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Como
en los siete torneos anteriores, el de Inglaterra
también tendría sus características:
fue el primer evento a nivel mundial cubierto
por la televisión y fue el que más
protestas recibió por parte de los países
africanos.
Las
protestas se debieron a que una nueva reglamentación
impuesta por la FIFA indicaba que el campeón
de la zona africana debía eliminarse con
el campeón de la zona Asia-Oceanía
para poder llegar al Mundial.
La
disposición causó malestar en 15
países del Africa que estimaban innecesario
un repechaje con otro continente, por lo que decidieron
boicotear el evento. Inglaterra larga de favorito.
De todas maneras 70 equipos tomaron parte de las
eliminatorias, lo que constituyó un nuevo
récord. Por estipulación de la FIFA,
Europa aportó diez selecciones, (Italia,
Bulgaria, Portugal, España, Francia, Suecia,
Alemania Occidental, Hungría, la Unión
Soviética e Inglaterra). Sudamérica
fue representada con cuatro selecciones: el Campeón
Mundial, Brasil, además de Argentina, Uruguay,
y Chile. Norte y Centroamérica por un país:
México, y Corea del Norte representando
a Asia.
Indudablemente
los ingleses fueron desde el comienzo, los principales
favoritos. Ese favoritismo se pudo percibir no
sólo en el buen juego de la escuadra inglesa
sino también en lo sucedido con otras selecciones
con posibilidades. Al igual que en Chile, el certamen
de 1966 fue bastante brusco.
Brasil,
el campeón Mundial, sufrió impunemente
la marcación exagerada por parte de Portugal
y Hungría. A tal punto que Pelé
volvió a ser lesionado y debió retirarse
del torneo. El fútbol tuvo su pantera Lo
más triste fue la permisividad de algunos
árbitros ante acciones tan violentas.
Pero
el certamen del ´66 también sirvió
de marco para la aparición de un gran jugador
nacido en Mozambique aunque representando a Portugal:
Eusebio, apodado La Pantera Negra. Esa selección
portuguesa, que por primera vez accedía
a un Mundial, fue la sensación. Además
de Eusebio estaban Morais, Baptista, José
Augusto, Torres y Simoes.
Un
excelente equipo que pasó fugazmente por
el firmamento del fútbol. La sorpresa,
(no hubieron tantas) la dio Corea del Norte al
ganarle 1-0 a un peso pesado: Italia, que en sus
filas tenía a Albertosi, Fachetti, Bulgarelli,
Meroni, Mazzola y Pasculli.
La
derrota le salió cara a los azzurri, que
regresaron a casa con las manos vacías
en la primera ronda. Uruguay, con el gran arquero
Mazurkiewicz en la valla y jugadores como Troche,
Manicera, Caetano, Tito Goncalvez, Rocha, Silva
y Pérez, le empató 0-0 al local
en el debut.
Luego
le ganó a Francia 2-1 y volvió a
empatar con México 0-0. En cuartos de final
perdió rotundamente con Alemania Occidental
4-0, despidiéndose del torneo. Por su parte
Argentina, dirigida por Juan Carlos Lorenzo y
con un equipo conformado entre otros por Roma
en el arco, Marzolini, Rattín, Ermindo
Onega, Rafael Albretch, Luis Artime y Oscar Más
se perfiló como un representativo difícil.
En su grupo venció a España 2-1,
a Suiza 2-0 y empató 0-0 con Alemania Occidental.
La
corona para la corona. En los cuartos de final
y en el encuentro más extraño de
todo el torneo, Argentina se enfrentó a
Inglaterra perdiendo 1-0 con gol de Hurst. El
capitán de los albicelestes, Antonio Rattín,
fue expulsado a los 36 minutos.
Las
airadas protestas de los argentinos por tratar
de entender el porqué de la decisión
(no hubo juego brusco) y la actitud soberbia del
árbitro alemán, Rudolph Kreiten,
increpando a Rattín, despertó dudas
sobre el trabajo del juez que apuntó sin
motivos aparentes al caudillo de la escuadra rioplatense.
Y
mientras Chile y México quedaban en el
camino junto a la selección española
de Pirri, Del Sol, Suárez, Amancio, Peiró
y Gento, los anfitriones enfrentaron en semifinales
a Portugal, mientras que Alemania Occidental,
con Lutz, Weber, Schnellinger, Beckenbauer, Overath,
Uwe Seeller, Held y Hemmerich jugaba contra la
Unión Soviética del inefable Lev
Yashin, Voronin, Danilov Malafeev, Szabo y Porkujan.
Tanto
británicos como teutones ganaron por el
mismo marcador: 2-1. El 30 de Julio de 1966, en
una jornada calurosa, ante miles de fanáticos
ingleses que colmaron el legendario estadio Wembley,
los ingleses, en tiempo suplementario y con un
gol que hoy se reconoce, nunca pasó la
línea de gol, vencieron 4-2 a Alemania
Occidental coronándose campeón mundial
después del pitazo final del árbitro
suizo Gootfried Dienst.
Los
goles los convirtieron para los locales Peters
y Hurst en tres oportunidades; Haller y Weber
para los alemanes. Por primera y única
vez en su historia, Inglaterra consiguió
el tan ansiado título. Dirigidos por Alf
Ramsey -ya fallecido-, aquel que promulgaba que
"no hay mejor defensa que un buen ataque,"
destacaron en la escuadra inglesa el mejor arquero
de ese entonces: Gordon Banks, así como
Bobby Moore, Pete Wilson, Hunt, el gran Bobby
Charlton y Geoffrey Hurst. Y el fútbol
continuaba cosechando éxito tras éxito.
Un
millón 614 mil 677 aficionados habían
concurrido a los 32 partidos mundialistas. En
tanto, los mariachis ya preparaban sus gargantas
en territorio mexicano, no querían dejar
nada a la improvisación.
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