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Muy
pocos imaginaron que la FIFA le iba a dar a Chile
la gran responsabilidad de organizar el Mundial
del año 1962. Sorprendentemente semejante
desafío no asustó a los directivos
del país austral, por el contrario los
alentó a hacer el máximo esfuerzo
en la organización del magno acontecimiento.
Si
hubo un dirigente que aporto toda su sapiencia
y capacidad en beneficio de la organización
del campeonato mundial, este fue Carlos Dittborn,
quien dejó para la posteridad esta frase:
"Porque nada tenemos, lo haremos todo".
Dittborn
cumplió su palabra y trabajó incansablemente
para que Chile ofrezca todas las comodidades del
caso a los equipos participantes, en materia de
estadía, campos de entrenamiento, etc.
Sin embargo el destino no cumplió con él
y lo privó de apreciar el Mundial, pues
falleció un mes antes de la inauguración.
Dittborn tenía tan sólo 38 años.
Las 16 selecciones participantes fueron las siguientes:
Chile (país anfitrión), Brasil (campeón
Suecia 58), Argentina, México, Uruguay,
Colombia, Hungría, Italia, Bulgaria, España,
Suiza, Checoslovaquia, Inglaterra, la Unión
Soviética, Alemania Occidental y Yugoslavia.
En
el aspecto futbolístico, el mundial de
Chile definitivamente no dejó mucho. Fue
un certamen caracterizado por las jugadas bruscas,
arteras, que muchas veces resultaron incontrolables
para los jueces.
Uno
de los encuentros más violentos de este
certamen fue el que protagonizaron la selección
local contra su similar de Italia y que culminó
con el marcador de 2-0 a favor de la escuadra
sudamericana.
En
este encuentro los jugadores de ambos representativos
se golpearon constantemente a lo largo de los
90 minutos de juego, ante la pasividad del árbitro
inglés de apellido Aston, de pésima
actuación.
Para
colmo de males, el mundial chileno se debió
privar prematuramente de la presencia en el campo
del gran rey Pelé, quien sufrió
una lesión durante el partido contra Checoslovaquia
que lo dejó fuera del evento.
Ante
la ausencia de su figura máxima, Brasil
debió recurrir a otros excepcionales jugadores
que por momentos hicieron olvidar al 'Rey del
Fútbol'. Nombres como Amarildo, Zito, Djalma
Santos, Zagallo, Didí, quedaron grabados
en la mente de los miles de aficionados chilenos
que se rindieron ante el impecable juego del 'Scratch'.
Pero
hubo un delantero que definitivamente sobresalió
frente a los antes mencionados y encandiló
a los hinchas en el Mundial: Hablamos del genial
Garrincha, quien con su gambeta endiablada y habilidad
singular, llevó a su equipo hacia el título.
La
selección anfitriona cumplió una
actuación digna en el mundial y llegó
de la mano de figuras como Leonel Sánchez,
Fouilloux, Rojas, Ramírez y Toro, hasta
instancias decisivas. En la primera fase superó
a Suiza por 3-1, a Italia por 2-0 y clasificó
pese a caer 2-0 ante el representativo de Alemania
Occidental. En los cuartos de final Chile derrotó
a la Unión Soviética 2-1.
Brasil
y Chile se enfrentaron en semifinales. El seleccionado
sureño hizo su mayor esfuerzo, pero sucumbió
ante la evidente superioridad individual y colectiva
de la escuadra brasileña. El resultado
final fue de 4-2. Los goles brasileños
fueron convertidos por Garrincha (2) y Vavá
(2), mientras que Jorge Toro y Leonel Sánchez
(de penal) para los andinos.
Chile
ocupó un honroso tercer lugar luego de
derrotar por 1-0 al seleccionado de Yugoslavia.
El único tanto del elenco austral fue convertido
por el jugador Eladio Rojas sobre los 45 minutos
del segundo tiempo.
El
17 de junio de 1962 se jugó la gran final
del mundial chileno. Brasil intentaba defender
su condición de campeón mundial
alcanzada cuatro años antes, mientras que
Checoslovaquia iba en busca de una hazaña
para lograr por primera vez el título del
mundo.
El
'Scratch' ratificó su amplia superioridad
y venció sin mayores complicaciones a la
selección europea por un concluyente marcador
de 3-1. Los goles del campeón fueron convertidos
por Amarildo, Zito, Vavá. El tanto checoslovaco
fue de Masopust.
El
Mundial de 1962 había llegado a su fin.
Brasil había confirmado que era de lejos
la mejor selección del mundo, pese a no
tener a Pelé, mientras que Chile pudo suplir
sus carencias con un pundonor y una vergüenza
deportiva dignas de resaltarse. Aquel esforzado
organizador del Mundial, Carlos Dittborn, desde
el cielo pudo decir: tarea cumplida.
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