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11 de junio, 2004
Un gol le basta a Boca para cantar la victoria
(La Paz - La Razón)
El partido fue brusco y se llegó a un amago de gresca entre jugadores. Gallardo y Cascini fueron expulsados tras los líos.
Boca Juniors derrotó anoche en casa por 1-0 a River Plate, su eterno y acérrimo rival del fútbol argentino, en un partido mediocre teñido por violentos incidentes entre los jugadores en el campo de juego, correspondiente a una de las semifinales de la Copa Libertadores de América.
Los dos conjuntos exhibieron de entrada una actitud conservadora, con un marcaje y presión personal en todo el terreno, lo que forzó numerosas faltas, al punto tal que en los primeros 15 minutos vieron tarjeta amarilla dos jugadores del local y otros tantos del visitante.
Boca

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Juniors intentó jugar en terreno contrario con el propósito de impedir la salida de los armadores de River Plate, pero se expuso a las veloces escapadas de Maxi López, quien dio la primera emoción (m. 17) cuando se despegó del marcaje de Nicolás Burdisso y su centro fue desviado por el portero Roberto Abbondanzieri cuando Marcelo Gallardo entraba para anotar.
No obstante, esa presión en campo rival le dio resultado al conjunto dirigido por Carlos Bianchi: el delantero Guillermo Barros Schelotto robó el balón en el centro del campo, subió por el lateral derecho y lanzó un centro rasante que el defensa Rolando Schiavi tocó al fondo de la red (m. 28).
Pero la temida

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violencia en las gradas y en las afueras del estadio, que llevó al Comité de Seguridad Deportiva a prohibir el ingreso de hinchas visitantes en los dos partidos de semifinal entre los clásicos rivales, se produjo en pleno campo de juego.
Raúl Cascini, amonestado en el minuto 11, reaccionó con un puñetazo ante una falta de Marcelo Gallardo, quien devolvió la agresión con la misma moneda, lo cual derivó en la expulsión directa de ambos y en una serie de incidentes entre todos los jugadores en el círculo central.
Pero el colegiado argentino Claudio Martín, que observó desde un costado las escenas de pugilato entre los jugadores, el nocaut de un asistente de River por un

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certero puñetazo de un boquense y sangrar a Abbondanzieri, hizo reanudar el juego ocho minutos después.
El conjunto visitante, que quedó con nueve hombres por expulsión de Ariel Garcé, se replegó en el segundo tiempo para tratar de evitar que el local incrementara la diferencia.
Bianchi dispuso el ingreso del hábil Carlos Tévez por un intrascendente Miguel Caneo, para darle más movilidad al ataque.
Boca Juniors se hizo dueño del terreno y del balón, pero naufragó por su falta de ideas en ataque ante una poblada línea defensiva de River y una buena actuación del juvenil portero visitante Germán Lux, quien supo anticipar los repetidos centros al área de los xeneizes.
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