El placer se viste de fiesta (Santa Cruz - El Nuevo Día)
Los carnavaleros viven situaciones inolvidables, aunque muchos no aceptan que el sexo se incrementa en esta fiesta la distribución de condones es masiva. Las autoridades de salud dicen que las enfermedades de transmisión sexual aumentan.
“El año pasado estuve con cuatro mujeres, pero tuve sexo sólo con tres porque mi corteja se enojó el primer día (de Carnaval). Una integrante de mi comparsa estaba sola, entonces me junté con ella y dormimos juntos. Y los otros días me encontré en el centro con dos chicas diferentes y volvió a pasar lo mismo”, cuenta sin reparo uno de los integrantes de la comparsa Fregadazos.
Otro carnavalero de 24 años confesó a El Nuevo Día su experiencia, aunque advirtió haber tenido ciertos cuidados para evitar “arrepentimientos”. “Siempre me he asegurado de usar condón. El año pasado me fui con una pelada a un alojamiento después de participar en el corso y nos quedamos allá dos días seguidos. Cuando apareció por su casa la madre ya no la dejó salir el último día de Carnaval”.
Las mujeres tampoco se quedan atrás en sus aventuras, algunas incluso terminan burlándose de la relación casual. Eso lo vivió en carne propia un joven de 19 años, que evitó identificarse.
“Me calentaron enteringo, estaba con una española, nos fuimos al Parque Urbano, eran las 02.00 y nos acomodamos en el tobogán. Me comenzó a abrazar, le besé los senos, me besó el miembro, cuando estábamos a punto, no quiso tener nada y se quedó riendo. Me emputé y la dejé”, dijo el muchacho que cada año aprovecha el viaje de sus padres a Vallegrande, para tener sexo en su propia casa.
Anécdotas como las anteriores, sobran. Así lo reconoce un carnavalero de 25 años, miembro de la comparsa Cambas Suertudazos. “Es cierto que las actividades sexuales aumentan en esta época por el alcohol y las fiestas, eso hace que los jóvenes anden buscando joda. De borracho, a veces uno lo hace por hacerlo, sin darse cuenta; recién después uno se arrepiente y vienen los pesares, ya sea por embarazos o enfermedades”, admitió.
Un integrante de la comparsa Sarandajos Jr, de 24 años, considera oportuno que el Servicio Departamental de Salud (Sedes) distribuya condones porque - aunque no parezca-, son necesarios y se utilizan mucho más en esta fiesta. “Cuando a las personas se les dice que no hagan algo, es peor; por eso es bueno que por lo menos se les enseñe cómo cuidarse mejor”.
“El alcohol y la jarana influyen mucho, me parece muy cierto lo que se dice: que en esta época el sexo es algo que se practica con bastante frecuencia”.
Es más, añadió, muchos llegan a las relaciones sexuales por simple placer. “El sexo en Carnaval es algo que a la mayoría le va a pasar. He escuchado de otros pelaos que han tenido relaciones con chicas que no conocían hasta esa noche. Son peladas a las que les das su bata, las invitas a que salten con vos y después el mismo ambiente te lleva a eso”.
Paola, de 19 años, dice que “poco conoce de historias de amigas o conocidas que hubiesen tenido algo que ver en Carnaval, pero a los nueve meses de las fiestas cada quién puede sacar sus cuentas y conclusiones”.
Ante este panorama, que se repite año a año, las autoridades de salud en Santa Cruz han iniciado una campaña de concienciación, acompañada de la distribución de condones. Ellas son conscientes de que las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados aumentan en esta época.
Según las cifras del Ministerio de Salud, el departamento de Santa Cruz tiene el mayor índice de infectados por el Sida. Muchos de ellos, adquirieron el mal a través de las relaciones sexuales. También está confirmado, que el grupo de mayor riesgo es el heterosexual.
Testimonio
“Volvemos a ser adolescentes”
Horacio d’arruda. Miembro de la comparsa Holgazanes
“Lo bonito del Carnaval es compartir con los amigos en la comparsa, recorrer las calles, llevar alegría por todos lados. Es un momento de reír, de volver atrás, una regresión a los años de adolescentes. Nosotros nos convertimos en adolescentes y disfrutamos.
Lo del sexo es un mito porque el Carnaval no eso, lo más bonito es compartir y divertirse. El desenfreno del que tanto se habla no es como se piensa, los carnavaleros vamos a las casas de espera, recorremos todo el centro. Empezamos a las 15.00 y terminamos a las 22.00, la diversión tampoco se extiende toda la noche.
Los jóvenes no caminan mucho, no hacen lo que nosotros hacemos, como disfrutar al máximo la mojazón. Ellos se quedan quietos y se ponen a beber, por eso es que luego se ponen agresivos.
Por la alegría que se vive durante esos días con los amigos y las caminatas que se acostumbran a realizar por el centro de la ciudad, creo que el Carnaval tiene que ser de calle”.