota electoral consecutiva.
Para
el MNR la situación es más complicada,
porque le es difícil lograr un acercamiento con
el MIR, debido al enfrentamiento existente entre Goni
y Jaime. Adicionalmente, el MNR tendría que tragarse
públicamente todas las expresiones vertidas contra
el MIR durante los últimos años.
Otro
problema emenerrista es que tiene que tomar una decisión
en el corto plazo. La opción de intentar llegar
a un acuerdo preelectoral con el MIR podría no
ser respetada, porque fue el propio MNR quien sentó
un precedente sobre el escaso valor de los acuerdos
previos al 6 de agosto. Sin embargo, en política
todo es posible, no olvidemos que Jaime Paz pactó
con Banzer, su acérrimo enemigo.
Por
otro lado, el MNR necesita obtener el control de la
mayoría en el Senado: quien lo logra se vuelve
socio imprescindible en el Gobierno para la aprobación
de leyes. Esa misma mayoría le permitiría
bloquear por un tiempo la nominación de Reyes
Villa en el Congreso.
El
problema radica en que para conseguirlo, el MNR tiene
que enfrentarse duramente con el MIR, ya que, según
las encuestas, ambos partidos disputan cinco senaturías
en cuatro departamentos.
Los
próximos días son críticos para
el MNR, porque si la campaña lanzada contra NFR
no frena la tendencia alcista de ese partido, el proceso
electoral bien podría reducirse a esperar que
Reyes Villa escoja entre MIR y MNR para formar una coalición
de gobierno.
En
este contexto, la frase pronunciada por un diplomático,
"no sé cómo se traduce Bombón
al inglés", puede ser relevante.
Según
diversas encuestas y percepciones de analistas, NFR y
MNR fortalecen su posición en los primeros dos
puestos de la preferencia electoral, en tanto que el MIR
queda relegado al tercer lugar y Jaime Paz ve esfumarse
la posibilidad de acceder a la presidencia.
La
difícil situación mirista es producto
de una serie de errores como la estratégica pero
costosa propuesta a una Constituyente, el frustrado
intento por reclutar un candidato vicepresidencial independiente
y una campaña electoral sin rumbo.
No
obstante, como lo más probable es que ni MNR
ni NFR lleguen al 50 por ciento más uno del voto
para acceder a la presidencia de forma directa, ambos
partidos necesitarán del apoyo parlamentario
mirista para llegar al poder.
Así,
todo parece indicar que el voto de Jaime Paz decidirá
quién es el futuro presidente de Bolivia. El
tiene la llave del Palacio.
En
esta perspectiva, lo más probable es que NFR
y MNR busquen un acercamiento con el MIR, y lo lógico
es que los miristas acepten el coqueteo. Primero, porque
así evitarían una guerra sucia contra
ellos y, segundo, porque obligarían al MNR y
NFR a una puja abierta, que concluiría con una
tajada significativa del próximo gobierno en
manos miristas.
Ante
esta situación, NFR se siente ganador porque
mantiene una cordial relación con el MIR y confía
en su demostrada capacidad negociadora, que les permitió,
por ejemplo, incorporar a su fórmula a gente
tan diversas como Kuljis, Joaquino y Véliz. Los
eneferistas también dan por descontado que ADN,
aunque reducida, votará por Reyes Villa en el
Congreso, al suponer que Tuto preferirá a Manfred
como presidente el 2002, para librarse de él
como contendor el 2007. En los cálculos de Tuto,
en cinco años, Goni podría estar retirado
por motivos de edad, y Jaime Paz con problemas para
remontar, en el frente interno de su partido, una tercera
derrota electoral consecutiva.
Para
el MNR la situación es más complicada,
porque le es difícil lograr un acercamiento con
el MIR, debido al enfrentamiento existente entre Goni
y Jaime. Adicionalmente, el MNR tendría que tragarse
públicamente todas las expresiones vertidas contra
el MIR durante los últimos años.
Otro
problema emenerrista es que tiene que tomar una decisión
en el corto plazo. La opción de intentar llegar
a un acuerdo preelectoral con el MIR podría no
ser respetada, porque fue el propio MNR quien sentó
un precedente sobre el escaso valor de los acuerdos
previos al 6 de agosto. Sin embargo, en política
todo es posible, no olvidemos que Jaime Paz pactó
con Banzer, su acérrimo enemigo.
Por
otro lado, el MNR necesita obtener el control de la
mayoría en el Senado: quien lo logra se vuelve
socio imprescindible en el Gobierno para la aprobación
de leyes. Esa misma mayoría le permitiría
bloquear por un tiempo la nominación de Reyes
Villa en el Congreso.
El
problema radica en que para conseguirlo, el MNR tiene
que enfrentarse duramente con el MIR, ya que, según
las encuestas, ambos partidos disputan cinco senaturías
en cuatro departamentos.
Los
próximos días son críticos para
el MNR, porque si la campaña lanzada contra NFR
no frena la tendencia alcista de ese partido, el proceso
electoral bien podría reducirse a esperar que
Reyes Villa escoja entre MIR y MNR para formar una coalición
de gobierno.
En
este contexto, la frase pronunciada por un diplomático,
"no sé cómo se traduce Bombón
al inglés", puede ser relevante.
*Raúl
Garáfulic
L., es ingeniero y fue director de La Razón.
Trabaja en el grupo Prisa.
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