1 de marzo, 2006
Ch’alla con fe y devoción en la Pachamama
(La Prensa)
Desde la madrugada, la gente ch’alló sus casas, después se dirigió a sus negocios y puestos de trabajo con fe y devoción en la Pachamama. En algunos mercados, el rito se realizó el lunes, y en otros, ayer. Los vecinos compraron flores en vez de mixtura y ofrendaron alcohol, vino y cerveza pidiendo prosperidad. Los dueños de vehículos imploraron por que no haya accidentes. La Oficialía Mayor de Culturas de la Alcaldía tampoco quedó indiferente y realizó una ceremonia con un yatiri de Curva, quien ofrendó una mesa blanca por salud y progreso para los bolivianos.
Felipa Flores Morales lanzó la botella de vino, marca Indio, sobre la acera, donde había un círculo de flores a los pies de un puesto de venta de refrescos. Luego echó alcohol y, finalmente, roció cerveza rogando por abundancia y prosperidad para su familia.
Repetía con devoción: “Éste es el desayuno de la Pachamama. El vino, el alcoholcito y la cerveza son cosas que quiere la Madre Tierra. También tenemos que darle coquita y cigarrito, ésta es la tradición de la Pachamama y del martes de ch’alla”.
Así, Felipa, secretaria de organización del Sindicato de Vendedores Santa Teresita de la Pérez Velasco, iba ch’allando uno a uno los puestos de sus compañeras, por su experiencia en estos ritos. “Yo he nacido en agosto y los que nacemos en ese mes somos de la Pachamama”, decía orgullosa.
Después de sacudir las botellas de cerveza con destreza, Felipa las arrojaba al piso y decía a cada una de las vendedoras: “Te va ir bien” o “vas a tener poca platita”. “Echo dos botellas de cerveza para ver si le va a ir bien o mal, si tiene platita o no. Cuando no se ve blanquito quierde decir que no tiene platita, pero si sale con espuma es bueno”.
El técnico de Patrimonio Intangible de la Alcaldía, David Mendoza, explicó que el martes de ch’alla es una celebración de homenaje a la Pachamama en la cosmología andina. “Con el acto hay una relación cósmica entre el hombre y la naturaleza, el ser humano y la pacha”, dijo.
La ch’alla oficial
La Oficialía Mayor de Culturas no quedó indiferente a la costumbre y también entregó ayer ofrenda a la Pachamama con un ritual en la parte lateral del Museo Tambo Quirquincha, que colinda con la Plaza Alonzo de Mendoza.
En el acto, un yatiri de la localidad de Curva, provincia Bautista Saavedra, Luis Adolfo Naimhua, preparó una mesa blanca para lograr el éxito, la salud, la unidad y el desarrollo del país. Entre sus elementos destacaban las flores, el sullu (feto de llama) y los dulces que representaban una casa, salud, dinero y amor.
“Utilizamos la flor porque sirve para atraer la alegría, da energía y salud, protege a las personas y aleja las desgracias. El sullu tiene mucho poder y por efecto del viento puede llegar a lugares sagrados”, explicó.
Ante la ofrenda, el oficial mayor de Culturas, Pablo Groux, comentó: “Estoy seguro de que la ofrenda va a ser retribuida a lo largo del año”. La celebración estuvo acompañada por un grupo femenino de tarkeada.
La celebración en la ciudad
Durante la jornada de ayer, los ritos comenzaron desde las cinco de la mañana, principalmente en los domicilios particulares. Pero en los puestos de trabajo arrancaron desde las ocho.
Por ejemplo, los choferes del Sindicato Manco Kápac reunieron a sus afiliados desde las ocho para ch’allar alrededor de 42 buses de transporte interprovincial.
El administrador de la empresa, Víctor Hugo Ramos, dice que adornan sus motorizados para no tener accidentes: “Echamos a cada vehículo alcoholcito, vino, champán, para pedir a la Pachamama que nos cuide”.
En algunos mercados, como en el de la Uyustus, la challa se realizó el lunes, aunque ayer hubo celebración en otros.
Lidia Patón, vendedora de abarrotes del mercado Lanza, se afanaba lanzando de una bandeja flores, nueces, lentejas y arroz. Además echaba granos dorados como símbolo de abundancia. “Le hemos pedido a la Pachamama que nos vaya bien y haya venta”, contó.
Seferina Quispe, vendedora de comida en el mercado Calatayud, decía: “Con fe, mucha fe, le he pedido a la Pachamama que me dé progreso y que no me falten clientes ni platita para cocinar”.
Paula Sandalio, vendedora del Mercado de Flores, explica que ch’alla con pétalos de flores porque con la mixtura la suerte se vuela como el papel, pero las flores se quedan como quiere que suceda con la suerte.
Asegura que mucha gente busca los pétalos de rosa, porque es una flor elegante, aunque otros prefieren las margaritas.
Con ramos de flores
También es costumbre adornar las casas y los negocios con ramos de flores, pues traen suerte, dice Rosmery Maita, de la zona del Cementerio.
En el Tambo Santa Rita, Martha de Chuquimia adornó su puesto con globitos, serpentina, y flores, pero también con membrillos y duraznos. Marcela, del Pasaje de las Flores de la zona del Cementerio, celebró con ramos de fruta, que dice son buenos para la abundancia. Usó manzana y membrillo.
En el futuro Mercado Modelo de Irpavi, personal de la empresa constructora ch’alló la obra con globos, serpentina, mixtura y cohetillos. El encargado de la construcción, José Barrón, dijo que los 96 adjudicatarios de los puestos celebraron el anterior martes, cuando se colocó la piedra fundamental de la obra, que estará concluida en 10 meses.
La ch’alla de antaño
Etelmina Calero, de 86 años, quien estuvo de espectadora en los actos del Tambo Quirquincha, aseguró que cuando era joven la costumbre tenía matices distintos. Recuerda que el martes “todas las damas salían a pasear y a bailar con sus parejas a El Prado”.
Mientras tanto, en los domicilios elaboraban los deliciosos pucheros, que consistían en platos con papas, caldo, camote, arroz, chorizo y carne de vaca y de cordero.
“La gente ch’allaba —dice— en los jardines de sus casas con papas, choclos, arvejas, con fruta, que tiraban a los techos y en los terrenos a las chacras (sembradíos). Ahora toda esa tradición se ha perdido, hasta la elegante vestimenta de esa época”.
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