Bolívar nunca se rindió, ésa fue su virtud

Copa Libertadores 2006 - Miércoles, 08 / Feb / 2006
 
(La Paz - La Prensa)

Bolívar tuvo una virtud anoche, no darse por vencido ni bajar los brazos nunca, y a la larga recogió el fruto que tanto había buscado y por el que había hecho sobrados merecimientos, más allá de que sobre la cancha no haya destilado el mejor fútbol “celeste”, lo que también tiene que ver con la propuesta excesivamente defensiva de Estudiantes de La Plata.

Comenzar su andadura en la Copa Libertadores de América con un triunfo (1-0) era primordial para la “Academia”, aunque necesitó extremar recursos para que su propuesta futbolística, de ir siempre adelante —no siempre con claridad—, encontrara algún resquicio en el bien trabajado sistema defensivo visitante; y su gran virtud fue no renunciar, porfiar y confiar en que en algún momento el camino al gol se le abriría, como efectivamente ocurrió.
Cuando un equipo se mete atrás y lo hace tan bien, como anoche Estudiantes, a cualquiera que sea su rival lo complica, pero en el caso de Bolívar las dificultades no sólo partieron de las virtudes de mitad de cancha para atrás exhibidas por el conjunto argentino, sino de las propias limitaciones que tuvo el cuadro boliviano cuando tuvo la pelota y no hallaba la manera de generar buenas opciones.
El 90 por ciento de la tenencia del balón fue de Bolívar; sin embargo, fue un dominio poco productivo durante la primera etapa; algo que en la segunda cambió, porque fue cuando, aunque pocas, las opciones claras de gol aparecieron, hasta que una entró y fue suficiente para conseguir la victoria.
En la etapa inicial el conjunto boliviano dispuso de muy pocas ocasiones de gol y las más fueron con disparos de media distancia, que probaron al arquero Herreras y éste respondió acertadamente.
Estudiantes logró mantener invicta su valla en los primeros 45 minutos y sabía que ése también era un golpe psicológico a su favor, teniendo en cuenta lo que
ello suponía en materia de presión para Bolívar, que en condición de local era el obligado a buscar quebrar el cero.
Las propuestas en cuanto a planteamiento en el segundo tiempo fueron las mismas, pero con ligeras variantes de efectividad; Bolívar generó situaciones que antes no había tenido y Estudiantes soltó un poco las marcas, y ahí comenzó a producirse la diferencia.
De pronto la “Academia” ya no llegaba al gol por falta de precisión en la puntada final, pero disponía de ocasiones. Menacho a los 13 minutos remató desviado, Angulo cabeceó muy alto a los 17’, Mercado recibió a los 19’ solo en el área y Herrera le ganó en el mano a mano; y a los 31’ Pachi le hizo un “sombrerito” al golero visitante, pero desvió el destino final de la pelota.
Todo eso marcaba ya la diferencia, mientras Estudiantes sólo dispuso de alguna situación a través del contragolpe, sin consecuencias.

En la recta final, la visita casi tenía la certeza de que el empate estaba en su bolsillo, lo que Bolívar nunca pensó, porque el conjunto local siguió machacando y en la quinta ocasión clara de la que dispuso, el definidor esta vez fue Gutiérrez, que aprovechando un pase bien medido de Ribeiro mandó el balón por encima del arquero que salía desesperado y anotó a los 38 minutos la única conquista del partido.
Bolívar mereció la victoria, por más ajustada que ésta haya resultado, ante una propuesta de Estudiantes, que por ahí le podía haber surtido efecto, pero decidió correr el riesgo y lo pagó muy caro.

La otra CRÓNICA
EL CAMINO ERRADO

Sobre todo en el primer tiempo, Bolívar tuvo pocas luces prendidas, déficit provocado por lo bien que marcó y presionó Estudiantes. Los “celestes” no generaban claras opciones y en lo que más fallaban era en insistir sus intentos de llegada casi siempre por la derecha, sin fijarse que por la izquierda Pachi generaba vacíos que sin pelota no servían de nada.

LA MEJOR VÍA
Con todos los caminos cerrados, los “celestes” se dieron cuenta de que la mejor manera de buscar el arco contrario era rematando desde media distancia. A los 16 minutos, Sánchez casi sorprende al arquero, que se esforzó y mandó la pelota al córner. A los 38’, Gutiérrez pasó hacia atrás y Angulo mandó un derechazo que tenía camino de red, pero el guardameta se lució. Fueron apenas dos, pero una demostración de que había otras maneras para poner en apuros a los visitantes.

TODO ATRÁS
Decidido a mantener el cero en su arco, Estudiantes se metió de mitad de cancha para atrás. A ratos defendía hasta con sus diez hombres de campo; por supuesto no generaba ninguna jugada de peligro en el pórtico contrario. Qué más demostración que ésta: su primera llegada contabilizada como opción de gol fue en tiempo de adición del primer periodo, a los 48 minutos. El disparo de Cominges salió alto y el árbitro dio por concluida la etapa.

COSAS DE TORRES
El árbitro en general estuvo bien. Pero hubo detalles como la excesiva rigurosidad con los jugadores de Bolívar, incluso indicándoles el lugar exacto de donde tenían que sacar un lateral. En cambio, con los de Estudiantes fue complaciente, cuando los visitantes decidían perder tiempo en cualquier circunstancia. Luego, el referí paraguayo cambió en algo su actitud y sacó al menos un par de tarjetas amarillas para los jugadores argentinos por demorar el juego.

¿PENALES?
Cada equipo reclamó una probable falta dentro del área. Cuando Pachi penetró en el área, cayó; acto seguido, le dijo al juez que le habían sujetado de la camiseta. En el otro lado, Mores fue a barrer a Cominges, pareció tocarlo a él y no a la pelota; el que más protestó, porque Torres dejó pasar la jugada, fue el técnico de Estudiantes de la Plata.

EXPULSADO
A propósito. El ex mundialista Jorge Luis Burruchaga fue expulsado por protestar. Según él, el gol de Gutiérrez fue en posición adelantada.

EL PÚBLICO
Bolívar anunció que se vendieron poco más de 21 mil entradas y declaró algunas más entre socios y libres. Esta vez dio la sensación de que había mucho más público del que oficialmente fue contabilizado. Se trata sólo de una observación sin mayor sustento.
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