11 de diciembre, 2005

Evo: lejos de Orinoca, cerca del poder

(La Paz - La Prensa)

Por: Marielle Cauthin

Juan Evo Morales Ayma narra la vida acaso extraordinaria de un niño del campo que creció descalzo y entre llamas. Fue el mejor alumno de primaria en la seccional de Orinoca, heladero en la zafra argentina, panadero y ladrillero en Oruro, trompetista errante de la banda Imperial, y colono y productor de coca. Es presidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, líder y fundador del Movimiento Al Socialismo (MAS) y ahora candidato a la Presidencia de la República.

Vilipendiado por las élites políticas y observado por la administración estadounidense, resulta ser el favorito en la preferencia electoral, con el 32,8 por ciento, según la encuesta de Usted Elige publicada el 5 de diciembre. Al candidato del MAS le siguen Jorge Quiroga Ramírez, de Poder Democrático Social (Podemos), con 27,7 por ciento, y Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional (UN), con 9,4 por ciento.

La comunidad

Una semana antes de las elecciones, Morales Ayma describe su pasado y su futuro con nostalgia y esperanza.

Ayllu de los Sullka, al sur de la provincia Carangas del departamento de Oruro, durante los años 60. “En ese entonces producía mucha papa mi familia. Yo era bueno para aporcar (remover la tierra), me gustaba mucho, porque la cosecha de la papa llega en la época de invierno, cuando hace frío y viento; mientras que la época de aporque de la papa es en noviembre y diciembre, con lluvia, todo verde”.

Para los Sullka “todo es comunitario (...) no hay propiedad privada, todo es propiedad colectiva; la familia vive en armonía con la comunidad”.

La carencia sólo se siente cuando el alimento escasea. “Un año sólo teníamos para comer un gangocho con maíz blanco —sería 1971—, y mi hermana mayor se escapó porque el desayuno era carne y maíz, el almuerzo era carne y maíz, la cena era carne y maíz; la helada arrasó la cosecha”.

“¿Qué vamos a comer?”, decíamos. Luego, mi hermana volvió con un quintal de arroz del oriente, después de vender una llama y una oveja, que era un lujo”.

La migración

El azote del viento del altiplano. “Nos fuimos (de Orinoca) por la helada. Una tarde acabamos el aporque de la papa con muchos peones, luego vino un viento por la noche y llegó la helada. Al día siguiente estaba el papal quemado, negro, con un olor feo. Mi mamá lloraba todo el día, mi papá estaba con mis tíos y allí decidieron: ‘aquí jamás vamos a progresar, jamás vamos a ser campesinos prósperos, hay que ir a buscar tierra al oriente boliviano’”.

En la década del 70, en Orinoca se propagó el rumor de la bonanza de la coca. “Ya sabíamos que alguna gente que iba al oriente volvía un poco más próspera”.

La formación
En 1964, Morales Ayma ingresó a la escuela seccional. Para el penúltimo grado de secundaria se fue a la ciudad de Oruro, donde combinó los estudios con el trabajo en una ladrillería y una panadería, pero no pudo concluir el bachillerato.

Un año después, cumplió el servicio militar en el Centro de Instrucción de Tropas Especiales (CITE) de Cochabamba. En ese lapso fue testigo del golpe de Estado de Juan Pereda Asbún (1978) y fue guardia de David Padilla Arancibia (1978-1979), durante su gobierno de facto.

Al salir del cuartel, lejos de la vida castrense, se unió a la banda de músicos Imperial de Oruro como trompetista.

El trópico

Los padres, agricultores y ganaderos, tuvieron que migrar desde su natal Oruro al trópico de Cochabamba. Junto a ellos se desplazó la hojarasca de los colonos, atraídos por la promesa de la coca. Allí germinó la militancia sindical, a fines de 1979.

“A mis 18, 19 años nos, fuimos a vivir a Cochabamba, al Chapare (provincia Carrasco). Allí ya habían familiares, como los Ayma. Antes fuimos a Licoma, luego a Cajuata, después a Turkoliri y otras comunidades; pero la tierra era muy cara y no había gente conocida”.

“Un día entré a jugar fútbol con los colonos y fui el goleador, luego todos querían que juegue con ellos. ‘Oye, joven, ¿dónde es tu chaco (terreno)?, ¿desde cuándo vives aquí?’, me decían y ya en la noche vinieron a visitarme, he hice amigos”.

