3 de marzo, 2006

El rey Momo invita a un día de campo en Mallasa
(La Paz - La Prensa)



Las ocho hectáreas del parque de Mallasa se vestirán de fiesta el sábado. Las decenas de visitantes que acostumbran disfrutar de sus horas de descanso en este lugar tendrán una propuesta para dotar de novedad a la jornada: un día de campo para despedir el Carnaval, a la usanza de los festejos que realizaban los abuelos.

Los días de paseo después de la pachanga carnavalera solían realizarse el miércoles de ceniza, cuando comenzaba la cuaresma, señala el libro De la tradición paceña, de Antonio Paredes Candia.

En este encuentro familiar, que se cumplía hasta la primera mitad del siglo XX, las personas se dirigían a las afueras de la urbe, por ejemplo las inmediaciones del Cementerio General, Aranjuez, Següencoma o Mallasa, sitios que entonces no habían sido invadidos por las casas y proporcionaban un ambiente cálido, con una alfombra de hierbas naturales en las que era posible sentarse y preparar comidas, bailar o jugar con agua perfumada, lanzamiento de globos o “una hierba que al impactar con la gente producía escozores”, comenta el representante del centro cívico Progreso Nelson Larrea.

Precisamente, esta institución se ha propuesto recuperar este año la costumbre, con la salvedad de que el lugar elegido para ello es el parque de Mallasa.

En este predio, explicó Larrea, no se realizará ningún acto especial, debido a que la tardía inspiración para cumplir con la celebración no dio tiempo parapreparar muchas cosas. “Pero estará la banda municipal (Eduardo Caba), que va a tocar música durante una hora y amenizará el mediodía”, comentó.

De todas maneras, Larrea espera que la población no escatime esfuerzos para llegar a la zona, pues tendrá la posibilidad de divertirse en la penúltima jornada de la fiesta del pepino.

Además, los visitantes, si lo desean, pueden llevar algunos alimentos que preparaban antes las abuelas (ver recuadros) o, si prefieren y tienen suerte, acceder a las parrillas que están en alquiler en el área verde. Cada una cuesta diez bolivianos y la demanda es elevada, por lo que es mejor llegar temprano para garantizarse un espacio libre.
La entrada al predio tiene un costo de seis bolivianos para los adultos y tres para los menores.

Si bien la jornada se muestra prometedora, una de las falencias del sector es que no existe una buena oferta de estacionamientos para coches, por lo que la mayoría de los vehículos ocupan uno o dos carriles de la avenida principal y, en consecuencia, el congestionamiento vehicular del fin de semana “compite” con las jornadas más caóticas del centro paceño.


 


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