América FC perdió los nervios, la compostura y la clasificación

Copa Libertadores 2004 - Miércoles, 12 / May / 2004
 
(La Paz - Bolivia.com)

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Bolivia.com
El periódico El Universal de México sostienen que el caos lo inició Cuauhtémoc Blanco. Enfurecido, fue a buscar al portero Silvio Luiz y a partir de ese momento se armó la trifulca.

Los jugadores del Sao Caetano bailoteaban y agitaban los brazos como águilas, como se los hiciera Blanco en ocasiones anteriores.

De pronto el portero visitante fue rodeado por decenas de simpatizantes americanistas. Y la bronca se extendió cuando la Porra Monumental invadió la cancha en busca de los brasileños.

Esporádicos aficionados fueron detenidos y expulsados por las fuerzas de seguridad minutos después de terminado el partido. Pero no se daban abasto para controlar a la enardecida turba que arrojaba objetos a la cancha con el propósito de dañar a los futbolistas.

Éstos buscaron refugio en el centro de la cancha, mientras se calmaban las cosas, pero una de las puertas de acceso a la grama fue forzada por otro grupo de seguidores, quienes en masa ingresaron al terreno y corretearon a los brasileños, quienes tuvieron que escapar a los vestuarios, donde de forma atropellada desaparecieron de la vista del público.

Personal de seguridad, que se distinguía por vestir con chamarras color naranja, inundó la cancha para tratar, inútilmente, de controlar la situación.

Todo este barullo lo generó el empate a un gol que a la larga se transformó en derrota (3-2) de las Águilas, misma que despidió al América de la Copa Libertadores frente al Sao Caetano de Brasil.

Al minuto 20, un gol del chileno Reinaldo Navia ilusionó al América, al marcar el uno a cero que dio el empate global, pero al 78`, Triguinho consiguió el uno a uno que dejó fuera a las Águilas.

Treinta minutos después del partido el descontrol se extendía en las calles aledañas al Azteca, fuerzas de seguridad y la policía no podían tomar el control de la situación debido a que las puertas seguían abiertas y las corridas seguían de un lado a otro.

La Porra Monumental fue la generadora principal de los disturbios, aunque también un grupo de aficionados que ingresó del otro lado de la cancha.

Actos vandálicos se produjeron tanto dentro como en los alrededores del estadio.

La policía finalmente desalojó a los rijosos pasados veintisiete minutos después del partido.

No se recuerda un incidente parecido en el estadio Azteca, que siempre ha presumido de ser seguro y cómodo para las familias.


 

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