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El desenfreno total se apoderó de las calles de La Paz y El Alto
(La Paz - La Razón)

Pepinos, ch'utas y cientos de disfraces originales volvieron a ser parte de la entrada del carnaval paceño. El juego con agua y espuma estuvo acompañado de globos congelados y matasuegras. Como el sábado, el control policial y municipal brilló por su ausencia.

Fiesta

Como ya es costumbre en el carnaval, los estudiantes del colegio Ayacucho y la comparsa de pepinos de Pepsi fueron los encargados de repartir alegría y globos de agua en la apertura de la tradicional entrada de carnaval en la sede de gobierno.

Pese a la lluvia caída hasta pasado el mediodía y el retraso de las autoridades
municipales para iniciar la fiesta, más de medio centenar de ayacuchenses no se enfriaron y tomaron las calles de de La Paz para hacer bailar a la gente y olvidar los días trágicos de febrero, y la aguda crisis económica que aqueja al país.

Así, miles de globos inflados con agua y envases de espuma desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos de los puestos de venta en cuanto la gente vio llegar a las primeras comparsas. De ahí en adelante, la guerra de agua no cesó hasta que empezó a oscurecer en la ciudad.

Pero, a pesar del entusiasmo de la gente para pasar un buen carnaval, el bolsillo de muchos
no estaba como para el derroche. Es por eso que las graderías armadas la noche antes para presenciar el espectáculo no tuvieron la demanda esperada. A las 13.00 cada silla costaba 15 bolivianos, pero dos horas después los propietarios la remataban a Bs 2,50.

La desorganización se adueñó de todo el trayecto de la entrada de pepinos, que empezó en la avenida Montes y Uruguay para terminar en la final Bolívar, a la altura del estadio. El horario en que iba a comenzar la fiesta fue el primero en romperse debía empezar a las 13.00 y se retrasó hora y media. Después, el caos reinó dentro del trayecto
ante la ausencia de la guardia municipal y de los efectivos de la Policía.

Luego, lejos de la ruta de la entrada de pepinos, el desenfreno también se apoderó de la gente. De esta forma, por el paseo de El Prado, camionetas y grupos de jóvenes armaron grupos para la guerra de agua y la agresividad de muchos enojó a los transeúntes.

Mientras, en la zona Sur, los muchachos se enfrentaron con globos congelados. Y en El Alto el juego con espuma y globos de agua llenó las aceras de la Ceja y varias plazas. Lo grave es que en ambos lados no faltó el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

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