De esa época queda el recuerdo del primer contacto con el sindicato y la coca. “Ingresé al sindicato como Secretario de Deportes (1983). Todavía no conocía la estructura del sindicato. En el altiplano es muy diferente, no había sindicatos y en el Chapare llamaban lista, te pedían aportes”.

“La primera vez que he ido a cosechar coca había que hojear (deshojar la planta). Yo me agarré un surco y estaba trabajando, cuando aparece una planta del mismo tamaño de la coca pero con espinas; cinco metros más allá había otra planta de coca con espinas. ‘Esta coca con espinas no me deja avanzar’, les digo a los compañeros, y se ríen y me contestan que en medio de los cocales siempre plantaban un árbol de naranja, cada cinco metros. Hasta ahora me dicen (los compañeros) “¡oye, Evo, ¿lo que has cosechado la naranja?!”.

Los que caen

Más de dos décadas de oposición a las políticas de erradicación de los cultivos de coca “y no hay ninguna investigación del Gobierno sobre los muertos de la lucha sindical ni sobre los atentados que sufrimos”.

“En la dictadura de Hugo Banzer Suárez (1971-1978), en el Sindicato Senda Bayer, de la Central Chipiriri, quemaron vivo a un compañero; lo acusaron de narcotráficante, él se alteró y los antinarcóticos le echaron gasolina y le prendieron fuego”.

“He pasado momentos difíciles en Eterazama (1997), donde desde un helicóptero la DEA (Departamento Antinarcóticos) ha ametrallado y hubo cinco muertos en minutos”.

“En la sede de Derechos Humanos, en Villa Tunari (2000), intentaron acribillarme pero fracasaron; la bala pasó rozándome”.

“En (la ciudad de) Cochabamba (2003) llegamos y vimos gente sospechosa: ‘Cuidado, Evo, aquí hay gente armada’, alertaban. Nos subimos al auto, cuando un desconocido quería acercarse y verificaron que estaba armado”.

Las dudas

—Si dejara la vida política y sindical, ¿volvería al campo a cuidar llamas?

—No creo, volver es difícil. Mi vida ya es otra, es la concentración, la movilización. La llama era la compañera de sobrevivencia, del hambre y la miseria, es el símbolo de mi vida en el altiplano. Pero yo también llegué al Chapare y encontré otra compañera, la hoja de coca, símbolo de las luchas sindicales y del poder político.

—Habla de haber vivido la pobreza aguda en una zona rural, ¿ser pobre es carecer de servicios, es sentir hambre?

—La pobreza es símbolo de conocimientos. La pobreza —sobre todo para los aymaras y quechas sometidos— es la mejor escuela de la vida.

—¿Cómo piensa encaminar la producción de coca en una posible gestión de Gobierno?

—En el Chapare se comenzó a racionalizar la producción de coca, con el “cato” de coca por familia (un espacio de cuarenta por cuarenta metros). Acordamos esto (con el Gobierno de Carlos Mesa) y hasta el momento ni un muerto ni un herido ni un bloqueo.
A escala internacional estamos viendo cómo se puede despenalizar, no estamos hablando del libre cultivo de coca, sino cómo revalorizarla e industrializarla con fines médicos.

—De resultar elegido, ¿puede prometer una gestión de gobierno sin movilizaciones?, ¿cómo se relacionará con los movimientos sociales?

—La movilización es una medida legítima. Cuando hay una injusticia social, todos tenemos derecho a la huelga. Mientras haya diferencia económica va ha haber movilización, pero en mi Gobierno los movimiento sociales van a estar en el mismo Gobierno.

