13 de febrero, 2005

Carnaval de la Concordia derrochó baile y alegría
(Cochabamba - La Razón)


Los conscriptos militares, las fraternidades y el público participaron de la fiesta en Cochabamba. Estuvieron presentes la mayor parte de las expresiones folklóricas del país. La organización implantó un sistema de mayor control y orden.

Brillo, colorido y alegría logró el carnaval de la Concordia en la ciudad de Cochabamba, con la participación de más de 70 fraternidades y comparsas, en una jornada nublada, pero con una temperatura agradable.

Como todos los años, los conscriptos que ingresaron en el primer bloque, de los cinco organizados, fueron un espectáculo aparte, con disfraces ingeniosos y una redoblada alegría y entusiasmo. Por ejemplo, los soldados se disfrazaron de botellas y latas de cerveza, huevos, diablillos.

También había zombis. Los carros alegóricos mostraron cabezas de gorilas, de mucho ingenio. Fueron los primeros en presentarse en la entrada.

El Corso de Corsos, como también se lo conoce, comenzó a las 9.30 horas con el ingreso de la Reina del Carnaval 2005, que como otros años fue blanco de los globazos. Además participaron del acto varias autoridades de la Alcaldía Municipal.

Durante gran parte del espectáculo se observó una buena cantidad de comparsas formadas por jóvenes y hasta algunos establecimientos educativos. Pese a que el clima no era de los mejores, el juego con agua fue excesivo en las calles.

Las fraternidades folklóricas ingresaron pasadas las 11.00 horas, en forma ordenada y puntual. Caporales, morenadas y la tarqueada de la Universidad Católica Boliviana fueron un espectáculo aparte.

Los trajes no sólo de los bailarines, sino también de las

bandas de música fueron impecables. Los músicos fueron una atracción diferente, motivados por la alegría de los espectadores y los premios.

Como todos los años, la mayor parte de fraternidades estaba conformada por caporales, seguidos por los tinkus y después las morenadas. Un espectáculo aparte fueron los grupos llegados de La Paz y Oruro, entre ellos, la diablada, los wistus y llamerada.

En todos los casos se derrochó alegría y entusiasmo en el recorrido de alrededor 4 kilómetros. Los lugares más concurridos por los espectadores de la entrada fueron las avenidas San Martín, El Prado y Ramón Rivero.

El juego con agua se concentró principalmente en El Prado, donde también se instalaron vendedoras de comida, refrescos, globos inflados, máscaras y hasta bebidas alcohólicas, principalmente cerveza.

El juego con agua se extendió también a calles aledañas al corso y no faltaron los grupos de desadaptados que originaron algunos problemas arrojando globos pequeños, en muchos casos hasta congelados. En la avenida Ramón Rivero grupos de jóvenes se dedicaron a consumir bebidas alcohólicas en forma excesiva y a perjudicar y molestar a conjuntos, sobre todo de caporales y morenadas.

Una gran cantidad de espectadores se concentró a lo largo de todo el recorrido y observó la entrada de pie. Llegaron también una buena cantidad de turistas nacionales y extranjeros.
Redacción Cochabamba

mayor control

Seguridad • Más de 1.500 policías y militares, y al menos medio centenar de funcionarios de la Alcaldía Municipal de Cochabamba tuvieron una esforzada labor, logrando a medias que el Corso de Corsos tenga un mayor orden y organización que en anteriores oportunidades.

Baches • El sistema de "postas" aplicado por la comuna tuvo relativos frutos, porque se logró evitar a medias los baches entre grupo y grupo, que duraban más de 40 minutos. El sistema sólo funcionó en las primeras calles de la entrada.

Basura • Los contenedores de basura de dos colores, verde y negro, reservados para los desechos orgánicos y los inorgánicos, no tuvieron mucho éxito porque la gente siguió botando papeles, comida, latas y otras cosas en cualquier lugar del trayecto del corso valluno.

FOTOS:

1. BELLEZA Y RITMO • Las figuras de las morenadas causaron más de un suspiro entre los espectadores.

2. LO AUTÓCTONO Y REAL • El corso tuvo la presencia de conjuntos de las provincias que utilizaron sus propios instrumentos autóctonos.

3. SENSUALIDAD Y LUJO • Los caporales fueron los más numerosos en la entrada. La opulencia de los trajes y el corto de la pollera causaron positivos comentarios.

4. BAILE E IDENTIDAD • Una joven agita una wiphala mientras danza el compás de la música nacional.

5. LA FUERZA DEL TINKU • La danza potosina gana cada vez más adeptos y fanáticos entre los jóvenes vallunos.




Correspondencia, sugerencias e información, escriba a:
prensabolivia@interlatin.com

Tel-Fax: (591-2) 222-5734
 
Especial desarrollado por el equipo de Bolivia.com
Envíe sus comentarios a: prensabolivia@interlatin.com
2005 © Todos los derechos reservados