Evo Morales: "quería conocer los sismos"

Política - Viernes, 12 / Mar / 2010
 
Bolivia.com
(ABI) El presidente boliviano Evo Morales dijo haber satisfecho el jueves una curiosidad luego de vivir, en carne propia, un seísmo de 6,9 grados en la escala abierta de Ritcher, que incluso encendió alarma de tsunami y que volvió a sacudir el centro y sur de Chile en momentos en que el flamante presidente Sebastián Piñera era investido.

"Quería conocer los sismos", regodeó el mandatario boliviano a quien las lentes de agencias extrajeras captaron en el momento en que desenfadado miraba el cielo del salón principal del Congreso de Chile, en Valparaíso, justo en el momento en que el movimiento telúrico, que desató pánico generalizado, se encontraba en su apogeo.

"Muy sorprendido, no me asusta", agregó luego de elogiar la "seriedad del pueblo" en los momentos difíciles en que el piso de movió en todas las direciones.

El mandatario boliviano dijo haber sentido el sacudón cuando cruzaba el umbral de la puerta del Congreso y también "otro adentro cuando estábamos sentados".

El remezón, registrado dos semanas después de que un movimiento primario de 8,8 grados Ritcher tumbara un millón de viviendas y matara a poco menos de 500 personas, marcó la asunción del presidente Sebastián Piñera.

El mismo regodeó, luego que en algún momento se le pasó por la cabeza que se trataba de "una maniobra de la Concertación (saliente tras 20 años de gobierno) que me movió el piso".

A la salida del edificio del Congreso, Morales, que el miércoles se jugó una partida de fútbol con Piñera, ambos en un mismo bando, se dijo dispuesto "a seguir construyendo una relación de confianza con Chile.

Cuando sólo faltaban 21 minutos para que el Presidente electo ingresara al Salón de Honor del Congreso Nacional, un sismo de 6,9 grados Richter -la réplica más fuerte desde que ocurrió el terremoto del 27 de febrero- hizo temer lo peor.

El pánico y la desesperación se apoderaron de varios de los invitados a la ceremonia, especialmente al constatar que las comunicaciones telefónicas eran imposibles.

"Fue muy fuerte, muy fuerte. Me dicen que fue de 7,2 grados en la escala de Richter, eso es muy fuerte", relataría una hora más tarde el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien se desplazaba con dificultad por los pasillos del Congreso debido a una operación que lo obliga a caminar con muletas.

Los nervios también alcanzaron a los mandatarios de Paraguay, Fernando Lugo, y de Colombia, Álvaro Uribe, quien incluso fue fotografiado tratando de abandonar la sala.

Al mismo Morales también se le vio preocupado.

Todos ellos, al igual que el Príncipe Felipe de Borbón, miraban el techo con la boca abierta tratando de adivinar si éste caería sobre sus cabezas.

El mismo temor sintió el público apostado en las galerías. Allí, carabineros que resguardaban el orden debieron evacuar a mujeres embarazadas y otras que estaban a punto de llorar, sobre todo al constatar que los movimientos telúricos seguían remeciendo el piso.

El único que parecía más tranquilo era el Presidente peruano, Alan García. "Algunos no tienen costumbre, el (gobernante) uruguayo (José Mujica), para él es una novedad, pero para un limeño es cosa frecuente (...). Para mí fue un honor compartir un sismo con el pueblo de Chile", aseguraría después.

Mientras algunos tenían miedo a los posibles daños a la construcción, otros temían que se suspendiera la ceremonia.

Por eso, en un intento de apaciguar los ánimos, las autoridades del Senado pidieron mantener la calma a la espera del arribo de la mandataria saliente, Michelle Bachelet, y su sucesor.

Al final, el traspaso de mando se realizó, pero sin el discurso que el Presidente Piñera había preparado y revisado hasta el último detalle.

Tampoco hubo el tradicional almuerzo en el Palacio de Cerro Castillo, debido a que el gobernante quiso trasladarse inmediatamente a Rancagua, ciudad cercana al epicentro.
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