La biografía - Juan Evo Morales Ayma

Familia

Nació a las 11.00 del 26 de octubre de 1959 en Isallavi, ayllu Sullka, en la provincia Carangas de Oruro.
Sus padres fueron Dionisio Morales Choque, fallecido en 1985, y María Ayma Mamani, fallecida en 1992.
Su familia está conformada por sus dos hermanos Esther, la mayor, y Hugo, el menor; ambos radican en Oruro.
Los Morales Ayma eran siete hermanos, pero Luis, Eduvé y Reina fallecieron antes de cumplir el año de vida.
En el altiplano, además de llamero, fue trompetista, panadero y ladrillero.
Migró al Chapare, a Puerto San Francisco, a fines de los años 70 junto con su familia. Sindicalista y político
En 1983 fue nombrado Secretario de Deportes del Sindicato de Colonizadores en el Chapare.
En ascenso, en 1985 fue nombrado Secretario General del mismo sindicato.
Desde 1988 es Secretario Ejecutivo de la Federación de Cocaleros del Trópico.
También, desde 1996, es el Presidente de las Seis Federaciones de Cocaleros del Trópico.
El movimiento ingresó al campo político como Instrumento Por la Soberanía de los Pueblos (IPSP).
En 1997 fue elegido diputado uninominal por la circunscripción 27 del Chapare.
En 1999, el IPSP se presentó a las elecciones municipales como Movimiento Al Socialismo (MAS).
En enero de 2002 Morales Ayma fue expulsado del Congreso Nacional; entró en huelga como protesta.
En las elecciones generales de junio de 2002, el MAS logró 581.884 votos (22 por ciento) y obtuvo 36 congresistas.
El MAS también se presentó en las elecciones municipales de diciembre de 2004.
En 2005, el MAS ocupa el primer lugar de la preferencia electoral para los comicios.


Los partidos políticos preguntan:
Felipe Quispe, candidato presidencial
MIP
¿Por qué el MAS no permite que el MIP entre al Chapare y poblaciones de Oruro?

“Eso es totalmente falso. Si Tuto, si Manfred han entrado al Chapare, qué mejor que el hermano Felipe Quispe entre, tiene todo el derecho. Es más, yo me comprometo a acompañarle, si todavía tiene tiempo.
Sobre Oruro no conozco, pero es democrático hacer campañas en todas partes; jamás se ha prohibido ninguna entrada y ojalá Felipe Quispe pueda sacar algunos parlamentarios que nos puedan apoyar en el Congreso Nacional, ojalá. Es nuestro deseo.
Lo otro, son simples acusaciones, simples mentiras y no quisiéramos que Felipe entre a la mentira”.
Michiaki Nagatani, candidato
MNR
Tú has sido diputado durante 11 años y ganaste dinero, ¿por qué nunca invertiste ese dinero en tu formación, igual que otros dirigentes como René Joaquino?

“Yo he pagado colegios, institutos en el Chapare,
CEMA (colegios nocturnos), claro que esas cosas no ven.
Más gasto son las promociones, y sólo puedo cumplir repartiendo a los diputados entre más de 80 y 100 promociones.
Para mi formación académica no hay tiempo, y no siento que lo necesito.
La mejor escuela y la mejor universidad es la vida misma, la vivencia misma: el sufrimiento, el hambre, la miseria, las marchas , las luchas sociales, los ampliados. No necesito una formación, seguramente un cartón, qué más”.


Los allegados recuerdan...
Hugo Morales Ayma
El hermano
El hermano menor de Evo Morales, Hugo, prefiere dejar a un lado los resentimientos que tiene con el partido, luego de su aislamiento en agosto de este año. Explica que cualquier acercamiento filial “depende de él (Evo), él es el hermano mayor”.
Dice también que al margen de estas rencillas, quedan las vivencias junto a su hermano en la provincia Carangas.
“(En Orinoca) hicimos un equipo de fútbol que se llamaba ‘Fraternidad’, hicimos un campeonato y salimos campeones en el pueblo, Evo tendría sus 18 años y yo 15”, cuenta. Leonilda Zurita
La sindicalista
La presidenta de la Federación de Mujeres del Trópico, Leonilda Zurita, evoca los intensos momentos de combate junto a Evo Morales hace casi 20 años contra la erradicación forzosa y luego por el cato de coca.
“Lo recuerdo en la marcha de mujeres de 1995. Escapamos por caminos de herradura en Quillacollo, cuando nos dispersaron a las 800 mujeres y a los compañeros”.
“También en Eterazama (Chapare, 2002), en la resistencia por lograr ‘el cato’ nos dispararon ante las oficinas de Derechos Humanos, las balas por encima nos pasaron”. Filemón Escóbar
El senador
El senador y ex asesor del MAS Filemón Escóbar resalta el perfil sindical y político de Evo Morales Ayma.
Explica que hubo dos momentos que repuntaron al candidato masista: la lucha por el ‘cato’ de coca y su expulsión del Congreso, en 2002.
“Luego de los graves enfrentamientos en Cochabamba en 2002, negociamos más de seis veces con Gonzalo Sánchez de Lozada sobre el ‘cato’ de coca”.
“En esa misma línea, fue expulsado del Congreso en la gestión de Tuto Quiroga”, recuerda.



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