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Corea del Sur llora tras semanas de felicidad
Seúl :
(dpa) - El presidente de Corea del Sur, Kim Dae Jung, encubrió su decepción tras una sonrisa diplomática, mientras que muchos de sus compatriotas no pudieron contener las lágrimas y sus internacionales cayeron casi todos de rodillas al césped tras el pitido final.
El gol de la victoria de Michael Ballack en la semifinal entre Alemania y el anfitrión del Mundial arrancó a todo un pueblo un sueño maravilloso que había durado semanas. "Non stop Action!", "Beat Germany!" (Acción sin pausa, venzan a Alemania) exigieron los aficionados que abarrotaban el estadio de Seúl antes del comienzo del partido y luego impulsaron al ataque a los "rojos" con gritos de "Taehan Minguk" (República de Corea), redobles de tambor y griterío.
Cuando Ballack impulsó el balón a la red reinó de pronto un silencio impresionante. "Respeto por este país, respeto por ese adversario", dijo el defensa alemán Christoph Metzelder impresionado por la atmósfera.
Los mil seguidores alemanes entre los 65.256 espectadores apenas eran localizables ante la enorme superioridad numérica de los aficionados locales. Horas antes del partido, unos 600 de ellos, con ayuda de la Federación alemana de fútbol (DFB), adquirieron entradas por precios oscilantes entre 175 y 600 euros (166 y 570 dólares). Unos 40 hinchas llegaron desde Alemania especialmente para la semifinal y reservaron el vuelo de regreso para el miércoles independientemente del resultado del partido.
En la capital Seúl todo giraba a primeras horas de la tarde alrededor del fútbol, que desde la primera victoria sobre Polonia por 2-0 se está convirtiendo cada vez más -en Corea- en la más hermosa cosa del mundo.
Empleados de banca y hombres de negocios ataviados con camisetas rojas bajo la chaqueta se apresuraban por llegar a casa para ver el partido por televisión o se mezclaban entre los tres millones de aficionados que se congregaron ante las pantallas gigantes instaladas en numerosas plazas.
Entre los seguidores destacaba el grupo "diablos rojos", el más curioso grupo de aficionados de Corea del Sur, caracterizado por su fanatismo pacífico y la fantasía: con la cabeza adornada con cuernos de demonio, con tatuajes de Corea en las mejillas y rostros pintarrajeados a lo tigre, dieron una multicolor pincelada de baile de máscaras al festival de los jugadores.
Solo en el casco urbano, alrededor del ayuntamiento, en el área Kwanghwa-mun y en el parque Yoida unas 500.000 personas gozaron y sufrieron ante pantallas gigantes. Un continente récord de 3.177 bomberos y enfermeros con 180 vehículos y ambulancias estaba ya a punto y otros 1.781 se hallaban a la espera por si era necesaria su intervención.
En todo el país se congregaron más de siete millones de personas, tal como comunicó la policía, en unas 400 plazas públicas. Para prevenir posibles incidentes, unos 40.000 policías se hallaban en estado máximo de alerta.
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Luiz Nazario de Lima (Ronaldo)
Apareció el genio. Cuando más se le necesitaba, cuando más se le requería, Ronaldo surgió con su implacable sello de goleador. |
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